Reflexiones acerca del trabajo infantil en Bogotá

Autor: 
Deison Luis Dimas Hoyos

El 12 de junio de cada año se celebra el día mundial contra el trabajo infantil, instituido por la Organización de las Naciones Unidas en las Conferencias de Ámsterdam y Oslo en 1997. A este respecto, las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que unos 120 millones de niños de 5 a 14 años de edad en el mundo se encuentran en situación de trabajo infantil. En este grupo de edad 15.5 millones de niños son víctimas del trabajo infantil doméstico, de los cuales el 72% son niñas (OIT, 2015).

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Foto:OdeBogotá

El 12 de junio de cada año se celebra el día mundial contra el trabajo infantil, instituido por la Organización de las Naciones Unidas en las Conferencias de Ámsterdam y Oslo en 1997. A este respecto, las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que unos 120 millones de niños de 5 a 14 años de edad en el mundo se encuentran en situación de trabajo infantil. En este grupo de edad 15.5 millones de niños son víctimas del trabajo infantil doméstico, de los cuales el 72% son niñas (OIT, 2015).

Con motivo de la ocasión y para reflexionar sobre este aspecto en el distrito, la Dirección de Estudios Socioeconómicos y Regulatorios de la Secretaria Distrital de Desarrollo Económico, realiza la presente nota editorial que contiene el análisis de los recientes resultados del trabajo infantil en Bogotá para 2014. Como complemento, se muestra otra información estadística relacionada con el tema de menores de edad en la ciudad, como son, el uso del tiempo libre y la proporción de menores que no trabajan ni estudian.

El análisis estadístico se complementa con unas reflexiones acerca de la medición de los indicadores de trabajo infantil, sus pros y contras; así como, algunas consideraciones pertinentes a tener en cuenta para la erradicación de todas las formas de trabajo infantil.

En este orden de ideas, en la primera parte se aborda las principales características del trabajo infantil en Bogotá en 2014, contrastándolas con los resultados de 2012. Aquí, es muy importante conocer el tipo de labores que desempeñan los menores de edad en la ciudad, dónde lo desempeñan, así como, las condiciones en las que trabajan, entre otros aspectos. Posteriormente, se involucra un aspecto reflexivo acerca de las otras fuentes de información a considerar para el análisis, de hecho, se analiza el tema de los niños y jóvenes que no estudian ni trabajan en el rango de los 10 a 17 años y en este mismo grupo poblacional, se discute la distribución del uso del tiempo libre. Por último se hacen unas sugerencias de carácter metodológico y de política pública para la erradicación del trabajo infantil y complementar así las acciones llevadas a cabo hoy  día en la administración de la Bogotá Humana relacionadas con las metas del plan de desarrollo vigente.

En este sentido y según la información del DANE, en 2014, 121.296 niños, niñas y adolescentes se encontraban laborando en la capital, lo cual evidencia que durante los últimos tres años 52.422 niños (as) dejaron de trabajar en la ciudad. Este logro no dependió por si solo de las lógicas del mercado laboral de la ciudad, sino de una integralidad de políticas públicas sociales que han desincentivado a que los menores se vean forzados, bajo criterio de otras personas, a inmiscuirse en el mercado de trabajo y la búsqueda de ingresos. A esto se le suman otras fuentes de información que muestran una importante caída porcentual de la proporción de adolescentes entre los 10 y 17 años que no trabajan ni estudian en favor de las políticas de inclusión para esta población en el distrito.

El trabajo infantil en Bogotá en 2014: las cifras

El principal instrumento estadístico que tiene el país para hacer seguimiento del trabajo infantil es la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil - ENTI- que realiza el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, cada 10 años. La última aplicación de esta investigación se realizó en los meses de octubre y diciembre de 2011. Sin embargo y debido a lo extenso de los periodos entre una encuesta y otra, el mismo ente rector estadístico introdujo un módulo especial de trabajo infantil en la Gran Encuesta Integrada de Hogares GEIH, con el fin de evaluar en el cuarto trimestre de cada año los principales indicadores relacionados con esta temática.

La dinámica de la tasa de trabajo infantil en Bogotá ha mostrado una tendencia decreciente en los años recientes. En 2011, 173 mil niños, niñas y adolescentes con edades entre los 5 y 17 años trabajaban en la ciudad o dicho de otra manera se ocupaban en alguna actividad productiva remunerada o no, ya sea en especie o en dinero. Para ese año, la tasa de trabajo infantil de la ciudad fue 11,1%. Ahora bien, si se considera la vigencia de ejecución del Plan de Desarrollo actual, Bogotá Humana 2012- 2016, la tasa de trabajo infantil en el último año se redujo un 29%, es decir, en 2014 logró ubicarse en 7,9%, evidenciando señales de una mejora sustancial en la materia.

