Persiste la alta desigualdad en la distribución de los ingresos en Bogotá

Autor: 
Ana María Valencia Mosquera

Los datos de pobreza monetaria y desigualdad, fueron publicados por el DANE para el año 2014, donde se evidencia una leve disminución del coeficiente Gini en Bogotá, que sigue por encima del 0,5 y no logra volver al nivel de 2012, donde por primera vez llegó a 0,497.

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Foto:OdeBogotá

Los datos de pobreza monetaria y desigualdad, fueron publicados por el DANE para el año 2014, donde se evidencia una leve disminución del coeficiente Gini en Bogotá, que sigue por encima del 0,5 y no logra volver al nivel de 2012, donde por primera vez llegó a 0,497.

La desigualdad se ha convertido en una preocupación universal para los Gobiernos y organizaciones mundiales, pues sus consecuencias son cada vez más preocupantes. Una alta desigualdad no solo dificulta la reducción de la pobreza y el crecimiento económico, sino que también afecta varias dimensiones del desarrollo humano. En este sentido y según Piñeros y González (2014), la desigualdad lleva a que los aumentos absolutos en el nivel de ingresos de los individuos puedan no ser suficientes para mejorar la pobreza subjetiva, que se refiere a la percepción que tienen las personas sobre su calidad de vida.

Una segunda consecuencia de la alta desigualdad económica es el riesgo de conflictos locales, fractura social y política, pérdida de cohesión social, formas de redistribución violenta de la propiedad y un descontento social generalizado, que propicia una inestabilidad social y politica, que ahuyenta la inversión y el desarrollo. En un sentido más filosófico pero no menos importante, cuando una parte de la población no tiene acceso a bienes, capacidades ni oportunidades, y otro grupo de la población obtiene esto y mucho más se incumple con la promesa social de justicia pregonada en las sociedades liberales y demócratas.

En la presente nota editorial, se intenta dar una explicación sobre lo que sucedió con los ingresos de los bogotanos entre 2012 y 2014 a través del análisis comparativo para los quintiles 1 y 5. Aunque la desigualdad en el ingreso no solo se caracteriza por la concentración de los recursos monetarios, sino que también tiene que ver con factores multidimensionales como las brechas en salud, nutrición y educación, en la presente nota editorial, solo vamos a explorar los diferenciales en las rentas de los quintiles mencionados y cómo estos han variado en dicho periodo.

La nota editorial concluye que la desigualdad ha aumentado por una mayor concentración del ingreso en el quintil 5, pues en el periodo analizado, el ingreso total de este grupo crece más que el quintil más pobre (17,5% vs 11,9%). Además de lo anterior, dos de las fuentes más importantes (ingreso primera actividad y arriendos) crecen más que en el quintil 1. En la fuente de ayudas que es más representativa en el quintil más pobre, la variación con respecto a 2012 es más grande en el grupo más rico. La segunda conclusión del documento es que Bogotá está en una peor situación en términos de distribución, con respecto al promedio de las 13 áreas, pues la capital pasó del quinto puesto entre las más desiguales del país, a la segunda posición en 2014.

Conscientes de la necesidad de realizar un seguimiento al tema de la distribución del ingreso en Bogotá y de contribuir al debate público sobre la importancia de disminuir su impacto, el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá, presenta esta nota editorial que busca analizar los resultados de distribución de los ingresos por quintiles. En la primera parte se presentará el resultado que obtuvo Bogotá en el coeficiente Gini comparándolo con el promedio de las trece ciudades más importantes del país y con el resultado obtenido en el año 2012. Luego se analizan las rentas por fuentes de ingresos. Adicionalmente, se desagrega la principal fuente de ingreso (primera actividad), según posición ocupacional y ramas de actividad económica. Finalmente algunas conclusiones de lo presentado.

En Bogotá el coeficiente Gini pasó de 0,497 en 2012 a 0,502 en 2014

Aunque hay varias técnicas o indicadores para medir la desigualdad, parece existir un consenso alrededor del Coeficiente Gini, indicador que ha alcanzado una mayor aceptación tanto en los trabajos empíricos como en las mediciones oficiales de los países. Este índice, de fácil interpretación, se determina a través de la curva de Lorenz, representación gráfica que muestra los porcentajes acumulados de ingreso recibido contra la cantidad acumulada de personas que los perciben, agrupadas en quintiles de ingreso, comenzando por la persona o el hogar más pobre.

