Nobel de Economía a Jean Tirole investigador de la regulación de oligopolios

Autor: 
Ana María Valencia Mosquera

Tirole nacido en 1953 en la localidad francesa de Troyes es ingeniero, matemático y doctor en economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés). Además está especializado en microeconomía, con estudios muy importantes sobre poder de mercado y regulación. Es profesor, investigador y director de la Fundación Jean-Jacques Laffont  de la Escuela de Economía de la Universidad de Toulouse (Sur de Francia).

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Foto:OdeBogotá

Como es habitual, la Real Academia Sueca de las Ciencias, dio a conocer el nombre del ganador del premio Nobel de Economía, llamado formalmente premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas[1]. El ganador es Jean Tirole, un economista francés premiado por su análisis del poder del mercado y la regulación.

Tirole nacido en 1953 en la localidad francesa de Troyes es ingeniero, matemático y doctor en economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés). Además está especializado en microeconomía, con estudios muy importantes sobre poder de mercado y regulación. Es profesor, investigador y director de la Fundación Jean-Jacques Laffont[2] de la Escuela de Economía de la Universidad de Toulouse (Sur de Francia).

Tirole se convirtió en la 75ª persona en ganar el premio Nobel de Economía y en el tercer francés en recibir este reconocimiento después de Gérard Debreu en 1983 y Maurice Allais en 1988. Aunque desde hace algunos años, estuvo en la baraja de favoritos y su libro sobre Organización Industrial sea un texto de referencia, ha transcendido que  sea la primera vez desde 1999 que un estadounidense no recibe este galardón.

La presente nota editorial analiza el trabajo académico de este economista y la forma como su trabajo refleja problemas actuales de las autoridades políticas y administrativas para hacerle frente a las empresas con poder de mercado.

Muchas industrias están dominadas por un pequeño número de grandes empresas o de un monopolio. Ante la ausencia de regulación, estos mercados causan ineficiencias relacionadas con precios más altos que los motivados por los costos o empresas improductivas que se mantienen mediante el bloqueo de entrada de otras y mejores empresas. Ante esta situación, surgen los siguientes interrogantes ¿cómo debe actuar el gobierno ante las fusiones o cárteles y cómo debe regular los monopolios? Para responder a estas preguntas la disciplina económica se vio enfrentada a dos situaciones. En primer lugar el poco desarrollo de la teórica económica para tratar los temas del oligopolio y la escasa investigación sobre regulación y sus impactos actuales. En segundo lugar la existencia de información incompleta por parte de la autoridad reguladora sobre costos de las empresas y calidad de bienes y servicios que ofrecen en el mercado.

Antes de los estudios de Tirole, los investigadores y tomadores de decisiones se concentraban en encontrar principios generales que se aplicaran a todos los sectores. Además de defender y aplicar reglas simples para la regulación, como la limitación de los precios de los monopolios y la prohibición de prácticas de cooperación entre competidos en el mismo mercado, al tiempo que permite la cooperación entre empresas en diferentes posiciones en la cadena de valor.

Cuando una empresa tiene poder de mercado, ¿cómo va a comportarse? ¿De qué manera su comportamiento afecta a los proveedores de la empresa, clientes y competidores? Preguntas como éstas son estudiadas en el ámbito de la Organización Industrial y descansan en una buena comprensión del funcionamiento de los mercados no competitivos. Ningún otro estudioso ha hecho más para mejorar nuestra comprensión de esta temática en general, y de las intervenciones de política óptima en particular.

Para responder a estas preguntas, Jean Tirole utilizó la teoría de juegos y la de los contratos. La primera para ayudar al estudio sistemático de cómo las empresas reaccionan a diferentes condiciones explicando qué consecuencias tienen las decisiones de los supervisores en el comportamiento tanto de las empresas dominantes como del resto de actores. Para complementar sus estudios, Tirole, ha profundizado en el análisis de la organización interna de la empresa, de la tecnología y del mercado, así como en el papel y la toma de decisiones del regulador.

Aportes en el tema de la regulación

Aunque el trabajo de este académico es vasto y data desde la década de 1980, se hace énfasis en las siguientes ideas fundamentales.