Considerando estos resultados, según el DANE, en 2014, 121.296 niños, niñas y adolescentes se encontraban laborando en la ciudad. De igual forma, la gráfica 1 indica que durante los últimos tres años, un total de 52.422 niños (as) dejaron de trabajar en la ciudad. 

Gráfica 1. Trabajo infantil, Bogotá,  2011- 2014 (tasa %)

Fuente: DANE, ENTI 2011; Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2012-2014.

Ahora bien, el trabajo infantil no depende exclusivamente de las dinámicas propias del mercado de trabajo de la ciudad, pues existen otros factores estructurales en el ámbito de lo social que inciden para que un menor de edad se dedique o no a trabajar, en ocasiones exclusivamente, otras alternando con el estudio; también en labores forzosas o ilegales. De hecho, la pobreza, la deserción escolar, el reclutamiento de grupos delictivos y la trata de personas, son factores conexos que impactan directamente en los territorios y reconfiguran la dinámica del mercado laboral en los niños.

En este ámbito de ideas, es muy importante asociar la caída de la tasa de trabajo infantil de la ciudad (de un dígito) a medidas distritales positivas asociadas a la disminución de la pobreza multidimensional de la ciudad, a la jornada extendida de educación, así como, programas de inclusión para jóvenes, ejemplo, jóvenes en paz. Adicional a esto, la dinámica económica de la ciudad presenta indicadores relativamente buenos en materia de generación de empleos, ingresos y de producción de valor agregado, lo que conlleva a un favorecimiento y una mejora en la calidad de vida de las familias en estos últimos años, dado por la sinergia -mejor crecimiento, más empleo, más ingresos y menor pobreza-, haciendo que los menores de edad, tengan menos incentivos para buscar un trabajo, responder por cargas presupuestales de la familia o a ayudar económicamente con los gastos del hogar

Para mostrar algunas características básicas en los aspectos laborales de los menores de edad en la ciudad, a partir de ahora se realizará el contraste de los resultados del módulo de seguimiento del trabajo infantil de 2014, respecto a 2012; primero, por una cuestión de comparabilidad metodológica en cuanto a la forma de seguimiento del problema, y segundo, porque 2012 coincide con el primer año de vigencia del Plan de Desarrollo actual.

Aclarando lo anterior, hay que empezar diciendo que el 30% de los trabajadores infantiles de Bogotá se dedican exclusivamente a trabajar, es decir, que tienen como actividad principal realizar alguna actividad remunerada o no. De hecho, este porcentaje se mantiene casi igual al registrado en 2012 (31%).

El cambio relevante se percibe en la dedicación de los trabajadores infantiles con otras actividades simultáneas. En 2014, el 57% de los niños y niñas que trabajaban alternaban sus actividades laborales con el estudio, este porcentaje es menor en seis puntos porcentuales al resultado en 2012. Lo anterior es muy importante, dado que permite aseverar que cada vez menos niños (as) que estudian se dedican a buscar formas de trabajo o búsqueda de ingreso (ver cuadro 1).

Cuadro 1. Distribución de los trabajadores infantiles según la actividad principal realizada, Bogotá, 2012 y 2014 (Personas) - (%)

Fuente: DANE, GEIH. Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2012-2014.

Así mismo, se puede percibir una mejora en la relación de niños(as) estudiando respecto a niños trabajando; es decir, en 2014 por un niño que trabajaba, 38 se encontraban estudiando, esta relación se incrementó respecto a los resultados de 2012, donde el resultado fue inferior, de uno que trabajaba, 35 estudiaban.

Gráfica 2. Trabajadores (as) infantiles según condición ocupacional, Bogotá, 2012 y 2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH. Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2012-2014.

Ahondando las condiciones ocupacionales de los niños que trabajan en la ciudad, el 44% se encontró vinculado como obrero o empleado de empresa particular, resultado que presentó un incremento porcentual respecto a 2012, cuando en la misma condición se ubicó el 35% de los niños. Este incremento se relaciona con la disminución porcentual de la cantidad de niños vinculados como trabajadores familiares sin remuneración (TFSR), los cuales en 2014 representaron el 23% del total de niños y niñas trabajadores. Esta proporción hace dos años era 40%.

