Características del mercado laboral de los jóvenes en Bogotá

Autor: 
Deison Luis Dimas Hoyos

De acuerdo con algunos medios de comunicación, se ha evidenciado que el programa del Distrito Capital Jóvenes en Paz ha sido un éxito. Este programa ha permitido que 9.500 jóvenes de los territorios con mayor índice de violencia en la ciudad se inserten dentro de una lógica social incluyente y alejada del conflicto social urbano. De igual forma, les ha ayudado a terminar sus estudios y profundizar en algunos conocimientos básicos de formación para el trabajo. Este programa es también el proyecto de inclusión social más grande que existe en el país con personas menores de 28 años.

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Foto: PortalBogotá

De acuerdo con algunos medios de comunicación, se ha evidenciado que el programa del Distrito Capital Jóvenes en Paz ha sido un éxito. Este programa ha permitido que 9.500 jóvenes de los territorios con mayor índice de violencia en la ciudad se inserten dentro de una lógica social incluyente y alejada del conflicto social urbano. De igual forma, les ha ayudado a terminar sus estudios y profundizar en algunos conocimientos básicos de formación para el trabajo. Este programa es también el proyecto de inclusión social más grande que existe en el país con personas menores de 28 años.

El programa Jóvenes en paz ha logrado, de acuerdo a sus resultados, que se produzca un cambio social a nivel estructural y, además, puede llegar a ser un pilar en la construcción de paz a nivel nacional. No obstante, el siguiente paso estará encaminado a crear las condiciones apropiadas para que estos jóvenes hoy beneficiados, en un futuro no muy lejano, logren insertarse de forma certera al mercado laboral y generar así un auto-sostenimiento familiar. Esto permitirá un ambiente social propicio que permitirá que no caigan en las lógicas del conflicto y la delincuencia organizada, cosa que a veces ocurre, por la misma falta de oportunidades laborales o de generación de ingresos.

Debido a lo anterior, la presente nota del Observatorio de Desarrollo Económico pretende plasmar las condiciones actuales del mercado laboral de los jóvenes de la ciudad, con el fin de sentar las bases para unir en dos momentos de tiempo la política de inclusión social encaminada hacia la inclusión productiva, entendida como la capacidad del mercado para insertar la mano de obra juvenil.

Por su parte, los resultados en la materia muestran que la tasa de desempleo juvenil ha venido en descenso en los últimos años, esto a la par de una mayor presión por parte de este segmento poblacional para buscar un trabajo dentro del mercado. Sin embargo, aún persiste una brecha entre los jóvenes y las jóvenes que desfavorece a estas últimas, presentándose una tasa de desempleo cercana a 17%.

Por otra parte, se observa una disminución de la proporción de los jóvenes que no están trabajando ni estudiando en la ciudad, la cual fue de 16,7% en 2014, disminuyendo 1,7 puntos porcentuales respecto a 2011. Este logro puede estar relacionado al éxito de la política educativa y social de la administración distrital.

Por lo tanto, la nota se divide en dos grandes núcleos de análisis: primero, se analiza la situación de las principales variables del mercado laboral de la ciudad para los jóvenes, por ejemplo, empleabilidad y desempleo juvenil; además, profundiza en las ramas de actividad económica y los oficios desempeñados por la mayoría de los jóvenes en la ciudad, así como la calidad del empleo y su ingreso laboral, entre otros aspectos. En segundo término, esta nota se centrará en un problema estructural que se presenta hoy en día dentro de este segmento poblacional: los jóvenes que ni estudian ni trabajan- NINIS-, un problema creciente en el mundo que presenta un desafío clave para la política pública de juventudes.

Panorama juvenil mundial

Según los informes presentados por la Organización Internacional del Trabajo -OIT-, la juventud en el mundo, en especial las mujeres jóvenes, siguen siendo muy afectada por las dinámicas de desempleo. Según lo afirmado por dicho organismo, cerca de 74 millones de jóvenes en el mundo, dentro de un rango de 15 a 24 años, estaban buscando trabajo en 2014.

En términos de tasas, el desempleo juvenil se ubicó a nivel mundial en 13%, en donde este nivel de desempleo, en términos proporcionales, es tres veces más alto al de los adultos, y se tiene proyectado, en los siguientes cinco años, que se incremente en América Latina y Asia. Por ejemplo, según estos cálculos, en Colombia la tasa de desempleo juvenil en los próximos 5 años, aumentaría entre 0,5 y un punto porcentual (ver gráfica 1).