El coeficiente Gini[1] para Bogotá en el 2014 se ubicó en 0,502 frente a 0,497 que alcanzó en 2012. Para el año analizado Bogotá es la segunda ciudad más desigual del país, antecedida por Medellín, que alcanza el Gini más alto con 0,526. Las ciudades con menor desigualdad por ingresos son Bucaramanga (0,428), Ibagué (0,442) y Barranquilla (0,445). A nivel nacional el Gini se ubicó en 0,538 presentando un leve descenso con respecto a 2012 (0,539). El resultado para el total nacional es superior para todas las trece ciudades principales de Colombia. El resultado para Bogotá no es bueno, teniendo en cuenta que según ONU – Hábitat, la capital del país y Medellín se encuentran entre las ciudades catalogadas con muy alta desigualdad (0,500 – 0,599)[2].

Gráfica 1: Coeficiente Gini. Bogotá y Colombia, 2002 - 2014

Fuente: DANE, Pobreza monetaria y multidimensional 2014

Mientras que en 2012, Bogotá ocupaba el quinto puesto dentro de las ciudades más desiguales de Colombia, en 2014 ocupó el segundo puesto dentro de las principales 13 ciudades. De forma contraria se destaca Montería que mejora bastante su posición al pasar del tercer puesto dentro de las más desiguales al puesto octavo.

Cuadro 1: Coeficiente Gini en las trece áreas 2012 – 2014

 

Fuente: DANE, Pobreza monetaria y multidimensional 2014

El 20% de la población más rica en Bogotá, concentra la mitad de la renta producida en la capital

Pero, ¿Qué explica este aumento en el coeficiente de Gini? Los resultados obtenidos muestran que en Bogotá 20% de la población más rica concentra 51,3% de los ingresos totales y el 20% más pobre solamente 5,9%. Con respecto a 2012, la participación del quintil 1 ha sido la misma, pero en el quintil 5 la participación en el ingreso total ha aumentado 2 puntos entre los años analizados. 

El ingreso total mensual de los hogares bogotanos, alcanzó en el año 2014, 7,67 billones de pesos[3]. Con respecto al año 2012, los ingresos de los bogotanos aumentaron 13%. Esta cifra representa aproximadamente la mitad del presupuesto de Bogotá para 2014. Es muy importante anotar que estos ingresos no contemplan los subsidios del gobierno que se entregan en especie, tales como el mínimo vital de agua y los descuentos en Transmilenio y en los buses del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y tampoco consideran el patrimonio o la riqueza de las personas, pues se refieren a flujos de ingresos no a stocks.

Gráfica 2: Participación del ingreso de los quintiles en el ingreso total mensual Bogotá. Porcentaje, 2012 - 2014

Fuente: DANE – Cálculos Secretaría Distrital de Desarrollo Económico

Los ingresos que obtienen los ciudadanos son de dos tipos, el normalmente percibido por la gente como remuneración laboral, pensiones, ayudas de familiares o del Estado, etc, y otro el que por la metodología empleada, permite la imputación o estimación de los arriendos. Según el DANE, el proceso de imputación por propie­dad[4] es una homogenización del ingreso que hace posible las comparaciones entre hogares con diferentes tipos tenencia de la vivienda, pues se dan diferencias importantes entre un hogar que paga alquiler a otro que es propietario o vive en usufructo. De esta manera, a los propietarios y usufructuarios se les pregunta cuánto pagarían de arriendo en el inmueble en el que viven y este valor se suma como un ingreso adicional a los percibidos efectivamente.

En el año 2014, los ingresos de los bogotanos aumentaron 13% con respecto al año 2012, lo cual se explica inicialmente por la variación positiva que obtienen los ingresos de todos los quintiles. El que más se incrementa en el periodo analizado es el quintil 5 (17,5%) frente al crecimiento experimentado por el quintil 1 que fue 11,9%. El quintil que menos creció fue el quintil 3 (4,4%).

El ingreso por actividades laborales o independientes creció 13,9% y 20,8% en el quintil 1 y 5 respectivamente

La Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep), estableció ocho categorías de las cuales las personas obtienen su ingreso mensual. Estas ocho fuentes son: ingreso monetario por primera y segunda actividad, ingreso en especie, ingreso monetario de desocupados e inactivos, los intereses y dividendos, las pensiones y jubilaciones, las ayudas y los ingresos recibidos por arriendos. De estas categorías, el ingreso por primera actividad, representa el 76,3% del ingreso total, seguido por las pensiones y jubilaciones (8,1%) y los arriendos (6,4%).

