Resumen: Junk Bond Avalanche Looms for credit Markets by Nelson D. Schwartz

Autor: 
Esteban Martinez

La crisis de liquidez podría hacerse aún más aguda debido a que la aparente normalización de la situación económica mundial hace que el grado de aversión al riesgo de los prestatarios caiga con lo que la cantidad de préstamos disponibles ha aumentado en el presente.

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Fotografo ODE

Resumen: Junk Bond Avalanche Looms for credit Markets by Nelson D. Schwartz

Existe la preocupación de que el escenario observado para septiembre del 2008 se repita en el año 2012 debido a que al parecer el pensamiento de que “lo peor ya había pasado” es falso ya que existe una gran cantidad de créditos que están a punto de madurar (de vencer) y que podrían generar una gran demanda de crédito para su refinanciación, lo que en el peor escenario podría causar una crisis de liquidez y un nuevo desplome del sistema financiero. La crisis de liquidez podría hacerse aún más aguda debido a que la aparente normalización de la situación económica mundial hace que el grado de aversión al riesgo de los prestatarios caiga con lo que la cantidad de préstamos disponibles ha aumentado en el presente. Esto podría generar una futura reducción en la oferta de crédito, por lo que el sistema financiero no podrá absorber la demanda de crédito que se espera llegue cuando se maduren los créditos en el 2012. 

El aumento en la demanda de crédito para el 2012 podría darse debido a que para antes del año 2007 las firmas privadas y compañías no-financieras tenían la posibilidad de endeudarse relativamente fácil, y muchos de estos apalancamientos tenían duraciones de 5 a 7 años por lo que todas estas deudas adquiridas están a punto de madurar, y las que ya vencieron y fueron refinanciadas solo tuvieron prórrogas máximas de 2 años, lo que hace que la mayoría de créditos adquiridos para antes de la crisis maduren para el 2012 o antes (Diane Vazza-Standard and Poor´s). En el documento Schwartz señala que para el 2012 vencen 700 billones de dólares en deuda riesgosa, y el riesgo está en que, como se dijo antes, algunas de las firmas se vean incapacitadas de pagar estas obligaciones por medio de nuevos apalancamientos (debido a la crisis de liquidez o exceso de riesgo que presente la firma) lo que finalmente llevaría a una nueva ola de bancarrotas.

Adicionalmente las compañías con rating de crédito en grado de inversión tendrán que refinanciar 1.2 trillones de dólares de deudas, entre 2012 y 1014, incluyendo los 526 billones de dólares del 2012. Finalmente se avecinan valores comerciales respaldados por hipotecas, las cuales doblaran su valor en los próximos 3 años, llegando a 59.7 billones para el 2012.

Cabe anotar que como en el caso de la crisis sub-prime del 2008, el aumento del riesgo asociado a la deuda de las compañías se debió en gran manera a la denominada “obligación de préstamos con garantía” (collateralized loan obligation), la cual ayudó a los emisores de deuda a volver a crear portafolios con hipotecas sobre hipotecas, lo cual hizo de estos portafolios, portafolios tóxicos de alto riesgo. Ejemplo de esto es lo sucedido con empresas como el HCA privatizado por Bain Capital y Kohlberg Kravis & Roberts (13.3 billones de refinanciación), el consorcio liderado por Kohlberg Kravis, para la TXU (20.9 billones de refinanciación) y la empresa especializada en finca raíz Realogy, la cual fue privatizada por la empresa Apollo en la primavera del 2007 justo antes de que se comenzara a tambalear la economía. Realogy trabajaba con 8 o 9 dólares apalancados por cada dólar de ganancia, lo cual es insostenible (lo normal es apalancar de 5 a 6 dólares por cada dólar de ganancia).

Adicional al problema de endeudamiento de las compañías, tenemos que el mismo gobierno se encuentra significativamente endeudado, pues solo este debe pedir prestado 1.8 trillones de dólares en el 2012 para financiar el déficit que se proyecta así como  parte de la deuda acumulada para ese entonces. La incertidumbre sobre el presupuesto del gobierno estadounidense así como el de otros países occidentales hace pensar que estos podrían llegar a perder su calificación de riesgo AAA, lo que implica un aumento de riesgo de la deuda de estos y posterior aumento en las tasas de interés lo que haría aún más caras las deudas. Tal como sucedió en el 2008, el problema de la deuda pública, el financiamiento corporativo y el aumento de desempleo llevarán a un estancamiento del crédito para consumidores y productores y una reducción del consumo, lo que naturalmente causa una contracción de la demanda agregada y posterior recesión. 

Sí bien en 1990 se pudo recuperar una pequeña parte de la deuda pública estadounidense, esta deuda aún haciende a más de 12 trillones de dólares debido a los continuos déficits presentados en los últimos años. Adicionalmente hay 859 billones de dólares en bonos soberanos que están por vencer y que  tendrán que ser refinanciados en el 2012 o antes, por lo  que para el 2012 el gobierno de EUA, tal como se dijo antes, tendrá que pedir prestado 1.8 trillones de dólares, además de los 1.4 trillones de dólares que tendrán que ser desembolsados en los años 2013 y 2014.

Estos dos rasgos son los que hacen pensar que se podría llegar al temido “día final” o catástrofe del sistema financiero.

Cabe anotar que aún hay analistas que creen que este “día final” está lejos de suceder en el 2012. Optimistas como el veterano experto en inversiones con altos rendimientos, Martin Fridson,  advierte que los inversores en búsqueda de altos rendimientos son capaces de romper el grado de especulación, que existe sobre los bonos, en los años presentes y los que están por venir, pues sugiere que la continua demanda de activos de alto rendimiento permitirá a las compañías refinanciarse antes de que se maduren sus deudas. Es decir que, inclusive si la economía mejora, las compañías muy endeudadas competirán con una cantidad de empresas clasificadas como mejores deudoras que también estarán a la espera de compradores de sus deudas.

Aún así, en el mejor de los escenarios, sí la mayoría de los créditos son refinanciados, las empresas tendrán que pagar más sí el comportamiento de la deuda del gobierno causa un aumento en las tasas de interés (ya sea por un aumento en la percepción de riesgo soberano  o por un exceso de demanda de crédito). 

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