Impacto del panorama internacional de las materias primas sobre los precios de algunos alimentos en Bogotá

Autor: 
Maritza Valencia Ramírez

Durante junio de 2012, los precios internacionales de los alimentos1, particularmente carne, lácteos, aceites y grasas, y azúcar; presentaron un descenso de 1,8% respecto a mayo, lo que representa la tercera caída mensual desde abril del presente año. De acuerdo con el índice de precios de la FAO, “la continua incertidumbre económica y las perspectivas de una oferta por lo general suficiente hicieron que los precios internacionales de la mayoría de los productos básicos siguieran sometidos a una presión a la baja”.

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Fotografo ODE

Impacto del panorama internacional de las materias primas sobre los precios de algunos alimentos en Bogotá

Durante junio de 2012, los precios internacionales de los alimentos1, particularmente carne, lácteos, aceites y grasas, y azúcar; presentaron un descenso de 1,8% respecto a mayo, lo que representa la tercera caída mensual desde abril del presente año. De acuerdo con el índice de precios de la FAO, “la continua incertidumbre económica y las perspectivas de una oferta por lo general suficiente hicieron que los precios internacionales de la mayoría de los productos básicos siguieran sometidos a una presión a la baja”.
En detalle, los precios de los alimentos para los grupos de cárnicos, lácteos, aceites y grasas, y azúcar, presentaron todos variaciones negativas de: -2,3%, -1,5%, -5,6% y -1,6%, respectivamente. Los aceites y grasas fueron el grupo con la variación más pronunciada y por su parte los precios de los cereales permanecieron estables.

Asimismo, la FAO resalta que los cambios en los precios de los cárnicos obedecen a “el debilitamiento de las divisas en algunos de los principales países exportadores y la incierta demanda mundial de importaciones de la carne”. Por su parte, el comportamiento de los lácteos se explica por una fuerte caída de los precios de la mantequilla y la leche entera en polvo.

En aceites y grasas se presentó una situación similar debido a que hubo más cultivos de oleaginosos que los previstos, generando así un exceso de oferta. Igualmente la disminución de los precios del petróleo ha causado descensos en la demanda de aceites vegetales para la elaboración de biocombustibles por parte del sector energético. Este contexto acentuó las condiciones de mercado (mayor oferta y menor demanda) que explican la caída en los precios de estos productos.

De igual manera, la caída en los precios del azúcar obedece a un aumento en la oferta derivado de la creciente disponibilidad del producto en India, Tailandia y la Unión Europea, así como del aumento de los suministros procedentes de Brasil y del efecto de la disminución de los precios del petróleo.

En el caso de los cereales, especialmente maíz y trigo, el comportamiento ha sido diferente. Su análisis es indispensable si se tiene en cuenta que éstos son alimentos de especial relevancia para la seguridad alimentaria de Bogotá. Esto, dado que en Bogotá somos importadores netos de esos productos y que los mismos, tienen una alta participación dentro de la canasta alimenticia de la ciudad. Durante el periodo de análisis se encontró que los precios de los cereales permanecieron estables como resultado de factores diversos, que en su conjunto permitieron que se mantuvieran los precios; en la primera mitad del mes, una baja en los pecios, y en la segunda, un alza generada por las malas perspectivas de las cosechas, especialmente las de maíz en los Estados Unidos.

Justamente el maíz impulsa las proyecciones mundiales de los precios de los cereales. Por esta razón, preocupa que se presente un alza en los precios y que el crecimiento en la producción del grano sea menor que el pronóstico presentado a principios de junio. Esto, debido a las malas condiciones generadas por las sequías sobre los terrenos para los cultivos, así como por las elevadas temperaturas registradas en EE.UU.

En el caso del trigo, se espera que la producción mundial se reduzca en 3,2% en 2012 (se espera que se produzcan 678 millones de toneladas), debido a los ajustes a la baja de los volúmenes de producción en Australia, China y Rusia y a la fuerte sequía que enfrenta la zona de cosecha de Estados Unidos. En este contexto se espera igualmente que las reservas mundiales presenten el mismo comportamiento cayendo en un 7%, como resultado de las escasas cosechas en la Comunidad de Estados Independientes.
Adicionalmente, el valor de los futuros del trigo viene en ascenso en el último mes (julio). Esta situación se ha presentado como consecuencia de una de las sequías más fuertes en la zona de cosecha de Estados Unidos, que ha impulsado el precio de éste y otros commodities de manera dramática en las bolsas de Kansas y Chicago, mercados que sirven de referencia mundial para los precios de los mismos. De acuerdo con los últimos reportes climáticos, la sequía no parece dar tregua, lo que implicaría un alza aún mayor en los precios de los cereales.

Se espera que la situación descrita anteriormente repercuta de manera directa en los precios de la harina de trigo en Bogotá durante el segundo semestre del año, toda vez que la compra del grano es el principal rubro en la estructura de costos de la molinería. Nuestra condición de importadores netos (importamos cerca el 99% del trigo que se consume) nos hace asimismo tomadores de precios, es decir, que lo que ocurra en las bolsas internacionales con la cotización del grano, sin duda afectará el precio en el ámbito local.

En el caso del alimento balanceado3 el comportamiento es similar al del trigo, puesto que para su elaboración las principales materias primas son el maíz y el complejo de soya, los cuales han alcanzado en los últimos días los más altos precios en la historia. Si bien la estructura de costos en la elaboración de alimentos para animales es un poco más compleja, la correlación entre lo que suceda con la cotización de las materias primas mencionadas y el precio del alimento para animales es tan directa como la del trigo con la harina de trigo.

En conclusión, el incremento de los precios internacionales de los alimentos va a tener repercusiones en los precios internos y es probable que se traduzca en alzas en los precios de los mismos a nivel local, particularmente para los panificables y pastas, los cuales dependen del comportamiento del mercado del trigo. La misma situación se puede presentar en el caso de los precios de los huevos, lácteos, carne de cerdo y pollo que dependen de la situación del alimento balanceado. Es de esperarse entonces que lo anterior, sumado a las malas condiciones a las que se enfrentan los cultivos como resultado del cambio climático, la escasez de las cosechas, el crecimiento de la población y los niveles de consumo, generen un nivel de demanda superior a la oferta y continúe así, la presión al alza sobre los precios.

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