Este ingreso de primera actividad, incluye el salario mensual de los asalariados y el pago por horas extras, subsidios (de alimentación, transporte, familiar  o educativo), primas (técnica, de antigüedad, clima, orden público, entre otras), bonificaciones mensuales y primas anuales (navidad, vacaciones, etc.). Para los independientes incluye ganancia neta u honorarios asociados a una actividad principal.

Las fuentes de ingreso más representativas en el quintil 1 son el ingreso de primera actividad (83,3%), ayudas (5,9%) y el ingreso monetario de desocupados e inactivos (3,4%). En el periodo comprendido entre 2012 y 2014, el ingreso de primera actividad se incrementó en los hogares más pobres, 12,6%, las ayudas 5,7% y el ingreso de desocupados e inactivos 32,4%. Por el contrario, aunque su peso no es significativo dentro del quintil, intereses y dividendos cae 73,4% y el ingreso por especie -7,1%.

Las ayudas, que es la segunda fuente más importante dentro del quintil 1, es entendida por el DANE como los ingresos que reciben los hogares de otras familias dentro y fuera del país – remesas – y por instituciones (públicas y privadas)[5]. En este sentido, las remesas no solo tienen un peso considerable en las economías regionales, sino que, además, se han convertido en un componente básico del ingreso de muchas familias. Los emigrantes colombianos enviaron al país en 2014, 4.093,2 millones de dólares, 3,1% más que lo que llegó en 2012.

Con respecto al quintil 5, las fuentes que más participación tienen son, ingreso de primera actividad (73,7%), pensiones y jubilaciones (10,1%) y arriendos (7,6%). Estas tres fuentes crecieron entre el 2012 y 2014, 20,8%, 10,5% y 51,8%. Lo que más cae en el quintil 5 es el ingreso de inactivos (-39,3%) e intereses y dividendos (-19,5%).

El quintil 5 adquiere una ventaja teniendo en cuenta que en dos de las fuentes más representativas para este quintil, aumenta más el ingreso con respecto a 2012 que el quintil 1. En el Ingreso de primera actividad que es la fuente más importante, pues constituye los ingresos que gana la gente por desempeñar una actividad laboral, el quintil 5 crece 6,8 puntos más que el quintil 1 y en arriendos, mientras que el quintil 1 cayó 3,4, el quintil 5 aumentó sus ingresos por 50%. De la misma manera, en la categoría de ayudas que es representativa para el quintil 1, el quintil 5 crece 24,6 puntos más que el quintil 1.

Gráfica 3 (a): Contribución de las categorías al ingreso total mensual por quintil. Bogotá Comparación quintil 1 y 5, Año 2014

Fuente: DANE – Cálculos Secretaría Distrital de Desarrollo Económico

Gráfica 3 (b): Ingresos de los bogotanos por categorías. Comparación quintil 1 y 5 Bogotá. Variación porcentual, 2014/2012

Fuente: DANE – Cálculos Secretaría Distrital de Desarrollo Económico

Los ingresos de los empleados de empresa particular aumentan 21,6% y 34,3% en el quintil 1 y 5 respectivamente

Los ingresos de los bogotanos también se pueden analizar a través de la más importante categoría que es el ingreso de primera actividad –IMPA–. Con los datos de esta fuente es posible analizar ingresos por posición ocupacional y ramas de actividad económica. Se van a analizar para Bogotá, por representatividad, las siguientes posiciones ocupacionales: empleado doméstico, obrero o empleado de empresa particular, obrero o empleado del gobierno, patrón o empleador y trabajador por cuenta propia. Dentro de las ramas de actividad económica están las actividades inmobiliarias; comercio, hoteles y restaurantes; la industria manufacturera; la construcción; los servicios comunales, sociales y personales; entre otras.

Por posición ocupacional, en el quintil 1 se destaca la variación de los ingresos de los empleados de empresa particular, que explica 74,7% de los ingresos de este quintil. El aumento fue de 21,6%. Todas las posiciones ocupacionales analizadas crecen en el quintil más pobre. Por el contrario en el quintil 5, el ingreso obtenido por la categoría patrón o empleador es el único que disminuye con respecto a 2012 (-17,4%). Las variaciones positivas más importantes en este quintil de ingreso se dieron en empleado de empresa particular (34,3%) y empleado del gobierno (10,3%).

Al remitirse a las ramas de actividad económica, en el quintil 1 las dos principales ramas son comercio, hoteles y restaurantes (54,4%) y actividades inmobiliarias (32,6%), las cuales crecieron entre 2014 y 2012, 23,2% y 21,9% respectivamente. En las actividades inmobiliarias es bueno hacer la precisión de que incluye los servicios generales y las actividades de vigilancia. En contraste, en el quintil 5 caen los ingresos para los trabajadores de la rama de intermediación financiera (-3,6%). Las actividades de la construcción e industria manufacturera, incrementan los ingresos en el quintil 5 en 81% y 44,9%.

