Informe de Desarrollo Humano 2010

Autor: 
Esteban Martinez

“La verdadera riqueza de una nación está en su gente” Informe sobre Desarrollo Humano 1990  “El desarrollo es con la gente o no lo es”  Amartya Sen

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Fotografo ODE

Informe de Desarrollo Humano 2010

Introducción

En el año 2009 el presidente Nicolas Sarkozy, se pronunció acerca de lo que deberían ser los síntomas de un aumento en el nivel de bienestar de la población, expresando que este no solo se refería al crecimiento económico; en este discurso el presidente de Francia ponía sobre la mesa la necesidad de poseer mediciones que también incluyeran la desigualdad, la sostenibilidad ambiental, la producción fuera del mercado y la calidad de vida.

Lo cierto es que lo que Nicolas Sarkozy mostraba como un concepto innovador, en realidad ya había sido desarrollado hace aproximadamente 40 años por el entonces Economista en Jefe de la Comisión de Planificación de Pakistán, Mahbub ul Haq, quién tuvo la valentía de criticar el desarrollo que había experimentado Pakistán en la época denominada “década del desarrollo”; época en la cual la economía había crecido a tasas anuales cercanas al 6%. Para Mahbub este crecimiento económico no era una señal clara del éxito de una política económica, debido a que todos los beneficios de este crecimiento fueron absorbidos por 22 familias que controlaban dos terceras partes de los bienes industriales y cuatro quintos de la banca y los seguros[1].

Así pues, Mahbub ul Haq, junto a Amartya Sen como pilar intelectual, llegaron a convencer al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para que encomendara a investigadores independientes la elaboración de un informe que presentase una alternativa a este enfoque casi exclusivo en 

el PIB, tan frecuente entre las organizaciones internacionales y los economistas: el Informe sobre Desarrollo Humano[1].

A continuación se presentarán algunos de los resultados arrojados por el Informe de Desarrollo Humano 2010, así como un barrido por su evolución histórica, hasta llegar a ser lo que es hoy.

  1. El Índice de Desarrollo Humano (IDH).

En la publicación del primer Informe Sobre Desarrollo Humano en 1990, se presentó lo que sería una nueva forma de abordar cuantitativamente el desarrollo de un país, no solo mediante mediciones del ingreso, sino teniendo en cuenta aspectos inherentes al bienestar de la población, como esperanza de vida y niveles de escolaridad. Por supuesto, los autores reconocieron que este no encerraba el concepto de Desarrollo Humano, y por supuesto reconocían la dependencia del índice a los promedios nacionales; sin embargo presentaban al IDH como un indicador menos sesgado que el PIB.

  1. Innovaciones hechas al ÍDH en el Informe sobre Desarrollo Humano del 2010[1]

Gracias a una mayor disponibilidad de información estadística y nuevas metodologías, en el último informe fue posible capturar la desigualdad en salud, educación e ingreso, la discriminación de género, un Índice de desigualdad de género, y el índice de pobreza multidimensional; sin embargo, aún queda pendiente la incorporación de temas sensibles, como la conservación del medio ambiente, así como variables que describan las libertades básicas, entendidas desde el enfoque de Amartya Sen.

El ajuste por desigualdad, hecho al IDH (IDH-D), pretende reflejar el nivel de desarrollo humano que posee un individuo, cuando este es consciente del grado de desigualdad; así pues, sí en una economía todas las personas poseen niveles idénticos de acceso a educación, salud, y de ingreso, se debe cumplir que el IDH sea igual al IDH-D; de esta forma, a medida que hayan diferencias sustanciales entre los niveles de salud, educación o ingreso, menor será el valor del IDH-D y mayor su diferencia frente al IDH. En el informe se encuentra que la desigualdad causa una pérdida promedio de 22% en el valor del IDH. En general, cuatro quintas partes de los países pierden más de 10% y casi dos quintas partes pierden más de 25%[2].

