Papel de las mujeres en la economía bogotana

Autor: 
Luis Felipe Dussán Zuluaga

A propósito de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el Observatorio de Desarrollo Económico plantea la siguiente pregunta: ¿cuál es el papel de las mujeres en la economía bogotana?

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A propósito de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el Observatorio de Desarrollo Económico plantea la siguiente pregunta: ¿cuál es el papel de las mujeres en la economía bogotana?

Desde las actividades que adelantan en sus puestos de trabajo, hasta las labores que realizan al interior de sus hogares, las mujeres desempeñan un papel que, aunque suele ser subestimado, resulta fundamental para la sociedad y la economía de la ciudad. Sin embargo, no es fácil responder a la pregunta inicial en términos cuantitativos porque en muchos casos no se cuenta con la información estadística necesaria. Podemos saber, por ejemplo, cómo es el panorama de las mujeres en el mercado laboral o cuántas de ellas son patronas o empleadoras, pero no tenemos claridad hoy sobre su aporte a la economía de la ruralidad bogotana.

El tercero de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización para la Naciones Unidas busca promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer. Para esto propone hacer efectivas políticas estatales y cambios sociales que permitan una proporción mayor de niñas en la enseñanza primaria, secundaria y superior, una mayor proporción de mujeres con empleos remunerados en el sector no agrícola y un número mayor de escaños ocupados por mujeres en los parlamentos nacionales.

El desarrollo (incluso el económico) de un país o de una ciudad no puede alcanzarse, o al menos no de forma sostenible, si persisten desigualdades apremiantes entre hombres y mujeres en aspectos como el acceso al mercado laboral y a los espacios de decisión, los ingresos percibidos y las oportunidades de mejoramiento de la calidad de vida. Las relaciones de poder inequitativas entre los géneros, donde predominan hechos de discriminación, dominación, subordinación e irrespeto hacia las mujeres, van en contravía del desarrollo integral de los individuos y, por tanto, de todo el progreso de la sociedad.

El Plan de Desarrollo ‘Bogotá Humana 2012-2016," reconoce los grandes desafíos que esto implica. El eje estratégico ‘una ciudad que reduce la segregación y la discriminación" plantea estrategias para reducir las condiciones sociales, económicas y culturales que dan lugar a procesos de discriminación, promover la representación social y política, garantizar la defensa, protección y restablecimiento de los derechos humanos y fortalecer el tejido productivo de la ciudad con énfasis en la economía popular para garantizar el derecho al trabajo en condiciones de equidad y dignidad de las mujeres y de los demás grupos poblacionales vulnerables.

La Secretaría Distrital de Desarrollo Económico se encuentra adelantando diversos proyectos para obtener mayor información sobre el papel de las mujeres en la economía de la ciudad. La tarea pasa por reivindicar su papel como cuidadoras de infantes o enfermos en el hogar, aunque esta actividad también es ejercida en menor escala por hombres, en lo que se ha venido denominando la ‘economía del cuidado’. Bogotá será una de las primeras ciudades del mundo en cuantificar la economía del cuidado dentro del cálculo del producto interno bruto La Secretaría participará en este sentido promoviendo acciones diferenciales positivas. El gobierno de la ciudad reconoce un avance significativo en las condiciones de participación de las mujeres en el mercado del trabajo, como se detallará más adelante. Sin embargo, se evidencia la necesidad de generar acciones que permitan cerrar la brecha entre hombres y mujeres, principalmente la relacionada con temas como la alta informalidad laboral que afrontan las mujeres, su participación mayoritaria en actividades de subsistencia y posiciones ocupacionales de menor calificación. Bogotá reconoce a las mujeres como un grupo prioritario en la discusión y construcción de la política de trabajo decente de Bogotá. Para la Secretaría el reto es generar políticas dirigidas tanto a las mujeres con menores niveles de educación, como aquellas que se encuentran trabajando en actividades de alta informalidad:

Programas de formación para el trabajo dirigido específicamente a las mujeres.
Pactos por el trabajo decente con mujeres en los que el sector privado se comprometa a generar puestos de trabajo en condiciones de calidad.
Sensibilización acerca de las normas laborales que benefician específicamente a las mujeres.
Vigilancia y control del cumplimiento de las normas laborales.
Intervenciones de formalización específicas dirigidas a trabajadores domésticos o familiares sin remuneración.
El indicador de nivel educativo que muestra una mayor proporción de mujeres con estudios altos evidencia una tendencia importante para el cierre de estas brechas. La apuesta fundamental de la Bogotá Humana para disminuir la discriminación en el mercado laboral se centra en el aumento de las capacidades, mujeres con mayores niveles educativos y competencias para el trabajo permitirán una participación cada vez mayor en trabajos mejor remunerados y formales.