De lo anterior, se puede afirmar que existe una mayor vinculación laboral de niños a mercado de trabajo en empresas privadas o particulares, consecuente con la existencia de un menor apego de los menores a trabajar en las actividades económicas de las familias, resultado que incide en la pérdida de participación de los trabajadores familiares sin remuneración.

Por otra parte, los menores de edad que se encuentran como trabajadores independientes o por cuenta propia se mantienen casi invariables en cuanto a proporción en los últimos dos años; sin embargo el 22% de participación del total de niños trabajadores, representa una proporción importante por cuanto a las distintas formas y calidades de trabajo que se pueden dar en esta condición. Otras formas de trabajo, como empleados domésticos no representan proporciones de importancia ni variaciones significativas de 2012 a 2014. Además por ser un tamaño de población relativamente pequeño, al analizar estos rangos ocupacionales se puede incurrir en temas de significancia estadística y altas variabilidades en los resultados.

Tener una amplia proporción de niños estudiando, en vez de estar únicamente trabajando, es un resultado muy importante para el desarrollo cognitivo y de las capacidades formativas de las personas a esa edad. Sin embargo, las horas semanales promedio dedicadas de un niño en la ciudad son 27,1 horas/semana, una hora y media más que el promedio de las registradas en 2012 (25,7 horas/semana). Lo que muestra este resultado, es que los niños vinculados al mercado laboral están cada vez más sujetos a las dinámicas horarias del mercado laboral de los adultos, guardando claro está, sus proporciones (48 horas a la semana). Esto se debe a una mayor vinculación como empleados de empresa particular. Sin embargo, tener también un amplio porcentaje como cuenta propia (22%) implica que el promedio de horas de trabajo semanal sea inferior a las 30 horas semanales, esto sumado a un gran porcentaje de niños que alterna el estudio con el trabajo (57%).

Respecto a otras ciudades, dentro del promedio de horas trabajadas por semana, Bogotá ocupa el séptimo lugar, donde ciudades como Villavicencio (36 horas/semana); Santa Marta (33,8 horas/semana);  Bucaramanga (31,3 horas/semana) y Valledupar (28,9 horas /semana), lideran este ranking.

El módulo de trabajo infantil también permite conocer el sitio donde los menores realizan su trabajo. De aquí, la gráfica 3 evidencia que el 66% de los niños y niñas realizan su trabajo en un local fijo u oficina. De hecho, este porcentaje aumentó en los dos últimos años. En este mismo sentido, otro de los aspectos asociados al sitio de trabajo se relaciona con las condiciones ocupacionales de los menores. Como se observa, la disminución de la proporción de niños y niñas que trabajan en su vivienda  refleja la caída anteriormente aquí descrita de los trabajadores familiares sin remuneración en los años recientes.

Gráfica 3. Trabajadores (as) infantiles según el lugar donde realizan su trabajo, Bogotá, 2012 y 2014 (%)

Fuente: DANE- GEIH. Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2012-2014.

Un aspecto a destacar en estos dos últimos años es la disminución de 8.325 niños que antes trabajaban en la calle como vendedores ambulantes, estacionarios y de venta a puerta a puerta ¿Por qué es importante esto?.

En materia de lugares y trabajos forzosos, la calle, junto con la cantera, el basurero, y otros lugares similares, son los espacios menos apropiados para ejercer una actividad relacionada con el trabajo infantil, así como, no comulga con el desarrollo de sus capacidades formativas, sociales y comunicativas. Además, estos lugares representan un alto grado de vulnerabilidad a las lógicas criminales y de explotación sexual o incluso laboral por medio de la mendicidad, entendida esta última como un acto que atenta contra la dignidad humana y las libertades del menor. Según los resultados del módulo de trabajo infantil de la encuesta del DANE, en Bogotá aún persisten trabajando en la calle 15 mil menores, no obstante, la disminución en estos dos últimos años ha sido notable y para destacar.

A nivel de ramas de ocupación y de los principales oficios que realizan los niños y niñas en Bogotá se encuentra que, el 56% de los niños labora en el sector de comercio, donde predomina el trabajo de ventas al por menor (38,8%) y de restaurantes y hoteles (9,6%).

Siguiendo con los grandes sectores, en la industria manufacturera, el sector de la confección de prendas de vestir y la fabricación de muebles son importantes empleadores del personal infantil en Bogotá, ambos participan con el 7,3% y 4,2%, respectivamente.