Gráfica 1. Cambios en el desempleo juvenil en el mundo, 2019 vs 2014 (puntos porcentuales)

 

Fuente: OIT, 2015. Tendencias Modelos econométricos, octubre 2014. Tomado de Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, tendencias 2015.

Nota: El gráfico muestra el cambio proyectado en las tasas de desempleo juvenil entre 2014 y 2019 (en puntos porcentuales) para los distintos países- (No hay estimaciones disponibles para países con sombra en blanco). Los colores más oscuros indican un empeoramiento de las tasas de desempleo juvenil.

De acuerdo con lo anterior, el alto porcentaje de jóvenes desempleados en el mundo persiste a pesar de las mejoras en el nivel educativo de este grupo poblacional. Según lo afirmado por la OIT, la participación de los jóvenes en el mercado laboral ha ido en aumento desde 2007, en la mayoría de los países de los cuales se dispone información. No obstante, paralelo a esta dinámica, las tasas de desempleo de los jóvenes con algún grado de educación superior ha presentado un considerable aumento en estos últimos años.

Panorama del mercado laboral para la juventud en Bogotá

En la ciudad de Bogotá habitaban cerca de 2 millones de jóvenes en 2014. No obstante, existen varios datos que pueden obedecer al momento en el cuál se realiza la proyección poblacional. Por ejemplo, de acuerdo a la Gran Encuesta Integrada de Hogares -GEIH- realizada por el DANE, el dato proyectado de jóvenes en la capital a 2014 era de 2.062143. Ahora bien, según las proyecciones del censo realizadas por la misma entidad, la población juvenil de Bogotá  en 2014 fue de 1.941.156. Ahora, si observamos los resultados generales arrojados por el DANE de la recién Encuesta Multipropósito para Bogotá- EMPB 2014-, la población de jóvenes es de 1.977.669.[1]

Para empezar, en los análisis del mercado laboral se conocen tres indicadores principales que retratan la fotografía del mercado laboral en la ciudad, que son: la tasa global de participación, de ocupación y de desempleo.

En principio, las tasas de ocupación y de participación de los jóvenes en los últimos años han mostrado un crecimiento de al menos ocho o nueve puntos porcentuales de 2008 a 2014, siendo estos, los indicadores más altos en el país si se compara con las principales ciudades.

Gráfica 2. Tasa de ocupación (TO) y tasa global de participación (TGP) de los jóvenes en Bogotá, 2008-2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Por consiguiente, la gráfica anterior evidencia que en la ciudad persiste una alta presión por parte de los jóvenes para entrar al mercado laboral, pues siete de cada diez están trabajando o están buscando trabajo. Sin embargo, como también se observa, a pesar de la alta presión de este grupo poblacional, la ciudad presenta un alto indicador de empleabilidad para la población juvenil (58,8%).

Dentro de los últimos datos reportados de mercado laboral, Bogotá se ha consolidado como la ciudad en el país que presenta los mayores indicadores de ocupación juvenil, por encima de otras ciudades. En materia de tasas, la capital presenta una tasa de ocupación seis puntos porcentuales por encima del registro de las trece áreas metropolitanas principales del país.

Gráfica 3. Tasa de ocupación de los jóvenes, Bogotá y trece ciudades principales, 2008-2014 (%)

 

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Teniendo en cuenta que muchos jóvenes alternan sus estudios con alguna forma de trabajo, se hizo la diferenciación de estos indicadores de participación y ocupación de acuerdo a si los jóvenes estaban asistiendo actualmente a la escuela, colegio o universidad, o no lo hacían.

El 44% de los jóvenes en la ciudad asistió en 2014 a una institución del sector educativo. Este resultado se complementa con que la proporción de jóvenes que trabaja y estudia a la vez es de 27%, elemento que ha presentado un aumento de siete puntos porcentuales en los últimos seis años.

Gráfica 4. Tasa de ocupación y de participación de los jóvenes que actualmente asisten a la escuela, colegio o universidad, Bogotá, 2008-2014. (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Las tasas de participación y de ocupación de los jóvenes que actualmente estudian, ha presentado un aumento considerable en los últimos años. De 2008 a 2014, los resultados de esta dinámica muestran que los jóvenes que están estudiando tienen una mayor propensión a participar en el mercado laboral. En la actualidad, el 35% de la población juvenil que estudia está realizando alguna actividad por medio de la cual obtiene algún tipo de ingreso.

Ahora, en un horizonte corto de tiempo, es muy importante analizar el comportamiento de los jóvenes en el mercado laboral de la ciudad según las ramas de actividad de mayor empleabilidad, oficio y categoría ocupacional.

