Las consecuencias de la inflación objetivo en la producción

Autor: 
Diana Carrero

En la nota editorial ‘El costo de oportunidad de la política monetaria’, publicada en el mes de mayo en el Observatorio de Desarrollo Económico, se hizo un llamado de atención sobre los posibles efectos de la decisión del Banco de la República de incrementar gradualmente la tasa de intervención : una contracción de la demanda interna puede ser más perjudicial para la economía que la inestabilidad financiera y de precios, la cual intenta ser contrarrestada por la autoridad monetaria mediante la política de inflación objetivo

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Foto:OdeBogotá

En la nota editorial ‘El costo de oportunidad de la política monetaria’, publicada en el mes de mayo en el Observatorio de Desarrollo Económico, se hizo un llamado de atención sobre los posibles efectos de la decisión del Banco de la República de incrementar gradualmente la tasa de intervención : una contracción de la demanda interna puede ser más perjudicial para la economía que la inestabilidad financiera y de precios, la cual intenta ser contrarrestada por la autoridad monetaria mediante la política de inflación objetivo .

Sin embargo, tras la advertencia realizada por parte de múltiples actores se observa que el Banco Central ha continuado esta política, elevando por quinta vez consecutiva en el año la tasa de interés de intervención, la cual se encuentra en 4,25%, el nivel más alto desde agosto de 2009. El Emisor sustenta esta decisión en el dinamismo de la actividad económica y del crédito, así como en la lenta recuperación de la economía de los países desarrollados.

No obstante, la medida afecta negativamente el sector real y el empleo, los cuales reciben un impacto mayor en el Distrito Capital, teniendo en cuenta su estructura productiva, un sector exportador compuesto principalmente de bienes no tradicionales, y un mercado laboral en expansión que necesita mejorar sus condiciones de inclusión y calidad.

Los efectos negativos de la contracción derivados de la política monetaria podrían desencadenarse a partir de tres hechos: en primer lugar, aunque el Banco de la República afirma que los términos de intercambio para Colombia se encuentran en niveles históricamente altos , los efectos de la revaluación han repercutido negativamente en las exportaciones pese a las medidas de esterilización efectuadas por el Emisor. En otras palabras, si el precio del dólar continúa bajando, ocurrirá una constante sustitución de la demanda que afectará a los sectores exportadores y a la industria nacional, ocasionando por consiguiente una reducción de su producción y sus ingresos.

En segundo lugar, por atajar la inflación se podría perjudicar el empleo, ya que una reacción anticipada a un probable recalentamiento de la economía podría causar una desaceleración prematura, restringiendo los efectos que una expansión tiene en la generación de empleo estructural y por ende, reduciendo el dinamismo del mercado laboral.

Y finalmente, teniendo en cuenta que las presiones inflacionarias son carácter externo, las reacciones de la política monetaria nacional no inciden directamente en estas presiones, las cuales seguirán siendo combatidas con instrumentos que podrían acarrear consecuencias perjudiciales e inevitables, especialmente para la economía de Bogotá.

Los efectos de la revaluación:

Respecto al primer punto, el Banco de la República afirma que se efectuarán operaciones de compras diarias de al menos veinte millones de dólares hasta el 30 de septiembre para contrarrestar la revaluación . No obstante, los efectos de las entradas de capital en la apreciación de la moneda son evidentes: la tasa de cambio representativa del mercado se ha mantenido entre $1.760 y $1.840 en el último mes, fluctuando en sus niveles más bajos desde agosto de 2008 .

Frente a esta situación (que afecta directamente a los productores de bienes no tradicionales, principal componente de las exportaciones en Bogotá) y ante el deterioro de las relaciones comerciales con Venezuela, el sector exportador en Bogotá ha tenido que reaccionar con la ampliación de sus mercados para mantener el dinamismo de su actividad económica . Tras dos años críticos para el comercio exterior, se necesita fomentar su recuperación manteniendo un tipo de cambio competitivo.

Dos elementos adicionales se deben tener en cuenta: la estructura de las exportaciones y la naturaleza del consumidor en Bogotá. De lo primero cabe destacar que un porcentaje significativo de los bienes exportados por la ciudad es producido con media y alta tecnología , lo cual implica que su competitividad se ve directamente afectada por las fluctuaciones del tipo de cambio. Lo segundo es una manifestación del comportamiento de los consumidores en Bogotá, quienes en 2010 sustituyeron productos nacionales por importados .

Una desaceleración prematura y sus consecuencias para el empleo:

En relación con el segundo hecho que indica la inconveniencia del incremento de las tasas de interés, algunos indicadores permiten afirmar que su constante incremento podría ejercer, a futuro, una influencia negativa en la recuperación económica. Se mostrarán a continuación estos indicadores, como evidencia de que tal vez aún no es tiempo de asumir las consecuencias contractivas que la política de inflación objetivo implica en su defensa de la estabilidad de precios.

El sector real puede estar presentando indicios de una recuperación altamente vulnerable a las políticas contractivas, lo cual significa que el dinamismo económico aún no es sostenido y puede verse afectado por las decisiones de sus agentes: el Banco de la República en su última intervención, destaca una fuerte caída durante el primer trimestre de 2011 en la inversión, especialmente en la inversión de obras civiles , lo cual ocasiona un impacto en el sector real que actualmente es considerado inesperado y temporal por parte del Emisor.

Adicionalmente, representantes del sector real han manifestado su preocupación por el impacto que la contracción de la demanda por unas tasas de interés más altas podría generar en la producción y el empleo , ya que las condiciones de la economía nacional aún no muestran señales de la culminación de la expansión hasta un nivel en el que la economía haya alcanzado su potencial de producción .

