Mercado laboral local: Su naturaleza, comportamiento y regulación

Autor: 
Esteban Martinez

La geografía económica moderna siempre ha estado consciente de las diferencias en las características del mercado laboral, en cuanto a espacio se refiere, aunque la importancia dada a estas diferencias y como estas han sido conceptualizadas, ha sufrido drásticos cambios en el tiempo.

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Foto:OdeBogotá

La evolución del pensamiento en geografía económica

La geografía económica moderna siempre ha estado consciente de las diferencias en las características del mercado laboral, en cuanto a espacio se refiere, aunque la importancia dada a estas diferencias y como estas han sido conceptualizadas, ha sufrido drásticos cambios en el tiempo.

Desde mediados de los años 30´s hasta mediados de los 70´s el trabajo fue visto simplemente como un factor de ubicación, cuyo costo varía de un lugar a otro, y es usado como por las firmas para la producción de bienes. Con el surgimiento del Marxismo radical en la geografía económica, a finales de los 70´s, el trabajo dejo de verse tan solo como otro commodity o factor, y empezó a ser abordado como un factor de control y explotación. Más aún, la compleja interacción referente a la utilización del trabajo se planteó como dependiente de la organización espacial de la producción, las relaciones sociales, la estructura de clases y la geografía de empleo con la que se contara al momento del análisis. A finales de los años 80´s el tratamiento dado al análisis del mercado laboral cambió de nuevo, este nuevo enfoque se basó en dos específicas apreciaciones: El mercado laboral tiene un cierto nivel de operación y regulación intrínseco y la creación y destrucción de empleo, así como el empleo y desempleo y la fijación de salarios, la regulación social e institucional de este proceso se constituye de forma local en cada mercado laboral.

No hay duda hasta finales de los 80´s se alcanzo cierto avance en materia laboral, pero aún se insuficiente, por lo cual en lo que sigue del documento Ronald Martin buscará otros aspectos importantes para entender el comportamiento del mercado laboral.

Nuevas perspectivas en el mercado laboral

Dado que el mercado laboral es un escenario importante en el que se generan prácticas sociales, institucionales y regulatorias, el análisis de este constituye un papel protagónico en la nueva geografía económica socio-institucionalista.

El análisis del mercado laboral, bajo estos nuevos enfoques, ha puesto especial atención a fenómenos como el que se han venido presentando en los mercados laborales de las naciones avanzadas, pues se ha visto que las diferencias entres estas naciones se ha hecho cada vez mayor en términos del mercado laboral. Por ejemplo, en EUA, en los últimos años, se han creado millones de empleos, el desempleo se ha mantenido relativamente bajo y la brecha salarial entre personas de bajos y altos ingresos ha aumentado considerablemente, mientras que en la UE la creación de empleo ha sido mínima, el desempleo ha aumentado y la brecha salarial no ha aumentado en la magnitud que ha aumentado en EUA.

Se han venido observando transformaciones profundas en la geografía laboral, salarios y bienestar entre naciones, en parte porque ciertas áreas atraen a trabajadores altamente calificados, con altos niveles salariales, en otras áreas el comportamiento ha sido inverso. Adicionalmente tenemos que inclusive dentro de las mismas ciudades, áreas con altos niveles de desempleo, pobreza y exclusión social coexisten con áreas en las que la suerte de sus habitantes es totalmente distinta.

Todos estos factores hacen del estudio de la geografía laboral un reto, sobre todo en lo referente a vislumbrar cómo funciona el mercado laboral y qué políticas de intervención sobre este mercado deberían ser tomadas.

Los geógrafos económicos han tendido a ver estas nuevas perspectivas del mercado laboral en términos teórico-regulatorios, imponiendo un límite transicional entre el denominado Fordismo y el Post-Fordismo. (Resumen en la Tabla 23.1). Ronald Martin destaca que esta diferenciación entre el Fordismo y Post-Fordismo ha sido exagerada y ambas han sido idealizadas, pues cada una de estas visiones captura, si mucho, una péquela parte de la complejidad y diversidad del mercado laboral en cada era.

