Contribución del mercado financiero y las microfinanzas al crecimiento económico de Bogotá

Autor: 
José Leonardo Mosquera Ramírez

"En cualquier economía moderna el sistema financiero es un elemento fundamental para su desarrollo, pues provee recursos que permiten adelantar los procesos productivos ante la escasez de capital propio. Particularmente, el segmento de las microfinanzas constituye una fuente importante de recursos para las pequeñas y microempresas asociadas a la economía popular."

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Foto:OdeBogotá

En este sentido, cabe resaltar que la importancia del sector financiero en el crecimiento
económico se fundamenta en la posibilidad de agrupar el ahorro de la sociedad y distribuirlo
a sectores más productivos a través del sistema de captaciones y colocaciones.
Igualmente, facilita el intercambio de bienes y servicios, canaliza los recursos ahorrados
hacia la inversión, optimiza la asignación de los recursos hacia proyectos rentables y facilita
el manejo del riesgo; sin olvidar que el desarrollo del mercado financiero impulsa la
creación de nuevas empresas por la vía del crédito y la consolidación de las empresas,
generando aceleración en el crecimiento económico.
Teniendo en cuentas estas premisas, la presente nota editorial parte de un contexto internacional,
analiza la evolución de las captaciones, colocaciones y tasa de interés en la ciudad
de Bogotá y posteriormente dedica un aparte a los microcréditos. Adicionalmente,
desde el punto de vista de la política pública de la ciudad, se evalúa la pertinencia del
apoyo a las microfinanzas como motor de la economía bogotana, en el entendido de que
al generar mejores condiciones de vida en cierto grupo de ciudadanos, denominados emprendedores,
se puede generar mayor bienestar, e inclusive, un aumento de la productividad
y oferta laboral existente a través del fortalecimiento de sus unidades productivas.
Contexto internacional
En Noviembre de 2014 el Fondo Multilateral de Inversión (FOMIN), adscrito al Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), presentó su informe anual de inclusión financiera, dedicado
a América Latina y el Caribe, con interesantes resultados en cuanto al desempeño
de Colombia y el ranking internacional. Para comenzar, el estudio contabilizó que en la
región existen más de 700 bancos, 500 instituciones no bancarias y casi 1.500 cooperativas
reguladas1; y que la cartera de crédito al sector privado constituye 35% del PIB de la
región, cifras que explican la importancia de realizar un análisis concienzudo del estado
del sistema financiero para entender la dinámica económica y el desarrollo de una nación.
Para el caso concreto de Colombia, la cartera del sector financiero representa 38.8% del
PIB, con 24 bancos, 22 instituciones no bancarias y 6 cooperativas reguladas. En segundo lugar, el estudio mostró que el 50% de los créditos de la región, corresponden
a la cartera comercial, la cual es muy importante para el desarrollo del país, pues este
tipo de financiación está encaminada a desarrollar proyectos productivos, mientras que en
Colombia esta relación es del 60,2%. Adicionalmente esta modalidad de créditos genera
mayor valor agregado, impulsando la generación de nuevos empleos, si se trata de ampliaciones
o compras de materias primas, o mayor productividad de las empresas, si se
trata de inversiones de capital. En ambos sentidos, la cartera comercial produce mayor
impacto en la economía.
En cuanto al microcrédito, el informe del FOMIN resalta su importancia, ya que la población
objetivo de este tipo de créditos es 35% de la población económicamente activa de la
región; y el valor de esta cartera es aproximadamente de 40.000 millones de dólares, cobija
a cerca de 22 millones de personas y los países con el mayor nivel de penetración
son Bolivia y Colombia con un valor promedio de crédito 5.229 dólares y 3.813 dólares
respectivamente, por encima de la media regional de 1.800 dólares.
Con referencia a las captaciones el FOMIN reporta importantes hallazgos pues informa
que en América Latina y el Caribe, el porcentaje de ahorro de los actores de la economía
diferentes al sector financiero, constituyen el 35% del PIB de esta región y el tipo de ahorro
predilecto son las cuentas de ahorro y el rubro con mayor participación, en monto, son
los depósitos a término fijo.
Por último el artículo señala, en cuanto al comportamiento de las tasas de interés que el
mercado muestra una tendencia decreciente, acercándose a un promedio de 20%, mientras
que en Colombia, el microcrédito se sitúa en tasas de 34%, aproximadamente.
Evolución y composición de las captaciones y colocaciones en Bogotá
Dado que la tesis principal de esta nota plantea que para alcanzar un mayor crecimiento
económico de la ciudad es necesario fortalecer el sistema financiero, se inicia por evaluar
el comportamiento de las dos principales variables que lo componen, las captaciones y las
colocaciones. El mercado financiero bogotano se ha caracterizado históricamente por un
aumento constante en el valor de sus captaciones y colocaciones, hasta alcanzar uno de
los márgenes más altos en los últimos seis años, 58.600 miles de millones de pesos en el
segundo trimestre de 2014, lo cual brinda una primera señal de que el nivel de ahorro de
los bogotanos es cada vez mayor, frente a su endeudamiento financiero.
Al revisar la variación doce meses, se encuentra que en Bogotá la velocidad con la que se
mueve el mercado financiero ha ido disminuyendo, ya que mientras en el cuarto trimestre
de 2009, tanto las captaciones como las colocaciones empezaron a incrementar su velocidad
de crecimiento hasta llegar a un tope máximo del orden de 20% y en el último trimestre
de 2011, la velocidad empezó a disminuir para llegar a tasas de 13% para la cartera