Conclusiones y recomendaciones

Bogotá sigue siendo una ciudad muy desigual en el tema de ingresos, porque el 20% más rico de la población sigue concentrando más de la mitad de la renta total, la cual ha aumentado de forma importante en los dos años analizados. La estructura de ingresos por quintiles de los hogares bogotanos, muestra que la fuente más importante es el ingreso de primera actividad (salarios u honorarios) y la posición ocupacional predominante son los obreros o empleados de empresa particular.

El quintil 5 crece más que el quintil 1 en la principal fuente de ingreso de los hogares, el ingreso de primera actividad. Adicional a esto, en ayudas, segunda fuente de importancia en el quintil 1, la variación de los ingresos de los más ricos superan a los más pobres en 25 puntos.

Pese a las diferencias regionales, la desigualdad en las ciudades colombianas es muy alta y esto por supuesto es reflejo del resultado nacional en desigualdad, el cual aunque ha mejorado en los últimos años, sigue siendo muy alto, superado solamente por Brasil y Haití. Esto significa que, si bien la desigualdad de Bogotá es muy alta, su comportamiento está inmerso en una dinámica nacional. Según el último informe de la OCDE, la desigualdad entre ricos y pobres alcanzó niveles record en la mayoría de países que conforman este selecto grupo.

Como es conocido, el tema de la desigualdad económica es diferente al tema del crecimiento, aunque por supuesto tienen relación y se complementan. Ibagué tiene un ingreso per cápita de la unidad de gasto de $680.805, aunque su coeficiente Gini sea 0,442. Por su parte Bogotá que tiene el mayor ingreso per cápita de la unidad de gasto en el país (999.195), tiene el segundo Gini más alto entre las ciudades (0,502). Esto demuestra que si bien, la mala distribución del ingreso debe ser superada, un coeficiente bajo en esta medición no garantiza prosperidad ni bienestar económico y social.

La desigualdad de ingresos no es solo el resultado de las fuerzas del mercado, sino que también son importantes las acciones que adelanten los gobiernos, pues estas pueden mejorar y en ciertos casos agravar la desigualdad. Tal es el caso de la mala focalización de los subsidios públicos, inversiones en infraestructura en áreas poco productivas o donde no se requieran, asignación inadecuada de recursos, etc. Son acciones muy comunes en nuestro país, donde las decisiones políticas terminan por beneficiar a ciertos grupos económicos y no al grueso de la población.

Finalmente es necesario ahondar más en el tema de la desigualdad económica, profundizando en el estudio de los factores que generan desigualdad en las ciudades colombianas, principalmente en el tema de las cuestiones laborales y no laborales del ingreso, los cuales están asociados con la política económica de la redistribución. Se debe profundizar también en factores que históricamente la intuición ha dicho juegan un rol importante en la disminución de las desigualdades, como la educación, el crecimiento social y el acceso a las oportunidades.

[1] Coeficiente que mide el nivel de desigualdad del ingreso, el cual oscila entre 0 y 1, donde 1 es la más alta desigualdad y 0 la igualdad total.

[2] ONU – Hábitat clasifica los niveles de desigualdad de la siguiente manera: (0,299 o menos) Baja desigualdad; (0,300 – 0,399) desigualdad moderada; (0,400 – 0,449) Relativa desigualdad; (0,450 – 0,499) Alta desigualdad; (0,500 – 0,599) Muy alta desigualdad y (0,600 o más) Extrema desigualdad.

[3] Pesos constantes de 2014, incluyendo la imputación o estimación de canon que deberían pagar los propietarios y usufructuarios, en el caso que fueran arrendatarios.

[4] Las unidades de gasto a las cuales se les efectúa esta imputación son las que reportan las siguientes categorías de ocupación de la vivienda: Vivienda propia (totalmente pagada y la están pagando) y vivienda en usufructo.

[5] La metodología para el cálculo de la pobreza monetaria, no considera los subsidios en especie debido a que la encuesta a partir de la cual se calcula no indaga por estas variables. Según lo anterior y teniendo en cuenta que los subsidios en especie como el mínimo vital, subsidios en Trasmilenio y SITP, comedores comunitarios, etc., son muy importantes en la Bogotá, los niveles de ingreso pueden estar subestimados y por tanto las tasas de pobreza sobredimensionadas.

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