No cabe duda que la principal característica de los mercados laborales es el creciente énfasis puesto por empresarios y gobiernos a la flexibilidad laboral, pero como Fine (1998) y otros autores han planteado, el camino hacia la flexibilidad capitalista y flexibilidad laboral solo puede ser una fase intermedia en la búsqueda de una nueva realidad económica y regulatoria. Así que, si bien el Post-Fordismo y el modelo de “acumulación flexible” se constituyen como una valiosa herramienta de análisis, esta herramienta tiene sus limitaciones y no provee un marco teórico para conceptualizar la naturaleza y funcionamiento del mercado laboral.

Conceptualizando la naturaleza y funcionamiento del mercado laboral

En los años 1950 y 1954 Kerr publicó los que serían los dos clásicos de la literatura sobre la naturaleza del mercado laboral. En estos él sostenía que la geografía actúa como una discontinuidad (o balcanización) en el mercado laboral, lo cual impone fuertes limitaciones al flujo de trabajadores.

Por el lado de la demanda, el mercado laboral puede ser definido como el espacio en que se “reclutan” trabajadores, por el lado de la oferta el mercado laboral se puede definir como el área geográfica en la que los trabajadores pueden cambiar de empleo sin tener que cambiar de residencia, es decir, “el especio de búsqueda de trabajo”. Esta es la noción que apoya la idea de definir el mercado laboral local como áreas “travel-to-work”, con lo que tenemos que el mercado laboral se constituye como un factor reductor de costos como el de información o el de acceso a trabajadores, así como costos de desplazamiento.

Adicionalmente a esto tenemos que los mercados laborales locales no son internamente homogéneos, pues hay características que diferencian grupos de trabajadores, características como habilidades, patrones en los trayectos hacia el lugar de trabajo y el grado de dependencia al lugar de residencia, este último tanto en términos socio-culturales como de relativa inmovilidad del lugar de residencia, una inmovilidad tan fuerte que puede causar que las personas prefieran cambiar de trabajo antes que cambiar su lugar de residencia. Un ejemplo de este tipo de personas son los trabajadores de ingresos bajos, quienes se ven imposibilitados a cambiar su lugar de residencia debido a que les es imposible afrontar el costo de esto, lo cual los hace vulnerables al desempleo prolongado.

Es precisamente esta última característica la que diferencia el factor trabajo de factores como el capital, pues la movilidad del trabajo es menor a la del capital, en la medida que las firmas pueden trasladar sus inversiones en capital entre áreas, si así lo deciden, con restricciones menos profundas que las que se imponen sobre el trabajo.

Inclusive, la relativa inmovilidad de los trabajadores dentro de las mismas áreas “travel-to-work” significa que los mercados laborales locales también están internamente “balcanizados”, tanto ocupacionalmente como espacialmente hablando. Los diferentes grupos de trabajadores están segmentados por ubicación residencial de tal forma que dependen de su nivel de ingresos (es decir de su empleo) y de la intersección de la estructura espacial (por tipo de vivienda, antigüedad y precio) del stock de vivienda local. Así mismo depende de la forma en que las instituciones del mercado inmobiliario (autoridades locales y firmas inmobiliarias) ubiquen este stock de vivienda.

De esta forma tenemos que el mercado laboral local es un complejo ensamblaje de sub-mercados segmentados, cada uno de estos teniendo su propia geografía, su propio proceso de empleo y salarios y su propio modo de regulación social. Un ensamblaje de mercados no necesariamente competitivos que no obstante están unidos directa o indirectamente por redes de dependencia económica e intercambios. Cómo conceptualizar el funcionamiento de estas estructuras internas se ha convertido en un asunto impugnado (Ver tabla 23.2) [XXXX]. Tal como ya se había dicho, algunos economistas neoclásicos (y nuevos-clásicos) han abordado el análisis del mercado laboral como cualquier otro mercado de Commodities, estos modelos plantean que el mercado laboral no debe ser regulado pues este se vacía solo.

Una visión más realista reconoce que el trabajo no es solo otro commodity, pues en este intervienen complejas interacciones sociales y acuerdos institucionales con presencia de rigideces, efectos de histéresis, cambios tecnológicos y otros choques. Un mercado en el que los sujetos están sujetos a la estigmatización, discriminación y estratificación, lo cual parte la fuerza laboral local en varios grupos diferenciados no solo por sus habilidades, sino también por su género, etnia e inclusive lugar de residencia, por supuesto cada grupo con diferentes condiciones laborales.