Por su parte, la medición de la desigualdad de género[3] intenta reflejar cómo las mujeres y niñas, suelen ser discriminadas en educación, salud y mercado laboral. En base a esta nueva medición se encuentra que la pérdida de logros que causa la desigualdad de géneros se encuentra en un rango de entre 17% y 85%;  también se encuentra que los Países Bajos lideran la lista de países igualitarios en términos de género, seguido por Dinamarca, Suecia y Suiza.

Finalmente, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), otra de las innovaciones presentadas en este informe, refleja las limitaciones que padecen los individuos de ingresos bajos. Según el informe, este índice identifica una serie de privaciones en las mismas tres dimensiones del IDH y muestra el número de personas que son pobres (que sufren privaciones) y el número de privaciones con las que usualmente vive una familia pobre[4].

Basados en este índice, el PNUD encuentra que alrededor de 1.750 millones de personas en los 104 países que abarca el Índice (un tercio de su población) viven en situación de pobreza multidimensional. Es decir, al menos un tercio de la población refleja graves privaciones en salud, educación o nivel de vida. Esta cifra supera a los 1.440 millones de personas que viven con menos de US$1,25 al día en esos países, pero es menor al número de personas que vive con menos de US$2 al día. Los patrones de privación también difieren significativamente de los de la pobreza medida por ingreso. Se encuentra que África Subsahariana es la región con la mayor incidencia de pobreza multidimensional y la mitad de la población pobre vive en Asia Meridional (51% u 844 millones de personas) y más de una cuarta parte vive en África (28% o 458 millones)[5].

  1. Evolución de las Naciones, en términos de Desarrollo Humano.

Tal vez una de las principales conclusiones a las que llega el informe del 2010 es que los países pueden elevar el nivel de vida de sus habitantes (avances en salud y educación), aún cuando el crecimiento económico no sea elevado, y más aún, puede obtener un gran crecimiento económico y no mejorar el nivel de desarrollo de forma proporcional.

Adicionalmente, encontramos que según la clasificación mundial por IDH, Colombia se encuentra en el puesto 78[1] (figura 4), por debajo de Chile (puesto 45), Argentina (puesto 46), Uruguay (puesto 51), Perú (puesto 62), Brasil (puesto 72), Venezuela (puesto 74) y Ecuador (puesto 75), superando únicamente a Bolivia (93) y Paraguay (94), situación que nos deja mal parados frente a la situación suramericana, más aún cuando encontramos que los países con menores niveles de ingreso percapita ajustado por paridad de poder adquisitivo, nos superan en IDH, teniendo Ecuador incluso tasas de crecimiento menores (ver los casos de Perú y Ecuador de la figura 5).

[1] Cabe señalar que a las series originales del IDH presentadas por el PNUD, se les hizo un ajuste debido a que históricamente  muchos de los países incluidos en el escalafón actual de IDH, no presentaban datos para años anteriores, por lo cual, para hacer un análisis comparativo en la posición ocupada por Colombia dentro del escalafón, era necesario incluir en este únicamente los países que desde el año 2005 tuvieron disponible el IDH. Así pues, después de realizar este ajuste encontramos que Colombia no ocupa la posición 79, sino la 78 (ver figura 5).

Por otro lado, en base a la información histórica del IDH, encontramos que Colombia ha venido escalando muy lentamente posiciones en la clasificación mundial del IDH, al pasar del año 2005 de la posición 80 a la 78 en el año 2010 (figura 6), es decir, que Colombia solo ha logrado con sus avances en desarrollo humano, superar dos países en Suramérica (figura 7), y tan solo ha logrado escalar dos posiciones (de la 80 a la 78) desde el año 2005.

  1. Desigualdad y Desarrollo Humano

Si bien la región ha logrado ciertos avances en materia de ingreso percapita, y de acceso a la salud y educación, un rasgo que ha caracterizado la historia reciente de nuestra región es el aumento en los niveles de desigualdad que hemos venido experimentando. De hecho, cuando observamos el coeficiente de Gini para el año 2007[1], encontramos que Colombia es el país donde la desigualdad de ingresos está más marcada (ver figura 7); por su parte, al analizar el índice de educación ajustado por desigualdad  y el índice de esperanza de vida al nacer ajustado por desigualdad (figuras 8 y 9), encontramos que en ambos casos Colombia no se encuentra en una posición privilegiada (segundo peor puesto en educación y quinto peor puesto en esperanza de vida al nacer, que es donde mejor le va a Colombia en términos relativos a pesar del conflicto interno).