Las mujeres en el mercado laboral

En esta nota editorial el equipo del Observatorio de Desarrollo Económico analiza la situación de las mujeres en el mundo del trabajo. Actualmente es posible encontrar información oportuna, confiable y consistente sobre la situación de las mujeres en el mercado laboral, a partir de la Gran Encuesta Integrada de Hogares -GEIH, elaborada por el DANE, que puede ser complementada con información desagregada espacialmente en la ciudad (por localidades), obtenida de la Encuesta Multipropósito, elaborada también por el DANE a solicitud de la Alcaldía Mayor de Bogotá. A continuación se muestra una serie de preguntas y respuestas que describen los principales hechos de las mujeres en el mercado de trabajo en la ciudad.

¿Somos más hombres o mujeres?

Por cada 100 personas en Bogotá, 52 son mujeres y 48 son hombres, relación que se mantiene en casi todas las localidades de la ciudad, con la excepción de La Candelaria, en donde la relación es inversa (48 mujeres por 52 hombres). Buena parte de las bogotanas vive en tres de las veinte localidades, pues cuatro de cada diez habitan en Suba, Kennedy y Engativá. Solo en Suba viven más de 560 mil mujeres, como se observa en el mapa:

¿Hay más hombres o mujeres en el mercado del trabajo?

Aunque hay más bogotanas que bogotanos, los hombres participan más en el mercado laboral. Medido como la proporción de personas interesadas en laborar respecto a la población en edad para hacerlo 2, en 20123 la oferta de mujeres en el mercado de trabajo fue de 66% y de 78.8% en el caso de los hombres.

Sin embargo, la velocidad a la que crece la población interesada en laborar en el caso de las mujeres es más alta (25.5% entre 2007 y 2012) que en el caso de los hombres (19.4% entre 2007 y 2012). Por esta razón la brecha entre la oferta de mujeres y hombres en la ciudad ha disminuido continuamente durante los últimos años y pasó, por ejemplo, de 15.3 puntos porcentuales en 2007 a 12.8 puntos en 2012.

¿Hay más hombres que mujeres trabajando?

Respecto a la cantidad de personas con un puesto de trabajo, la ciudad ha experimentado desde 2007 un aumento sostenido de la tasa de ocupación, tanto de mujeres como de hombres, que ha crecido pasando de 49.9% en 2007 a 58.2%, en 2012, en el caso de las mujeres, y de 65.7% en 2007 a 72.4% en 2012, en el caso de las hombres. No obstante, el número de mujeres con un puesto de trabajo se ha incrementado en una mayor proporción (25.9%) que en el caso de los hombres (20.3% entre 2007 y 2012). Lo anterior significa que las oportunidades laborales para las mujeres han aumentado a un mayor ritmo en relación a las de los hombres, pese a la presión que ha ejercido en la capital del país el mayor número de mujeres que desean laborar. Al respecto ver la pregunta ¿Hay más hombres o mujeres en el mercado del trabajo?. Ahora bien, la diferencia entre la proporción de trabajadores y trabajadoras en Bogotá (14.1 puntos porcentuales) es la tercera más baja del país, solamente superada por Pasto (11.1 puntos) e Ibagué (13.9 puntos). Es muy importante resaltar que, al registrar una de las menores diferencias entre la tasa de ocupación de las mujeres y de los hombres, la capital del país es una de las ciudades del país que mejor distribuye entre ambos géneros las oportunidades laborales que genera.

¿Hay más hombres o mujeres desempleados?

En 2012 el 11.7% de las mujeres que desearon laboral y buscaron un puesto de trabajo no consiguieron uno. Este porcentaje, conocido como tasa de desempleo, fue de 8.2% en el caso de los hombres, lo que significa que las mujeres, pese a participar más en el mercado de trabajo bogotano y tener más oportunidades laborales, continúan registrando un número importante de carencia de oportunidades. Al respecto, las localidades que registraron los mayores niveles de desempleo femenino fueron Ciudad Bolívar (15.5%), San Cristóbal (15.5%), Bosa (12.9%), los Mártires (12.8%) y Usme (12.1%). En el extremo opuesto, Chapinero (6.4%), Barrios Unidos (7.6%), Teusaquillo (8%), Usaquén (8%) y Suba (8.8%) fueron las localidades que obtuvieron los menores índices de desocupación. Al contrario del comportamiento de la oferta de trabajo y de los niveles de ocupación, la diferencia entre el desempleo de los hombres y las mujeres aumentó en los últimos años y pasó de 3.1 puntos porcentuales en 2007 a 3.6 puntos en 2012. Esto ocurre porque entre 2007 y 2012 el desempleo de los hombres cayó de 8.9% a 8.2%, mientras que el de las mujeres bajó solo de 12% a 11.7%. No obstante, la brecha de género de este indicador fue una de las menores registradas en las demás ciudades del país.

¿En qué sectores se emplean más las mujeres?