En ciertos elementos de la economía institucional (Hodgson 1993) y los geógrafos económicos de “arraigo social” (Granovetter & Swedberg 1992), enfatizan la forma en la cual la configuración institucional, lugares de trabajo, cultura y tradiciones laborales varían de lugar a lugar, y cómo estas variaciones espaciales “de espesor institucional” influencian el comportamiento del mercado laboral local. En base a esta perspectiva el mercado laboral local también puede ser visto como un espacio de regulación en el cual sistemas de reglas sociales locales y extranjeras, así como normas, estructuras legales y mecanismos de gobernabilidad interactúan para determinar e institucionalizar el comportamiento de trabajadores y empleadores. Si bien estas diferencias pueden ser controladas mediante la imposición de medidas regulatorias al mercado laboral, medidas tales como derechos de los trabajadores, salarios mínimos y subsidios, el impacto de estas medidas afecta de diferentes formas a los diferentes mercados laborales locales.

Finalmente los mercados laborales locales pueden ser vistos como “espacios de reproducción social” en los cuales varios mecanismos institucionales y regulatorios del mercado se combinan para influenciar y reproducir las condiciones sociales y la diferenciación de la fuerza laboral, sus patrones de desigualdad en ingreso, exclusión social y habilidades (o capital humano).

Todos estos conceptos pueden competir entre sí, pero también pueden complementarse, pues tanto la visión neoclásica como la radical dan evidencia de las causas de desequilibrios en el mercado laboral, así como formas en que estos podrían ser solucionados.

Flexibilidad, globalización y mercados laborales locales

Según la OECD (1994b, 1996), la flexibilidad en el mercado laboral será esencial para una segura creación de empleo y pleno empleo para el siglo XXI , pero como varios autores señalan, la flexibilidad laboral toma distintas formas y diferentes consecuencias para el empleador y el trabajador, según sea el área en que sea implementada la flexibilización. Si bien esta flexibilización le ofrece un mayor rango de maniobra a firmas y gobiernos, las implicaciones sobre la calidad en que trabajan los empleados se vuelven precarias.

Según académicos y gobernantes uno de los factores que ha impulsado esta flexibilidad es la globalización económica. El crecimiento de mercados globales, compañías locales y competencia global ha provocado una deslocalización de la actividad económica y de esta forma de los mercados laborales “locales”. Los precios de bienes de consumo, capitales financieros e inclusive del trabajo, dependen cada vez menos de condiciones locales y cada vez reaccionan más a factores externos, con lo que tenemos que el mercado laboral local se vuelve vulnerable a cambios económicos en lugares remotos.

Si bien las ventajas de tener un mercado laboral globalizado son fáciles de identificar, pues con esto tenemos que las firmas pueden acceder con mayor facilidad a un mercado laboral más competitivo en el que se puede disponer de trabajadores con diferentes grados de habilidad, productividad y salarios, tener un mercado laboral con tal grado de flexibilidad no es del todo benéfico, y en el peor de los casos, no es claro si el resultado neto sobre el bienestar social sea positivo. Entre EUA y la UE, tal como se vió antes, existen diferencias significativas, pero el modelo aplicado en EUA no es del todo benéfico, tal como señala Freeman (1993), Krugman (1994b) e inclusive Samuelson (1997), pues el costo de esta gran flexibilidad es una alta presión a la baja ejercida sobre los salarios de los trabajadores menos preparados y una presión al alza sobre los salarios de los trabajadores más preparados. Esto junto a que la mayoría de la evidencia empírica deja ver que de hecho los salarios en la UE no son menos flexibles que los de EUA (Baddeley et al 2000) nos hace pensar que la solución para el mercado laboral no es en sí una mayor flexibilidad, sino más políticas de inversión en capital humano, con lo cual se podría alcanzar mayor calidad y productividad del trabajo, en economías avanzadas (Wood 1994). Por supuesto las diferencias de salario siguen siendo relevantes, pero las diferencias en los niveles de productividad es probablemente la mayor fuente de diferencias en el mercado laboral.

La tercerización de las estructuras de empleo de los mercados laborales locales ha sido uno de los más significativos rasgos en el capitalismo occidental del último cuarto de siglo. Adicionalmente la mayoría de los mercados laborales en EUA y la UE se caracterizan porque la mayoría de los empleos existentes son propios de la industria de servicios y no tanto de la industria manufacturera, y es dentro de la industria de servicios donde se desenvuelven algunos de los aspectos más preocupantes de la flexibilidad laboral. Como consecuencia de esto el mercado laboral local se ha caracterizado por un alto grado de riesgo para los trabajadores (Reimer 1998), un lugar de empleo precario y con bajos ingresos.