y 8% para las captaciones en el segundo trimestre 2014. Adicionalmente, con la información disponible desde 2008, se puede identificar un comportamiento
estacional en todos los segundos trimestres de los años estudiados, el cual
consiste en una disminución del margen entre captaciones y colocaciones, debido al menor
nivel de ahorro de los hogares, como resultado tanto de los gastos navideños y de fin
de año, como de los derivados del regreso a las actividades escolares, efectuados en el
primer trimestre del año. Igualmente, en este periodo muchas personas liquidan o hacen
efectivos activos a término fijo para cubrir dichos gastos.
Al evaluar la distribución de las captaciones, es necesario precisar que se hace referencia
a los depósitos en cuenta corriente, certificados de depósito a término, depósitos de ahorro
y títulos de inversión en circulación. El factor con mayor peso en el total son los depósitos
de ahorro, los cuales han alternado esta posición con los certificados de depósito a
término fijo, influenciados por la tasa de interés que ofrecen a los ahorradores e inversores
y que muestran la inmediatez con la que esperan recibir los dividendos o redimir los
títulos, y en cierta medida son el termómetro de las expectativas frente a la economía nacional.
Para el segundo trimestre de 2014, las captaciones por medio de los depósitos de
ahorro ascendieron a $74,3 billones de pesos y al cierre del primer trimestre de 2008 eran
$31,9 billones de pesos, con una variación anual a este trimestre de 15,6%; mientras que
los depósit os a término fijo cerraron en $71,5 billones de pesos y una variación anual de
10,5%. Por otro lado, las colocaciones (microcrédito, crédito de vivienda, crédito de consumo y
crédito comercial) cerraron con $132 billones de pesos, registrando una variación anual
de 13,4%, en el segundo trimestre de 2014. En el periodo comprendido entre el segundo
trimestre de 2009 y el segundo de 2014 encontramos dos tendencias distintas en la velocidad
de crecimiento. La primera va desde el II-2009 al II-2011, en donde las variaciones
anuales eran más volátiles e inestables lideradas por la cartera de vivienda, y la segunda
a partir del II-2011 hasta el II-2014, en donde la velocidad con la que crecieron las carteras
es más uniforme, lideradas también por la cartera de vivienda, seguidas por la cartera
de consumo y la cartera comercial alternándose según las necesidades de los bogotanos.
Esta regularización depende en gran medida de la estabilización que presenta la cartera
de vivienda por la implementación de subsidios a las tasas y el incremento en la oferta de
vivienda. Adicionalmente, la cartera comercial ha presentado un crecimiento constante a lo largo
del periodo de estudio, y dado que es el rubro con la mayor participación en la cartera
neta (65,4% en el segundo trimestre de 2014), con 86,3 billones de pesos, su impacto en
la velocidad de crecimiento de la cartera es relevante. Como se ha mencionado, este tipo
de créditos impactan favorablemente el crecimiento económico por la posibilidad que
brinda a los empresarios de ampliar sus activos físicos, productividad y rendimientos marginales,
generando empleo, incrementando los recursos disponibles para las ampliaciones
al interior de las empresas o el aumento de compras de materia prima para producir más
bienes y servicios.
Para cerrar el análisis de las colocaciones registradas en Bogotá, se puede resaltar el
aumento constante en los valores absolutos de la cartera de consumo, pasando de $16,3
billones de pesos en el primer trimestre de 2008 a $35,7 billones de pesos en el segundo
trimestre de 2014, aunque a un ritmo cada vez menor desde el segundo trimestre de
2011, debido al cambio en prioridad de los bogotanos, que como ya se mencionó, se movilizaron
hacia los créditos para vivienda. De manera simultánea, la cartera de microcrédito
se mueve a un ritmo constante a lo largo del periodo analizado, pues la variación anual
de esta modalidad de crédito se encuentra entre el 5% y el 10%, desde el segundo trimestre
de 2012, aunque su participación en el total de la cartera es cercana al 1%, con lo que
se podría concluir que esta modalidad crediticia no tiene el suficiente impacto, desde el
punto de vista del mercado financiero, en parte por los altos costos implícitos en la aprobación
y a su elevada tasa de colocación, todas estas, limitantes derivadas del alto riesgo
que presupone el mercado objetivo. No obstante, como se señala a continuación, puede
generar importantes efectos sobre la producción e ingresos de las pequeñas y microempresas
de la ciudad.
El microcrédito2: una alternativa para las PYMES
La cartera de los microcréditos en Bogotá cerró en el primer trimestre de 2008 en $0,3
billones de pesos, mientras que en segundo trimestre de 2014 en $0,9 billones de pesos,
con lo cual se resalta el potencial de esta modalidad de crédito. Por su parte, la evolución
de la velocidad con la que se mueve este rubro, medida por la variación anual no supera
el 9%.
Revisando las cifras que componen la cartera desde el primer trimestre de 2008 hasta
junio de 2014 se observa que la participación de este tipo de deuda en la cartera neta
distrital se mueve entre el 0,4% y 0,9%. En este sentido, se puede evidenciar que el principal
limitante del acceso a los microcréditos es la tasa de interés, dado que es la modalidad
con la tasa más alta del mercado, pues el nivel de riesgo por no pago es el más alto y
en ocasiones no se cuenta con una garantía real que se haga responsable de la obligación
en caso de que la misma sea desconocida por el solicitante.
Al evaluar el costo real de un microcrédito es necesario tener en cuenta su composición,
que incluye la tasa de interés del crédito, la comisión Ley PYME y el impuesto al valor
agregado IVA, y en ocasiones un valor adicional por concepto de estudio de crédito, lo

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