Según la rama de actividad, de 2008 a 2014 se mantiene inalterable la importancia de las tres principales ramas que emplean a los jóvenes en la ciudad, a saber: comercio, servicios e industria. Sin embargo, estas proporciones, según la actividad, han mostrado algunos cambios. La actividad de comercio, hoteles y restaurantes ha ganado mucho espacio en cuanto a las plazas laborales juveniles; en 2008, la participación de esta rama fue de 27,6%, y en 2014 de 32,2%.

 

Gráfica 5. Población juvenil ocupada, según rama de actividad económica, Bogotá 2008 y 2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Caso contrario ocurre con la industria. Según lo observado en la gráfica anterior, el sector manufacturero ha perdido importancia en cuanto a la participación del total de empleos juveniles en la ciudad. Vale la pena aclarar que esta disminución de la participación de empleo industrial sobre el total de empleos, constituye un fenómeno que se percibe en toda la ciudad e incluso en todo el país. Otras ramas que han perdido, en menor magnitud, participación en el total del empleo juvenil son transporte, comunicaciones e intermediación financiera.

Gráfica 6. Población juvenil ocupada, según actividades u oficios realizados, Bogotá, 2008 y 2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

En cuanto a los oficios desarrollados por los jóvenes, también se mantienen inalterables las primeras cuatro actividades de mayor importancia: vendedores y mercaderístas; almacenistas y bodegueros; auxiliares contables o cajeros de bancos; y cocineros y meseros. De estas actividades, la de mayor incremento en estos últimos seis años es almacenistas y bodegueros, cuya participación en 2014 fue de 9,2% sobre el total del empleo juvenil.

Aunque la participación en estas actividades sobre el total del empleo juvenil presenta un importante aumento en los últimos seis años, es significativo señalar que otras actividades han mostrado una pérdida de importancia considerable, por ejemplo, policías, bomberos y empleadas(os) domésticas (os).

Gráfica 7. Población juvenil ocupada, según posición ocupacional, Bogotá 2008 y 2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Pasando a las condiciones de empleabilidad, en la capital, siete de cada 10 jóvenes empleados se encuentran vinculados a la empresa privada, siendo estos porcentajes superiores a otros grupos poblacionales, por ejemplo, los adultos. Adicionalmente, a la par de la dinámica de los oficios, la vinculación de los jóvenes como empleados domésticos ha presentado una importante disminución en los últimos seis años.

Estos resultados en materia de asalarización, de la mano de obra juvenil, aún no se equilibran con la dinámica de la formalidad laboral en la capital. Es decir, aunque la tasa de informalidad de los jóvenes, medida por su grado de cotización al sistema de seguridad social presenta una importante disminución en los últimos años, aún existe una brecha importante entre quienes están vinculados a una empresa particular y los que están cotizando al sistema general de seguridad social.

Gráfica 8. Tasa de Informalidad laboral juvenil, Bogotá, 2008-2014. (%)

 

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Nota: La tasa de informalidad se calculó en el rango poblacional definido por aquellas personas entre los 14 y 28 años que actualmente trabajan pero no cotizan a salud contributiva ni a pensión (definición fuerte).

En 2014 la tasa de informalidad de los jóvenes en la capital fue de 44,5%, resultado que en los últimos tres años ha presentado una disminución considerable de cerca de 10 puntos porcentuales, resultado importante, pero que aún es una proporción muy alta y preocupante, considerando las bases del actual sistema de pensión en el país, donde prima la solidaridad pensional entre generaciones.

Respecto a los ingresos laborales, los jóvenes en la ciudad tenían en 2014 un ingreso promedio laboral mensual de 870 mil pesos, 391 mil pesos menos que el ingreso laboral promedio de la ciudad (un millón 261 mil pesos a 2014), pero que posiciona a la ciudad como la de mejor remuneración para la población joven, en contraste con las otras ciudades principales en el país.

Vale la pena observar, que en ciudades como Pasto, Barranquilla y Cúcuta, el ingreso promedio mensual no supero el salario legal vigente, que para ese año fue de 616 mil pesos.

 

Gráfica 9. Ingreso promedio laboral mensual de la población juvenil, Bogotá, 2014 (Miles de pesos)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Desempleo juvenil

Como se detalló anteriormente, uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo económico de la región latinoamericana ha sido el constaste desempleo que afecta, en gran medida, a los jóvenes.