En 2012 las mujeres laboraron principalmente en las ramas de actividad económica ‘servicios comunales, sociales y personales’, ‘comercio hoteles y restaurantes’ e ‘industria manufacturera’, ya que 78 de cada 100 mujeres realizaron sus actividades en dichas ramas. Puntualmente, el 33.4% de las bogotanas trabajaron en ‘servicios, comunales, sociales y personales’, el 30.2% en ‘comercio, hoteles y restaurantes’, el 14.7% en ‘industria manufacturera´, el 12.2% en ‘actividades inmobiliarias’ y el 9.4% en otros sectores. La actividad económica en la que más participan las mujeres en todas las localidades es ‘servicios comunales, sociales y personales’. No obstante, también sobresale ‘industria manufacturera’ en Tunjuelito (21.5%) y San Cristóbal (18.1%), ‘comercio, hoteles y restaurantes’ en Bosa (32.1%) y en Antonio Nariño (32%) y ‘actividades inmobiliarias’ en Chapinero (22.4%) y Usaquén (19.3%).

¿Qué clase de empleos tienen las mujeres en Bogotá?

A partir de las posiciones ocupacionales se puede saber que mientras el 50.7% de las mujeres con un puesto de trabajo realizaron sus labores en empresas particulares o en instituciones gubernamentales, este porcentaje, en el caso de los hombres, fue de 58.3%. Lamentablemente la diferencia más notable se encuentra en los trabajos precarios, categoría comprendida por los empleos domésticos, los trabajos familiares con y sin remuneración, los jornaleros y los peones: el 12.3% de las mujeres ocupadas registraron un puesto de trabajo precario, mientras que tan solo el 2.3% de los hombres se encontró en igual condición. Respecto a los independientes, es decir, los trabajadores cuenta propistas, patrones o empleadores, el 37% de las mujeres ocupadas y el 39.4% de los hombres con un puesto de trabajo se encontraron en esta situación.Al profundizar sobre la calidad del trabajo de las y los bogotanos, en su dimensión de acceso al sistema integral de protección social, en todos los años observados la informalidad laboral afectó en una mayor proporción a las mujeres que a los hombres.

Para el año 2012, 53 de cada 100 mujeres no se encontraron afiliadas al sistema de salud y pensión simultáneamente. En el caso de los hombres, 49 de cada 100 se encontraron en esta condición. Lamentablemente, mientras en el caso masculino esta proporción ha disminuido, (pasó de 50.9% en 2007 a 49.1% en 2012), en el femenino disminuyó menos (pasó de 52.4% en 2007 a 52.8% en 2012).

En el caso de las localidades, Ciudad Bolívar (65.3%), Usme (61.3%) San Cristóbal (60.9%), Antonio Nariño (60.8%) y Rafael Uribe Uribe (58.4%) fueron las que registraron los mayores porcentajes de trabajadoras sin afiliación al sistema de seguridad social integral. Por su parte, Chapinero (31.9%), Teusaquillo (31.9%), Usaquén (36.7%), Barrios Unidos (40,.3%) y Engativá (41.9%) fueron las localidades con menores proporciones de mujeres sin afiliación al sistema de salud y pensión simultáneamente.

¿Cuánto dura el desempleo en las mujeres de Bogotá?

En cuanto a la duración del desempleo, las mujeres duraron más meses desempleadas que los hombres. Durante el periodo mencionado, en promedio las bogotanas duraron diez meses como desempleadas, mientras los hombres duraron tres meses. No obstante, las trece principales áreas metropolitanas de Colombia, el Distrito Capital es la quinta ciudad con menor duración del desempleo femenino, después de Cartagena (7 meses), Bucaramanga (8 meses), Montería (9 meses) y Barranquilla (10 meses). En el extremo opuesto, ciudades como Pasto y Medellín registraron las mayores duraciones de desempleo femenino (11 y 13 meses, respectivamente).

¿Los jóvenes marginados del sistema educativo y laboral son principalmente hombres o mujeres?

Al analizar la distribución de los jóvenes entre 14 y 26 años que no se encontraron estudiando ni perteneciendo a la población económicamente activa, se observa cómo las mujeres participaron dentro de esta población mayoritariamente. En el caso de Bogotá, durante el periodo comprendido entre enero y septiembre de 2012, el 70.3% de esta población correspondió a mujeres, mientras el 29.3% restante a hombres. Esta situación ocurre en las demás ciudades del país, aunque Bogotá es la quinta ciudad con menor participación femenina en este grupo. Esta población que no estudia, no labora y no se encuentra interesada en buscar un empleo se enfrenta a dos problemas cronológicos en materia de carencia de oportunidades. El primero, estático y de corto plazo, está relacionado con la privación de ingresos debido a la imposibilidad o el simple deseo de no laborar. El segundo problema, dinámico y de largo plazo, muestra las implicaciones de no haber acumulado experiencia laboral o estudiado, en términos de reducción de la productividad y de los ingresos potenciales que se tendrá durante cada etapa de la vida laboral.

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