Ingreso de los trabajadores informales de Bogotá es menor y más inequitativo que el de los ocupados formales

Autor: 
Luis Felipe Dussán Zuluaga

El ingreso obtenido por las actividades laborales es un indicador que permite acercarse a la calidad de un trabajo, tanto formal como informal, debido a que influye notablemente en el bienestar de los trabajadores y sus familias. La presente Nota Editorial del Observatorio de Desarrollo Económico –ODE–, analiza los ingresos de los ocupados informales en Bogotá, para comprender su evolución, distribución y participación en los puestos de trabajo con ingresos insuficientes.

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Foto:OdeBogotá

El ingreso obtenido por las actividades laborales es un indicador que permite acercarse a la calidad de un trabajo, tanto formal como informal, debido a que influye notablemente en el bienestar de los trabajadores y sus familias. La presente Nota Editorial del Observatorio de Desarrollo Económico –ODE–, analiza los ingresos de los ocupados informales en Bogotá, para comprender su evolución, distribución y participación en los puestos de trabajo con ingresos insuficientes.
Según la información contenida en la Gran Encuesta Integrada de Hogares –GEIH–, en 2013 en Bogotá, un trabajador informal obtuvo en promedio un ingreso2 mensual de $678.826 pesos producto de sus actividades laborales, monto inferior en $1.008.112 pesos al devengado por los ocupados formales, que fue de $ 1.686.938 pesos para el mismo año. En otras palabras, el ingreso de un trabajador formal fue aproximadamente 2.5 veces el de uno informal.
En comparación con el ingreso registrado en 2008, el ingreso medio laboral de un ocupado informal ha aumentado 5.4%, $34,691 pesos más respecto al ingreso de dicho año, que fue de $644,135 pesos. Para el caso de un trabajador formal, la remuneración por su trabajo aumentó 17% en relación a 2008, que representan $244,896 más frente a los $1,442,042 obtenidos en dicho año. En promedio un ocupado formal siempre devengó un ingreso superior al de uno informal, superándolo en al menos 120%.

Ingresos de trabajadores informales decrecieron en términos reales, contrario a lo registrado en el caso de los ocupados formales

Analizado en términos reales –es decir, manteniendo el valor del dinero constante en el tiempo tomando como año de referencia el 2013–, entre 2008 y 2013 la remuneración de los trabajadores informales cayó. Los $678,826 pesos que obtuvo un bogotano que laboró como informal durante 2013 tuvieron un poder adquisitivo 7.5% inferior al ingreso promedio percibido en 2008, que implican $54,898 pesos menos debido a que el pago por sus actividades ascendió a $733,724 pesos en dicho año. Reflejo de las difíciles condiciones que enfrentan estos trabajadores, su ingreso cayó durante todo el periodo analizado salvo en 2012, cuando este ascendió 3% frente a 2011 debido al buen comportamiento de la economía de la ciudad durante este año.
Por el contrario, el ingreso de un trabajador formal aumentó en términos reales durante el periodo analizado. Los $1,686,938 pesos que recibió un ocupado formal en promedio durante 2013 fueron 2.7% superiores a los $ 1,642,608 pesos que percibió en 2008, y equivalentes a $44,330 pesos más frente al ingreso devengado en dicho año. Examinando el comportamiento anual entre 2008 y 2013, se observa un decrecimiento de 3.4% entre 2008 y 2009, un incremento de 12.5% entre 2009 y 2010, y un decrecimiento entre 2010 y 2013 de 5.5%.

Un trabajador informal percibe mejores ingresos en Bogotá que en las principales áreas metropolitanas del país

En promedio, durante 2013 la remuneración obtenida por un trabajador informal en el Distrito Capital fue 29.6% superior a la obtenida por un trabajador que laboró en igual condición en alguna de las trece principales ciudades del país. Es decir, el ingreso de los trabajadores informales bogotanos fue superior en $154,884 pesos frente al de los demás trabajadores informales en el país.
En comparación con cada una de las trece principales áreas metropolitanas, y como ha ocurrido desde 2011, los ocupados informales del Distrito Capital fueron los segundos mejor remunerados en 2013, después de aquellos que laboran en Bucaramanga, quienes recibieron por sus actividades laborales un pago de $724,235 pesos para el mismo año.
Después de los ocupados informales de Bucaramanga y Bogotá, los mejor remunerados se encontraron en Villavicencio ($664,256), Medellín ($566,846), Manizales ($551,818) y
Pereira ($540,124). Por el contrario, los de Montería ($483,886), Cúcuta ($472,320), Barranquilla ($428,725), Pasto ($347,822) y Cartagena ($342,346), fueron los que registraron los menores ingresos por sus actividades laborales informales.
Al igual que el Distrito Capital, en el agregado de las trece principales áreas metropolitanas el ingreso de los trabajadores informales también fue inferior al de los formales. No obstante, como se visualiza en la Gráfica 4, el ingreso de los primeros como porcentaje de los segundos fue superior en Bogotá en relación con dichas ciudades. Lo anterior implica que la diferencia entre los ingresos de los trabajadores informales y los formales fue mayor en la capital del país que en el agregado urbano en mención, hecho que puede explicarse por las mejores remuneraciones y condiciones contractuales existentes en los ocupados formales de la capital del país.
Así, por ejemplo, mientras la remuneración de una persona que laboró en condición de informalidad fue 40.2% ingreso de uno formal en 2013, esta magnitud fue de 38.7% en el caso de una persona en igual condición perteneciente a las trece principales áreas metropolitanas.
En pocas palabras, el poder adquisitivo de una persona cuyo ingreso proviene de una ocupación informal, es 59.8% inferior al de una persona cuyo ingreso proviene de una ocupación formal. Resulta importante resaltar que la diferencia entre estas proporciones ha venido reduciéndose e incluso, fue negativa durante 2011.