Gráfica 10. Tasa de desempleo juvenil, según género, Bogotá, 2008-2014 (%)

 

Fuente: DANE, GEIH, 2015

En Bogotá, a 2014, existían 204 mil jóvenes desempleados, de ellos, el 44% eran hombres y el 56% mujeres. En términos proporcionales, mientras el desempleo juvenil en la capital registró una tasa de 14,5%, la tasa de desempleo juvenil masculina fue de 12,1%, mientras que para las mujeres fue de 17%, es decir, un saldo negativo en la empleabilidad de las mujeres jóvenes.

Ahora bien, hay que considerar que en términos absolutos, los jóvenes desocupados representan el 51,5% del total de desocupados en la ciudad, proporción que se ha mantenido en los últimos seis años.

En este mismo análisis, del total de jóvenes desocupados, el 86,8% ya tuvo por lo menos un trabajo en su vida, mientras que el 13,2% está buscando trabajo por primera vez. En el horizonte de los seis años de análisis, en la capital es cada vez más la proporción de jóvenes que estando desempleados, tienen una experiencia laboral, práctica que por lo general la adquieren alternado labores de estudio o formación profesional.

En el plano temporal, mientras en 2008 los jóvenes desempleados que buscaban un empleo por primera vez representaban 25,4% del total de jóvenes desocupados, en 2014, esta proporción es de 13,2%.

Gráfica 11. Proporción de jóvenes desempleados, según cesantes y aspirantes, Bogotá, 2008-2014 (%)

 

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Al diferenciar a los jóvenes por el estado educativo, se observa que del total de jóvenes desempleados, el 36% asiste actualmente a una escuela, colegio o universidad. Hay que tener en cuenta que, de 2008 a 2014 esta proporción ha aumentado en cerca de 10 puntos porcentuales, es decir, cada vez son más los jóvenes que estudian y buscan participar en el mercado laboral, sin embargo, se les imposibilita conseguir un trabajo.

Gráfica 12. Tasa de desempleo juvenil según si asiste actualmente a la escuela, colegio o universidad, Bogotá, 2008-2014. (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Como se ve en la gráfica, la tasa de desempleo juvenil es mucho menor en los jóvenes que en la actualidad no asisten a la escuela, colegio o universidad. Para 2014, se observa que, mientras la tasa de desempleo de los jóvenes que están estudiando aumenta, este indicador para los jóvenes que no lo hace disminuye.

Retomando el tema de salarios, expuesto en el ítem anterior, existe una creencia teórico-política que, para generar más empleo para los jóvenes, urge disminuir las remuneraciones al trabajo, es decir, los salarios. Se dice que entre menos salarios, se pueden crear más plazas laborales.

Con relación a esta este planteamiento, se realizó el cruce de los ingresos laborales relacionados anteriormente, con la tasa de desempleo de las principales ciudades en el país, encontrando que ciudades como Cúcuta y Pasto con ingresos laborales mensuales inferiores al promedio de las trece áreas metropolitanas, presentan altas tasas de desempleo juvenil, por encima del 18%. Por otra parte, ciudades como Bogotá y Bucaramanga, donde el desempleo juvenil fue inferior, por debajo del 15%, presentaron en promedio los ingresos laborales más altos para los jóvenes. Es decir, la creencia de que bajar salarios para generar más empleo a los jóvenes, no aplica en el país, como lo sugieren los datos disponibles.

 

Gráfica 13. Tasa de desempleo juvenil y salarios laborales promedio, Bogotá y trece ciudades principales, 2014 (% y miles de pesos)

 

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Por otra parte, Bogotá cuenta con uno de los menores promedios de semanas buscando trabajo para los jóvenes. En la capital, un joven demora 12,9 semanas buscando un trabajo, resultado que la ubica por debajo del promedio de las trece áreas metropolitanas más importantes del país (16,7 semanas). Además, los jóvenes consiguen en menor tiempo un trabajo respecto al promedio de la ciudad, donde por lo general, el promedio de semanas buscando un trabajo es 17.

Gráfica 14. Semanas buscando trabajo para la población juvenil en Bogotá, 2008-2014 (semanas)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Las ciudades donde los jóvenes se demoran menos tiempo buscando un trabajo en el país son: Bucaramanga 8,6 semanas; Cúcuta 9,1 semanas y Montería 11,4 semanas, para 2014.

El porcentaje de jóvenes que no están trabajando ni estudiando- ninis- en Bogotá es el más bajo en el país.

En muchos países los llaman “Generación nini”; en otros, catalogan este fenómeno como un aumento del pasivo social, un desperdicio del potencial humano. Sin embargo, detrás de estas consideraciones, lo que se esconde es un problema social de largo alcance, que se evidencia con mayor arraigo en las ciudades y que involucra a un grupo de jóvenes que no terminan sus estudios, pero tampoco se dedica a buscar algún trabajo.

