Aspectos económicos de la temporada de Halloween

Autor: 
Rafael Segundo Movil Carrillo

En Bogotá, el Halloween hace parte de las fechas más importantes del año en donde la actividad comercial se vuelca a incentivar el consumo de elementos alusivos a esta celebración.

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Foto: Photo credit: melibeo via Foter.com / CC BY-NC-SA

Halloween es una de las celebraciones más esperadas; se realiza anualmente en el mes de octubre en la mayoría de los países del mundo. Su origen data de la tradición celta conocida como Samaín, la fiesta pagana más importante de Europa hasta convertirse al cristianismo. Halloween servía como el evento que marcaba el final de la temporada de cosechas. (Wikipedia)

Halloween, contracción de la palabra All Hallows´Eve, que traduce víspera de todos los santos, asociado a menudo con los colores naranja, negro y morado, está fuertemente ligada a símbolos como la Jack-o'-lantern (la calabaza), y a las actividades típicas como pedir dulces, disfrazarse, visitar casas encantadas, leer historias de miedo y ver películas de terror.[1]

En Latinoamérica, es costumbre salir de noche con los niños a pedir dulces cantando. Los adultos suelen disfrazarse concurriendo a bares y discotecas, salones privados y casas, donde se han organizado previamente fiestas que acostumbran premiar el mejor disfraz. Para los niños, se organizan fiestas, aunque principalmente durante el día.

En Bogotá, el Halloween hace parte de las fechas más importantes del año en donde la actividad comercial se vuelca a incentivar el consumo de elementos alusivos a esta celebración. En esta fecha se comercializan todo tipo de artículos, desde dulces y alimentos en general, hasta disfraces de todo tipo para celebrar esta fecha.

De acuerdo a la información de la Encuesta Mensual de Comercio, en Bogotá las ventas de los últimos años en esta época, han crecido en el comercio al por menor (incluso el comercio al por menor de combustibles), excepto el de vehículos automotores y motocicletas: 8,9% en octubre de 2014; 2,5% en octubre de 2015 y; 0,4% en octubre de 2016.

Por su parte, según la Muestra Mensual de Comercio al por Menor, en esta temporada el empleo en la ciudad, ha crecido en los últimos tres años: 6,7% en 2014; 1,9% en 2015 y  3,2% en 2016. De hecho, en octubre de 2016, Bogotá fue una de las ciudades del país que más creció en empleo.

Otra actividad que en el mes de octubre también se ve impactada por el Halloween es el cine. De acuerdo al portal de Boxofficemojo.com en Colombia, el mes de octubre marca el inicio de la temporada con mayores proyecciones de películas en el año, 47 para 2016, triplicando la cifra de 2015 que fue de 15 películas proyectadas.

En Colombia, octubre de 2016 y octubre de 2017 han sido meses históricos en proyección de películas y en recaudo. En 2015 se recaudaron $15.750 millones, duplicándose  aproximadamente en 2016 a $ 28.223 millones y, con corte al 29 de octubre del 2017 la taquilla en el país acumuló $24.200 millones, teniendo presente que estas cifras no incluyen la proyección de películas de terror y suspenso proyectadas a partir de la segunda quincena de septiembre.

Con el propósito de indagar por los efectos que tiene la temporada de Halloween sobre ciertos sectores de la economía capitalina, el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá realizó un sondeo a empresas dedicadas a la venta de dulces, alquiler y venta de disfraces, peluquerías, bares y discotecas y de más artículos de Halloween. En dichos sectores el 14,8% de las empresas manifestó que sí incorporó trabajadores adicionales por la celebración.

El 18% de los empresarios encuestados manifestaron que las ventas crecieron en esta temporada, mientras que un 41% manifestaron que sus ventas bajaron; el 29% de los comerciantes encuestados contestaron que sus ventas se mantuvieron igual.

De los empresarios que obtuvieron un incremento en sus ventas, el 40%  manifestó que los ingresos en Halloween aumentaron entre el 16% y 25%; el 50% de los encuestados  tuvieron ventas superiores al 25%.

Por tipo de negocio, en los bares y discotecas la venta de licor y comida como producto de las fiestas de disfraces que celebraron en sus respectivos establecimientos, permitió el incremento en sus ingresos. Igualmente al alquiler de disfraces le fue bien en esta temporada

 

[1] Ibíd. página 1

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