Inflación y crisis alimentaria

Autor: 
Claudia Ximena Camacho Corzo

Desde 2007, se viene presentando un fuerte rebote inflacionario mundial, explicado por  las bruscas variaciones de los precios de los alimentos, que ha sido denominado con el nombre de agro-inflación. Este fenómeno obedece tanto a factores de oferta como de demanda, que interre-lacionados han ocasionado fuertes incrementos de precios de productos pertenecientes a los grupos de cereales, aceites y grasas vegetales, y cárnicos y lácteos.

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Foto:OdeBogotá

Desde el año 2007, se viene presentando un fuerte rebote inflacionario mundial, explicado por las bruscas variaciones de los precios de los alimentos, que ha sido denominado con el nombre de agro-inflación. Este fenómeno obedece tanto a factores de oferta como de demanda, que interre-lacionados han ocasionado fuertes incrementos de precios de productos pertenecientes a los grupos de cereales, aceites y grasas vegetales, y cárnicos y lácteos.

El incremento en las cotizaciones internacionales de estos productos, se ha trasladado a la economía colombiana vía importaciones, cobrando especial importancia el caso de los cereales, como quiera que el país ha sido de tiempo atrás un importador neto de casi la totalidad de los requerimientos del mercado interno de este tipo de productos, en especial de maíz, trigo, cebada y soya. A su vez, los mayores precios se han trasladado a los produc-tos finales en los que los importados son utilizados como insumos: pan y productos a base de harina, de una parte, y productos agropecuarios como huevos, carne y leche, que utilizan alimentos concentrados en sus respectivos procesos productivos, de la otra.

El fenómeno de inflación internacional, aunado al compor-tamiento estacional, típico en el grupo Alimentos, se ha traducido en que la inflación de la economía colombiana se ha venido acelerando hasta alcanzar un acumulado anual de 6,39% durante el período junio de 2007 – mayo de 2008; las cifras recientes del mes de junio confirman este comportamiento alcista. Cabe señalar que por primera vez en la presente década, el IPC del año 2007 fue superior al del año inmediatamente anterior, registrándose por tanto un quiebre de tendencia a la reducción de la inflación, comportamiento que es altamente probable que se repita en el 2008.

El elevado incremento del IPC, que se ha registrado en lo corrido del presente año, repercute sin lugar a dudas en las decisio-nes de política económica que deberían ser adoptadas para mitigar o incluso frenar la continuidad del fenómeno inflacionario, por cuanto de no hacerlo perjudicará a la po-blación colombiana, especialmente a la más pobre. El país arriesga a que los esfuerzos realizados en años recientes para reducir los niveles de pobreza e indigencia se vengan a menos como resultado del desbordado crecimiento de los precios de los alimen-tos. Adicional a este impacto negativo, el incumplimiento por segundo año conse-cutivo de la meta de inflación fijada por la Junta Directiva del Banco de la República, enviaría señales nocivas al mercado sobre la capacidad del Emisor para controlar la inflación a través de instrumentos de política monetaria.

Las cifras disponibles ponen en evidencia que mientras los precios de los alimentos continúen creciendo serán los pobres los más afectados, como quiera que deberán que destinar cada vez mayor proporción de su ingreso para satisfacer sus necesidades de consumo. Adicionalmente, la calidad de vida de los hogares de ingreso medio experimentan un proceso de deterioro no sólo por causa de los alimentos, sino tam-bién por la inflación que registran otros grupos de la canasta familiar como lo son la Vivienda, en el que los servicios públicos han generado igualmente una gran presión para el crecimiento del índice del costo de vida, la Salud y la Educación. 

Mónica de Greiff Lindo
Secretaria Distrital de Desarrollo Económico

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