Los jóvenes que no trabajan ni estudian -nini- revisten grandes complejidades para estudiarlos según el territorio donde se encuentren, pues no es lo mismo un nini en un país desarrollado que en uno de menor desarrollo. Por ejemplo, en nuestro país, donde predominan lógicas de violencia rural y urbana, los ninis representa un segmento poblacional vulnerable y de gran atención para la política pública social.

Según la GEIH, del total de jóvenes en Bogotá, el 16,7% no trabaja ni cursa estudios de cualquier índole en la actualidad. En términos absolutos, esta proporción corresponde a 344 mil jóvenes a 2014.

Gráfica 15. Jóvenes que no trabajan ni estudian, Bogotá y trece ciudades principales, 2008- 2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Bogotá es la ciudad que tiene la proporción de ninis más baja entre las trece principales ciudades en el país. Este resultado positivo, contrasta con proporciones altas y preocupantes en ciudades como Cali (25,5%), Cúcuta (25,3%), Barranquilla (24,4%) y Villavicencio (24,5%).

Gráfica 16. Jóvenes que no trabajan ni estudian, según género, Bogotá, 2008- 2014 (%)

Fuente: DANE, GEIH, 2015

Según género, en la capital existe una mayor proporción de ninis que son mujeres respecto a los hombres. En 2014, el 62% de los ninis fueron mujeres jóvenes, mientras que el restante 38% eran jóvenes hombres. Haciendo un balance con las cifras del desempleo juvenil y los ninis, en los últimos tres años la brecha de participación laboral entre las jóvenes y los jóvenes se ha reducido; de tal forma que la disminución del desempleo juvenil se ha visto reflejado en el mejoramiento de las oportunidades de empleo un poco más para ellas que para ellos, esto a pesar de las brechas que aún existen entre ambos géneros.

En términos generales, la disminución de la proporción de ninis en los últimos años en la ciudad, puede estar relacionada al éxito de la política educativa y social de la administración de la Bogotá Humana. Por un lado, en Bogotá se ha reducido la deserción escolar en la educación pública, que en 2011 era de 3,9% pasó a 2,2% en 2014, lo que permite inferir que 16 mil estudiantes más han optado por no dejar a la mitad sus estudios.

Por otro lado y gracias a los programas sociales de inclusión juvenil, se ha creado el escenario para que cerca de 9.500 jóvenes sin oportunidades y excluidos socialmente, terminen sus estudios básicos y además, profundicen sus conocimientos en competencia para el trabajo.

Conclusiones

Estudiar las dinámicas de la población joven en la actualidad es de gran importancia por ser un sector poblacional muy cambiante, de constantes ideas y sueños que transforman a la sociedad. De hecho, a nivel del desarrollo socioeconómico, son los jóvenes los que impulsan las grandes peticiones y exigencia de derechos sociales.

Hoy en día, la juventud se ve inmersa en grandes problemáticas sociales, criminalidad (víctimas o victimarios), falta de oportunidades educativas, pobreza y desempleo juvenil, las cuales se relacionan entre sí.

Según las cifras presentadas en esta nota editorial, en Bogotá la tasa de desempleo juvenil ha venido en descenso en los últimos años, esto a la par de una mayor presión por parte de este segmento poblacional a buscar un trabajo en el mercado.

El mercado laboral de los jóvenes en la ciudad presenta la mayor tasa de ocupación a nivel nacional (13 ciudades principales), pero adicionalmente, perciben el ingreso laboral mensual más alto de la nación.

Por mejorar, queda las brechas de género que se deben cerrar, pues son las jóvenes las que registran una tasa de desempleo cercana a 17%. Así mismo, queda por mejorar la tasa de informalidad de los jóvenes, pues cerca del 44,5% de ellos, con algún empleo no cotiza ni a salud contributiva ni a pensión.

Por otra parte, un logro poco mencionado en estos últimos años del gobierno de la Bogotá Humana, es la disminución de la proporción de jóvenes que no están trabajando ni estudiando, la cual fue de 16,7% en 2014, disminuyendo 1,7 puntos porcentuales respecto a 2011. Este logro puede estar relacionado, en gran medida, al éxito de la política educativa y social de la administración distrital. Por un lado, en Bogotá se ha reducido la deserción escolar en la educación pública, que en 2011 pasó de 3,9% a 2,2% en 2014, esto permite inferir que 16 mil estudiantes más han optado por no dejar a la mitad sus estudios.

 

[1] La Población Juvenil en Colombia se define en el rango de edades de 14 a 28 años según la ley 1622 de 2013

 

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