Trabajadores informales presentan distribución de ingresos laborales más inequitativa respecto a los formales

Existen grandes diferencias en los ingresos de los ocupados informales de la capital del país. Al ordenar de menor a mayor los ingresos de todos los trabajadores bogotanos que se encontraron en esta condición, el 20% con menores ingresos –el primer quintil de ingreso– obtuvo una remuneración media de $19,553 pesos por cada mes laborado, que fue notablemente inferior frente a los $1,312,786 pesos observados en el 20% de mayor ingreso –el último quintil de ingreso–.
De forma similar, los ingresos laborales de los ocupados formales también se distribuyeron de forma desigual. Mientras el primer quintil de ingreso laboral mensual de un trabajador formal fue de $162,117 pesos, el de uno perteneciente al quintil de mayor ingreso fue de $3,850,328 pesos. Como se observa en la gráfica 5, los ocupados formales presentan mejores remuneraciones respecto a los informales en todos los quintiles de ingreso. Se encuentra, además, que los ingresos de los trabajadores se distribuyen de forma más desigual en el caso de los ocupados informales. En estos trabajadores, el ingreso medio laboral mensual del último quintil fue equivalente a 67.1 veces el ingreso del primer quintil, magnitud que llega a 23.8 veces en el caso de los ocupados formales. Debe señalarse que la diferencia encontrada entre el ingreso medio del primer y el cuarto quintil de los trabajadores formales (7.7 veces), es menor que la hallada entre los dos primeros quintiles de ingreso de los ocupados informales (9.3 veces).
No obstante, sobresale que la diferencia entre la remuneración promedio del 20% de trabajadores informales de menor ingreso frente a la del 20% de mayor ingreso ($1,293,233) fue inferior a la encontrada en los ocupados formales ($3,688,211).

Trabajadores informales conforman mayoritariamente los quintiles de ingreso más bajos de la ciudad

Además de presentar una distribución más inequitativa respecto a los ocupados formales, los trabajadores informales representan la mayoría de los trabajadores con ingresos laborales bajos de la ciudad.
Para comprender con mayor facilidad la distribución de los ingresos de los trabajadores bogotanos y su relación con la informalidad laboral, debe mencionarse que en los primeros tres quintiles de ingreso laboral de la ciudad, 82 de cada 100 trabajadores laboró sin seguridad social integral en salud y pensión, es decir, como informal. Por el contrario, el 64.4% de personas que conforman el cuarto quintil son trabajadores formales, proporción que ascendió a 75.8% en el caso del mayor quintil de ingreso.
En otras palabras, dentro del 60% de ocupados con ingresos laborales más bajos, cuatro de cada cinco fueron informales (82.4%), mientras que en el 40% restante, que posee los mejores ingresos, siete de cada diez fueron formales (71.1%).

Algunas reflexiones sobre los ingresos de los informales

En el presente documento se ha mostrado cómo los ingresos derivados de las actividades laborales de los ocupados informales fueron menores a los de los ocupados formales de la ciudad, pero superiores respecto al promedio hallado en las personas que laboraron en igual condición en las principales áreas metropolitanas del país. El texto ha señalado, además, que entre el 2008 y el 2013 los ingresos de los trabajadores informales aumentaron en términos nominales, pero cayeron en términos reales, es decir, disminuyeron al mantenerse constante el valor del dinero a precios de 2013.
Finalmente, el presente escrito también ha expuesto cómo los trabajadores informales presentan una distribución de sus ingresos más inequitativa respecto a los ocupados formales y, a su vez, cómo los trabajadores informales ocupan la mayoría de los puestos de trabajo que registran menores ingresos en la ciudad.
Este panorama refuerza el argumento a favor de una política pública que busque aumentar la capacidad de las personas para laborar o realizar emprendimientos que les permitan generar ingresos adecuados de manera formal, que sean suficientes para que las personas puedan cotizar a salud y pensión simultáneamente y, lo más importante, que registren mejoras sustanciales en su calidad de vida y en la de sus familias.
Bajo este argumento se viene planteando desde la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico la necesidad para que las autoridades locales y nacionales debatan, formulen y articulen políticas públicas que permitan:
i) Fomentar la calidad y la pertinencia de la educación superior y la formación para el trabajo, con un enfoque en la investigación y el uso y desarrollo de tecnología aplicada a la industria local.
ii) Impulsar la productividad de la economía de forma articulada con la política laboral, especialmente aquella que se encuentra focalizada en la población más vulnerable socioeconómicamente.
iii) Aumentar la regulación

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