Otras actividades son de gran interés en este análisis, tales como las actividades de servicios de lavado y limpieza de prendas y de peluquería, así también, actividades de servicio doméstico, actividades de recreación y cultura y deporte; son importantes empleadores de los niños en la ciudad.

Gráfica 4. Trabajadores (as) infantiles según ramas de actividad económica, Bogotá, 2014 (%)

Fuente: DANE- GEIH. Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2014.

Respecto a la situación de hace dos años, podemos afirmar que se mantiene inalterable la estructura de empleabilidad de los niños en la ciudad. En 2012, el 39% se empleaba en el comercio al por menor, el 15% en restaurantes y hoteles, y el 9% en la confección de prendas de vestir, siendo estos los tres principales sectores económicos empleadores para ese periodo.

Ahora bien, que el sector de mayor empleabilidad se da en el de comercio al por menor y que el periodo coincida con el trimestre de mayor dinamismo del empleo en la ciudad, dada la temporada navideña, indica una coherencia de resultados.

Gráfica 5. Trabajadores (as) infantiles según oficios, Bogotá, 2014 (%)

Fuente: DANE- GEIH. Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2014.

Para cerrar este breve diagnóstico, y considerando que se deben tener más investigaciones específicas, a nivel de localidad y con un carácter temporal de largo alcance; en la encuesta se indagó por las razones principales por las cuales los niños trabajan. De aquí, el 57% de los menores de edad consideraron que lo hacen para conseguir un dinero propio e independiente de su familia, proporción que en 2012 fue 36%. Este resultado muestra que cada vez más menores ingresan a las filas del mercado laboral buscando una independencia del ingreso familiar, así también, que hay menos menores que participan en las actividades económicas de las familias (Gráfica 6).

Lo que evidencia el diagnostico anterior, por lo menos en los aspectos medibles estadísticamente, que cada vez el mercado laboral involucra a menores edad a espacios de actividades no tan peligrosas, ejemplo de ello, el comercio. Como complemento, son trabajos en un puesto fijo o local, y que existe una alternancia del estudio con el trabajo impulsado por la búsqueda de ingresos propios. Ahora bien, esto no quiere decir que todo esté en un estado ideal de cosas, y que incluso el comercio como tal no involucre aspectos como la mendicidad, que debe ser erradicada por su carácter ilegal; o que incluso algunas formas “legales” de trabajo contribuyan al detrimento educativo del niño o niña y le absorba espacios de tiempo importante para su desarrollo cognitivo y emocional.

Gráfica 6. Trabajadores (as) infantiles según las razones principales por las que trabaja, Bogotá, 2012 y 2014 (%)

Fuente: DANE- GEIH. Modulo seguimiento GEIH IV trimestre, 2012-2014.

De los niños que ni trabajan ni estudian

Infortunadamente la encuesta de trabajo infantil no ahonda más allá de los niños y niñas que no trabajan ni estudian (ninis), un fenómeno que en la actualidad tiene diferentes aristas investigativas y explicativas, pues en ocasiones se circunscribe a situaciones de crisis económicas, demasiado permisibilidad paterna, frustraciones o enfermedades, pertenencia a clanes urbanos, pandillismo, falta de orientación vocacional, etc.

Ahora bien, según criterio metodológico, la proporción de ninis en Colombia y en el mundo se calcula con base a aquellos jóvenes entre las edades de 14 y 28 años que no están trabajando ni estudiando, sin embargo, a criterio del autor y por efectos del tema a tratar en esta nota, se consideró importante realizar el cálculo de los ninis para aquellos niños, niñas y adolescentes entre los 10 y 17 años.

Según la GEIH, la cartografía social en 2014 indica que la cantidad de menores entre los 10 y 17 años en la capital fue 931 mil, los cuales aquellos que no trabajaban ni estudiaban en Bogotá fueron 67.552, lo que indica que en la capital el porcentaje de ninis en este rango etario es 7,3%, resultado que presenta una importante disminución de 15.447 niños(as) respecto a 2012.

 

Gráfica 7. Proporción de niños que ni trabajan ni estudian entre los 10 y 17 años, Bogotá, 2009 - 2014 (%)

Fuente: DANE- GEIH. Cálculos ODEB

Indudablemente la caída de este indicador para los niños y jóvenes entre 10 y 17 años muestra importantes resultados en materia de inclusión en la ciudad. De hecho, en estos programas de inclusión, deben evaluarse por su impacto en la disminución del riesgo de vulnerabilidad existente dada la presencia de grupos criminales que ven en su foco de reclutamiento a los jóvenes sin trabajo, sin ingreso y excluidos de la educación. Claro está, el reto a futuro, será generarles a estos jóvenes capacidades de formación profesional y laboral para enfrentar los avatares del mercado laboral y de la auto-dependencia económica.