Lo anterior podría estar relacionado con el descenso que presentan los índices de confianza del consumidor (a nivel nacional y en Bogotá) y de expectativas de industriales y comerciantes en lo corrido del año. De esto cabe destacar que los resultados de la Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo mostraron una disminución sobre la rentabilidad de las exportaciones: mientras que la disponibilidad y el costo del crédito fue considerado el factor más favorable para la actividad exportadora, la tasa de cambio fue considerada como el más desfavorable. Ambos factores están, en cierta medida, relacionados con el nivel actual de la tasa de interés, lo que podría llevar a concluir que los empresarios apoyan tasas más bajas que fortalezcan el tipo de cambio y fomenten el acceso al crédito.

Factores que afectan la actividad exportadora según la opinión empresarial

FUENTE: Boletín Encuesta de Opinión Empresarial Fedesarrollo, abril de 2011

Las implicaciones negativas de una contracción de la demanda interna que provocase una desaceleración prematura de la economía tendrían un fuerte impacto sobre el empleo permanente que puede ser generado como efecto del incremento de la capacidad productiva de las empresas. Para el caso de Bogotá, que actualmente presenta la mayor tasa global de participación del país y que cuenta con una constante entrada de personas al mercado laboral , se evidencia para el trimestre móvil febrero-abril una reducción en la tasa de desempleo a comparación del mismo período del año anterior, siendo el sector industrial unos de los que generó la mayor cantidad de nuevos empleos.

Sin embargo, aún se necesita alcanzar un mayor dinamismo del mercado laboral para encontrar solución a la reducción de la calidad del empleo y para hacer frente al constante incremento de la fuerza de trabajo disponible, lo cual solo es efectivo si las empresas se encuentran en un entorno macroeconómico favorable que garantice la demanda necesaria para su crecimiento y estabilidad.

Presiones externas y consecuencias internas:

Un hecho adicional que acarrea consecuencias negativas para el dinamismo de la producción y el empleo, es el costo asumido de contraer la economía interna frente a presiones externas que la política monetaria no puede controlar directamente. Los indicadores a los que se dirige la política de inflación objetivo se encuentran mostrando un comportamiento conveniente a las metas fijadas por el banco central: la inflación alcanzó el 3,02% en mayo y las expectativas lograron ubicarse y mantenerse en el rango esperado. Las fluctuaciones del índice de precios se explican principalmente por los alimentos, así como por presiones externas que indican que la fase recuperación de los países europeos podría darse de manera más lenta que la prevista, y que los precios internacionales seguirán siendo altos en medio del dinamismo de las economías emergentes.

Vale la pena, por consiguiente, realizar nuevamente un llamado de atención frente a la actual decisión del Banco Central desde la posición de Paul Krugman, quien a través de sus artículos ha realizado diferentes críticas a la política de inflación objetivo . En primer lugar, se debe reiterar que concentrarse en la inflación bajo el efecto de la volatilidad en los precios de los alimentos y no en la inflación subyacente , implica una intervención que intenta dirimir la influencia negativa de coyunturas exógenas que no son consecuencia de la política monetaria y que no pueden ser controladas por esta, a costo del fortalecimiento del sector real y del mercado laboral .

Un argumento adicional proviene del análisis que Krugman hace a la transmisión de los efectos de los flujos de capitales y cómo la política monetaria incide en ello: en los países desarrollados, debido al colapso de las burbujas de la vivienda y al elevado nivel de endeudamiento, la demanda se encuentra deprimida aún con las bajas tasas de interés establecidas por la política. Esto ocasiona que las inversiones se dirijan a las economías emergentes, y que los altos flujos de capital generen incentivos para importar, ocasionando amplios déficits de cuenta corriente.

Sin embargo, la transmisión de los efectos de las entradas de capital no sólo incide en los balances comerciales de las economías emergentes , sino que además los precios de sus productos aumentan respecto a los productos extranjeros, sus monedas se aprecian y se generan para ellos presiones inflacionarias, las cuales son combatidas por medio de la contracción de la demanda interna vía tasas de interés, lo cual no sólo es un esfuerzo que afecta los mercados locales, sino que ayuda a perpetuar la depresión en los países desarrollados.

Esta situación podría ser un punto de referencia para lo que está ocurriendo en el caso colombiano : la Inversión Extranjera Directa (IED) bruta aumentó un 11,8% en 2010, incremento que se explica en gran parte por la participación del sector petrolero en medio del incremento de los precios y la producción. Y aunque la Inversión Extranjera Directa neta se redujo con relación a 2009, la razón puede radicar en un mayor interés de Colombia por invertir en el exterior. Estas decisiones de inversión no sólo han tenido un impacto en la balanza de pagos sino en la balanza cambiaria, en la que las monetizaciones de IED resultantes del flujo de capitales han sido mayores y son en efecto las que afectan el tipo de cambio presionándolo a la baja.

Por consiguiente, si bien la inversión extranjera puede dinamizar algunos sectores productivos, las transacciones de divisas, el grado de complementariedad de los bienes, la política arancelaria entre otros factores, pueden incidir de manera indirecta en el comportamiento de los precios nominales, y una medida de contracción de la demanda como el incremento de las tasas de interés podría no sólo reforzar el efecto cambiario de la entrada de capitales, sino reducir la demanda potencial tanto para el mercado interno como para los competidores externos.

Finalmente, se reitera que las consecuencias contractivas del alza de las tasas de interés pueden ser en cierta medida contraproducentes para Bogotá, la cual necesita fomentar, a través de la política económica, un mercado robusto ante los efectos negativos del ciclo, que permita proveer tanto incentivos para la competitividad de sus productores, como condiciones estables y de calidad a fuerza de trabajo que permanece y se incorpora al mercado laboral.

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