Entonces, debido a que la desigualdad hace parte del concepto de desarrollo humano, este año se construyó un IDH que castigara los países que poseen niveles de desigualdad elevados. Así, cuando se incluye en el IDH el ajuste que captura los niveles de desigualdad en educación, salud e ingresos, Colombia pasa de la posición 78 en el escalafón mundial, a la posición 100, entre 167 países, consolidándose así como la segunda nación suramericana que más posiciones pierde en este escalafón, por cuenta de la desigualdad en educación, salud e ingreso, después de Perú, que pierde 32 posiciones (ver figura 10)[1].

[1] Cabe anotar que según la clasificación presentada en el último informe del PNUD, Colombia pierde 18 posiciones, pero una vez hecho el ajuste de la muestra Colombia pierde 22 posiciones.

Por su parte, encontramos que después de ajustar por desigualdad, Colombia pasa de la posición 12 a la posición 14, dentro de los 20 países latinoamericanos enunciados en el Informe, perdiendo 40% del valor del índice (de 0.689 a 0.492), tan solo superando en el escalafón a Haití, Guatemala, Bolivia, Honduras, Nicaragua y Paraguay, resultado que no sorprende y no es motivo de celebración porque el tamaño de la economía colombiana es muy superior al tamaño de estos, e históricamente Colombia ha tenido mayor nivel de desarrollo que estos países. Además, se encuentra que los países que poseen condiciones económicas similares o menos favorables a las de Colombia, tienen mayores niveles de desarrollo humano frente a la nación.

Más preocupante aún es encontrar que la situación de Colombia no solo es negativa frente a Latinoamérica, sino que también nos destacamos a nivel mundial por nuestro pobre desempeño en materia de desarrollo humano, pues entre 167 países somos el quinto país que más posiciones ha perdido en el escalafón del IDH, una vez se hace el ajuste por desigualdad, superados únicamente por Perú, Corea del Norte, Panamá y Arabia Saudita (ver cuadro 1).   

Con esto tenemos que, después de analizar el caso colombiano encontramos que el balance no solo es adverso, sino preocupante, pues el resultado conseguido por Colombia es el peor de la región, y de los peores a nivel mundial. A nivel latinoamericano somos el segundo país que más puesto descendió en el escalafón mundial, y los países que superamos en IDH perdieron menos posiciones que nosotros. Con lo que tenemos que Colombia ha retrocedido en términos de desarrollo humano, pues si bien ha aumentado el valor del índice, nuestra evolución relativa a otros países es evidentemente pobre. 

Así pues, parte de este fracaso radica en que se ha dado un incremento en los niveles de Desarrollo Humano en términos absolutos (ver figura 3), mas no en términos relativos; mientras que el incremento histórico en los niveles de desigualdad que ha venido experimentando la nación es tal vez el factor determinante en el deterioro que los niveles de desarrollo humano ha experimentado Colombia.

[1] Para los países que no tenían información de Gini para el año 2007 se les imputó el del año 2006.

[1] Para mayor detalle ver pg. 15 y pg. 28 del Informe de Desarrollo Humano 2010

[2] Programa de las naciones unidas para el desarrollo (PNUD), Informe sobre Desarrollo Humano 2010, La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano, 2010

[3] Este indicador no es comparable directamente con la pérdida total debido a la desigualdad ya que se utilizan variables distintas.

[4]Es posible agrupar el índice por región, grupo étnico, dimensión de la pobreza y otras categorías, por lo que representa una herramienta muy útil para los encargados de formular políticas.

[5] Programa de las naciones unidas para el desarrollo (PNUD), Informe sobre Desarrollo Humano 2010, La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano, 2010

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