Uso del tiempo de los adolescentes en Bogotá[1]

En los meses de agosto de 2012 y julio de 2013 el DANE realizó la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo- ENUT- a nivel nacional y con representatividad para las principales regiones del país y Bogotá. Los resultados presentados en esta investigación son trascendentales debido a que el tiempo es un factor social que trasciende en la calidad de vida de las personas, y específicamente en los niños y jóvenes.

Los resultados de la ENUT evidencian que en Bogotá el 47% del día promedio de un niño o niña entre los 10 y 17 años es dedicado a las actividades de cuidado personal, sobre todo a dormir. Sumado a esto, el 17% del día se dedica a estudiar y a hacer tareas, y otro 17% a usar medios de comunicación. En cuanto a intensidad de labores diarias, un día promedio de una persona entre los 10 y 17 años en Bogotá dura 24 horas y 37 minutos[2], contrastado con otros rangos etarios es sumamente inferior, por ejemplo, la intensidad del día de una persona de 25 a 65 años es de 28 horas y 13 minutos, esto debido a la simultaneidad de actividades que estas personas realizan (por ejemplo trabajar y chatear a la vez.

Algunos datos relevantes en cuanto a la participación de los menores y el tiempo incurrido en actividades no remuneradas y personales se muestran a continuación:

Actividades no remuneradas: día promedio de la semana

  • El 54,3% de los niños y niñas entre los 10 y 17 años barre, trapea y tiende la cama en su hogar, y dedica, en promedio 44 minutos.
  • En Bogotá, el 12,7% de los niños y niñas entre los 10 y 17 años cocina en su hogar, cuando es así, lo realiza en 42 minutos.
  • El 11,4% de los niños y niñas entre los 10 y 17 años lava, plancha y guarda la ropa en su hogar, y dedica un tiempo promedio de 40 minutos.
  • El 11,5% de los niños y niñas entre los 10 y 17 años juega con sus hermanos menores, cuando es así, lo realiza en una hora y 22 minutos.

Actividades personales: día promedio de la semana

  • En Bogotá, los niños y niñas entre los 10 y 17 años, recibe en promedio 6 horas y seis minutos de educación en la escuela.
  • El 10,8% de los menores lee algún libro revista o periódico. En esta actividad gasta 46 minutos de su tiempo diario.
  • Solo el 1,1% de los niños y niñas entre los 10 y 17 años asiste a eventos deportivos, parques recreativos o parques temáticos. Cuando va, demora 3 horas y 54 minutos.
  • Como contraste, el 91% de los niños y niñas entre los 10 y 17 años, ve televisión, videos o películas en DVD, demorando dos horas y 45 minutos.
  • Un adolescente en esta edad, duerme nueve horas y nueve minutos diarios, una hora y 24 minutos más que las personas adultas.

Erradicar y prevenir las peores formas de trabajo

Según el apartado d, del Artículo 3 del Convenio de la OIT sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, 1999 (núm. 182), se define el trabajo infantil del siguiente modo: (d) el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños. (OIT, 1999)

Las peores formas de trabajo infantil debe ser un objetivo claro y específico de erradicación en el distrito Es más, se deben crear mesas de concertación Distrito-población social- sector privado, para erradicar labores forzosas e ilegales, como la prostitución infantil, la pornografía infantil, la mendicidad, el trabajo en canteras, etc. Un aspecto clave para ello, es seguir eliminando la segregación social y crear a su vez programas de inclusión que disminuya los riesgos y garantice los derechos de esta población en esta edad. Es muy importante destacar programas como jóvenes en paz y los pactos de no trabajo infantil en las plazas de mercado, que han tenido resultados notables.

De las mediciones y la meta del Plan de Desarrollo

Uno de los grandes logros de la Bogotá Humana ha sido su énfasis en la primera infancia y la dignificación de la juventud; de hecho, la atención de 156 mil niños y niñas en 2014 (67.136 en la modalidad de ámbito institucional y 89.035  en ámbito familiar), ha permitido que en los últimos años no se mueran por desnutrición los niños de la ciudad y mantenerlos al cuidado del distrito en los jardines diarios y nocturnos.

