Finanzas y microfinanzas para el desarrollo

Autor: 
César A. Ferrari

El sistema financiero es un elemento fundamental para el desarrollo de los países. Pese a ello, en el caso colombiano este elemento se encuentra muy poco desarrollado. Esta afirmación aplica, tanto para el segmento intermediado en el que operan los bancos, como para el no intermediado, que opera a través de la Bolsa de Valores de Colombia, pues ambos representan un monto sumamente reducido con relación al tamaño de la economía medida por el Producto Interno Bruto.

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Foto:OdeBogotá
El sistema financiero es un elemento fundamental para el desarrollo de los países. Pese a ello, en el caso colombiano este elemento se encuentra muy poco desarrollado. Esta afirmación aplica, tanto para el segmento intermediado en el que operan los bancos, como para el no intermediado, que opera a través de la Bolsa de Valores de Colombia, pues ambos representan un monto sumamente reducido con relación al tamaño de la economía medida por el Producto Interno Bruto.
 
Así mismo, las tasas de interés que se cobran en los mercados de crédito son particularmente elevadas si se comparan con las que se cobran a los productores de otros países con los que los colombianos tienen que competir, tanto en los mercados internacionales como en el propio, cuando compiten con importaciones. Escapan a esa realidad las empresas más grandes del país que tienen la posibilidad de utilizar el llamado crédito preferencial, buscar su financiamiento en los mercados internacionales de crédito o en la bolsa de valores, que son las fuentes principales de competencia de los ofertantes del crédito preferencial y que, así, inducen tasas de interés crediticias relativamente comparables a las internacionales.
 
En este panorama las grandes, medianas y pequeñas empresas pueden acceder a los mercados de crédito nacionales, mientras que las muy pequeñas (microempresas, emprendimientos familiares o individuales) que representan más del 90 por ciento del universo empresarial bogotano, y que además ocupan a la mayor parte de la población, tienen muchas dificultades para hacerlo. En primer lugar, porque generalmente no tienen las garantías o los avales que se les solicita y en segundo lugar, porque no representan créditos de envergadura como para que el rendimiento que puedan producir, logre pagar el costo de analizarlos y operarlos. Dada esta situación, las pequeñas empresas deben acudir a usureros que les cobran tasas elevadísimas o en caso de llegar a conseguir algún tipo de garantía o aval tienen que pagar tasas de interés más comisiones también elevadas, aunque ciertamente menores que las anteriores.

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