Según Hutton (1995ª, 1995b) lo que estamos viviendo es la emergencia de una sociedad 30-30-40, es decir una sociedad con un 40% de la población bien remunerada y con un empleo estable, un 30% de la población en estado de inseguridad e inestabilidad laboral que en casos también se encuentra mal remunerada, y un 30%de la población desempleada o económicamente inactiva. Sí la flexibilización del trabajo es una característica inherentemente estructural del desplazamiento un Post-Fordismo de capitalismo globalizado, el precio de esta flexibilización puede llegar a ser mayor inseguridad, desigualdad y polarización social en el mercado laboral, con lo que la pregunta que cabe hacerse es si no es muy alto el precio de obtener una mayor flexibilidad laboral, y es más ¿Mayor flexibilidad lleva a mayor empleo o a una mayor estratificación entre empleados?

La (Re)-regulación del mercado laboral local

El mercado laboral local en naciones avanzadas últimamente se ha centrado en tecnologías avanzadas y se ha caracterizado por una intensificación de la competencia global, con lo cual se han venido reestructurando las economías locales y regionales, con desestabilizadoras consecuencias sobre la fuerza laboral. A su vez el Estado ha estado ocupado interviniendo en el mercado laboral con el fin de aumentar la flexibilidad laboral, mientras que al mismo tiempo este se ha ocupado de buscar formas de frenar el gasto en bienestar y seguridad social como parte de su intento por controlar el gasto público.

El pilar central de estos nuevos modelos de regulación en el mercado, es el modelo visto en EUA y copiado por el Reino Unido (En forma de New Deal). Hay dos principales características en este modelo regulatorio nuevo-Americano (Theodore 1999).

i. Hacer los beneficios sociales condicionales a la participación obligatoria en el régimen subsidiado y programas de entrenamiento (Basados en el llamado concepto “Third-Way” de “No derecho sin obligación”). El desempleado tiene derecho a recibir soporte y ayuda del gobierno pero solo si se responsabiliza en mejorar su empleabilidad.
ii. Los poderes regulatorios y capacidades institucionales para la implementación de “empleos de emergencia” (los denominados Workfare) han sido descentralizados a un nivel local, a asociaciones locales de agencias estatales de empleo, gobiernos locales, casi-Estados e inclusive organizaciones privadas del sector, cuyas actividades e intervenciones se asumen estar cerca de los mercados laborales y sus problemas de empleo específicos (OECD).
Pero los “Workfare” suelen no ser una solución muy profunda debido a que estos no solucionan el problema de creación de empleo, y estos “Workfare” son creados en zonas con altos niveles de desempleo, y es precisamente en estas zonas donde la creación de empleo es más débil y las tasas de despido mayores (Davis et al 1996).

La tendencia de ver el “Workfare” como un modo de regulación laboral Post-Fordista, puede ser interpretado desde distintos puntos de vista. Primero, todavía no se sabe cómo será el mercado laboral Post-Fordista, y segundo, no sabemos si el estado Shumpeteriano de Workfare (o “Shumpeterian Workfare state”) es el sucesor del Post-Fordismo (o “Keynesian Workfare state”), o simplemente la última etapa en la búsqueda de un nuevo modo de regulación social.

Todo esto nos hace preguntarnos cómo debería responder el trabajo ante el cambiante mundo globalizado capitalista, su flexibilidad y experimentos en cuanto a “empleos de emergencia”, sobre todo teniendo en cuenta que en un mercado laboral tan flexible los trabajadores son los directamente afectados, por lo que la unión de empleados puede ser una mejor forma de identificarse con empleados y trabajadores y de esta forma que los trabajadores puedan recuperar su membrecía y significancia en el mercado laboral (Locke 1990; Martin et al 1996). Otros argumentan que lo que se necesita es un nuevo trans-nacionalismo laboral con el cual confrontar el capitalismo global, con lo que tenemos que el reto para el mercado laboral es forjar una solidaridad transnacional para proteger los estándares laborales a escala global.

El futuro del trabajo y el bienestar en este clima contemporáneo es incierto, pero los geógrafos económicos tienen el importante papel en informar y aportar a la comprensión de los procesos dentro del mercado laboral.

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