Sin embargo, una de las metas del Plan, “disminuir el trabajo infantil a menos de 1,5% en el Distrito, en coordinación y apoyo con los demás sectores de la administración” resulta, como se ve en las estadísticas un resultado difícil de lograr. Y no por una falencia administrativa o ejecutoria, sino por las dinámicas mismas de la sociedad y de los territorios, los cuales, como se mostró a lo largo del texto, y en la primera parte, el mercado laboral y la capacidad de un menor para dedicarse o no a laborar no depende exclusivamente de una medida restrictiva o de un programa distrital, dado que cada vez los adolescentes se insertan en actividades mercantiles para buscar su propia independencia monetaria en el ámbito familiar.

Ahora bien, los esfuerzos han sido varios. El Programa jóvenes en paz, la atención en primera infancia, la disminución de la pobreza multidimensional y la ampliación de la jornada estudiantil, operan como medidas de prevención claves para la erradicación de las peores formas de trabajo infantil y desincentivan al niño o niña a buscar formas laborales fuera del entorno de su desarrollo personal, eso será así, mientras se siga disminuyendo la segregación social y se involucre participativamente más a los jóvenes en las dinámicas estructurales de la ciudad.

Ahora bien, respecto a la medición del indicador como tal, y reconociendo los criterios estadísticos y la rigurosidad expedita del ente estadístico nacional, por el periodo de tiempo donde se aplica el módulo de trabajo infantil resulta de carácter inapropiado evaluar una meta tan importante dentro de un plan de desarrollo. El trimestre octubre – diciembre coincide con dos eventos los cuales dinamizan el entorno socio-económico de los jóvenes, las vacaciones los dejan a libre albedrio de las actividades mercantiles y la temporada navideña los involucra en una lógica de búsqueda y rebusque de ingresos propios dada la creación de mayores fuentes de empleo en esa época en sectores como el comercio y los servicios. De hecho, se podría pensar que al establecer esta medición en este periodo cada vez se involucrarán más jóvenes al mercado laboral año tras año y la tasa de trabajo infantil fluctuará en función de cómo le va a estos sectores económicos. Por tanto, se debería explorar una metodología que busque minimizar esta estacionalidad y capte el fenómeno para el promedio de todo el año.

Conclusiones

La problemática del trabajo infantil debe contener aspectos de política pública integrales que erradiquen las formas laborales forzosas y peligrosas (trata de personas, servidumbre por deudas,  reclutamiento, prostitución, pornografía, y actividades ilícitas.), y que se combinen con instrumentos que desincentiven a un(a) menor para que trabaje. En eso este gobierno de la Bogotá Humana ha hecho los primeros avances positivos en materia de disminución de la segregación social, por ejemplo, al disminuir la pobreza multidimensional, aumentar las horas educativas a un amplio porcentaje de estudiantes, ejecutar programas de inclusión para jóvenes, y ampliar la cobertura en los programas de atención de la primera infancia.

Sin embargo, se necesita un mayor conocimiento sobre las causas del trabajo infantil en la ciudad, un trabajo que por lo que hoy en día se puede medir estadísticamente involucra a los niños, niñas y adolescentes en lógicas mercantiles para buscar un ingreso propio e independiente de la familia, en sectores como el comercio y servicios y con una alternancia diaria con el tiempo dedicado al estudio.

Por último, la medición del trabajo infantil se debe combinar con instrumentos propios y con un mayor tiempo en materia de levantamiento de información, así como incluir otros aspectos relevantes como el ocio y el uso del tiempo libre, ojalá por territorios locales y con una perspectiva de género.

Referencias:

OIT, 2013. (Consulta, 10 de junio de 2015)

http://www.ilo.org/ipec/facts/WorstFormsofChildLabour/Hazardouschildlabour/lang--es/index.htm

OIT, 2015. (Consulta, 11 de junio de 2015)

http://www.ilo.org/ipec/Campaignandadvocacy/wdacl/lang--es/index.htm

[1] Para un mayor detalle sobre este tema, lo invitamos a visitar la web www.observatorio.desarrolloeconomico.gov.co, donde se encuentra publicado el cuaderno de desarrollo económico #32 sobre el uso del tiempo en Bogotá

[2] La suma del tiempo dedicado a las actividades realizadas por una persona, no suma 24 horas al día, pues existen actividades que se traslapan o se efectúan de manera simultánea.

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