El modelo de Tirole (1986a) denominado principal-agente, contribuye a explicar el comportamiento de las empresas en mundo real, bajo un contexto de información imperfecta. En decir, un actor económico (el principal), entendido este como el empleador, contrata a otro actor (agente o trabajador), sobre el cual no tiene perfecta información. Sobre este modelo Tirole le añade un agente adicional: el supervisor, el cual reporta información a los directores o propietarios sobre el comportamiento o circunstancias de los agentes (trabajadores).

Laffont y Tirole, extrapolan el modelo anterior, donde existen firmas y trabajadores a una versión de modelo donde el gobierno o entidad reguladora cumple el rol de “principal” y la empresa regulada es el “agente”. El regulador observa los costos de producción de la organización, pero no la cantidad de esfuerzo que la empresa ha puesto en la reducción de esos costos. Esto sin contar que la empresa sabe más sobre su tecnología de reducción de costos que el regulador.

En la mayoría de los países, el marco de regulación se decidió por primera vez en un nivel más alto (el gobierno) y una autoridad pública tiene la tarea de diseñar los términos precisos de la regulación. En 1986, Tirole había analizado el sistema de recompensa óptima en una relación jerárquica, tomando el estudio de un caso general con un director (propietario), un supervisor (capataz) y un agente (trabajador). El problema principal es que la autoridad y la empresa tienen más información sobre el negocio que el gobierno. Un marco mal diseñado significa que hay un riesgo de que los dos formen una alianza para ocultar esta información al gobierno, en beneficio de la empresa: la autoridad se convierte en defensor de la firma. En 1991, Laffont y Tirole examinaron cómo la regulación debe ser diseñada para minimizar este riesgo. El principal resultado de su análisis es que el gobierno debe establecer un marco que considere explícitamente el riesgo de que el regulador oculte información y actúe en conveniencia con la empresa regulada.

Adicionalmente, en dos artículos de 1988 y 1990, Tirole y Laffont analizaron la periodicidad de las reglas de regulación y la forma de  revisión y renovación de estas, dados los cambios en la sociedad y en el mercado.  En este sentido y como herramienta de análisis, suponían que el regulador y el productor no podían firmar un contrato a largo plazo, pero si una serie de contratos a corto plazo. Esto significa que las acciones actuales del productor pueden afectar a su futura regulación. Si un productor de bajo costo trabaja duro y por lo tanto logra grandes ganancias durante el primer período del contrato, la autoridad reguladora podrá ajustar las demandas del próximo contrato con el fin de reducir el potencial de ganancias. El riesgo es que el productor predice este efecto de “freno” y por lo tanto trabaja menos duro, perjudicando el negocio. Si la autoridad no puede establecer contratos a largo plazo es imposible conseguir que el productor elija el esfuerzo adecuado a un costo razonable.

Para ilustrar mejor esta idea, vale la pena recordar el reciente episodio de las empresas que se dedican a fabricar y vender pañales en nuestro país, acusadas por el regulador, la Superintendencia de Industria y Comercio –SIC– de pactar precios y de violar el régimen de competencia[3].

Aunque fue buena noticia el descubrimiento de estos actos y sus posteriores sanciones, según información de medios colombianos, el cartel de los pañales existe desde hace quince años y solo ahora se logra demostrar su existencia y responsables.

¿Qué ha pasado en el sistema de regulación en nuestro país que imposibilitó conocer esta situación desde antes, evitando el perjuicio de millones de consumidores que tuvieron que pagar un precio más alto por los pañales que usan y usaron sus hijos?

El trabajo de Tirole da pistas importantes sobre lo que pudo haber sucedido, tanto en la función del regulador –SIC–, como en la capacidad del oligopolio para ponerse de acuerdo y sacar el mayor provecho de la situación. No existe la suficiente información para  decir que este cartel duró 15 años ejerciendo su poder dominante por una complicidad con su regulador natural, pero si se puede afirmar que recaudadas las evidencias, el incentivo proporcionado por la SIC, para que participantes del cartel cooperaran e informaran sobre las actividades de las otras empresas, fue determinante en el desenlace que favorece a la autoridad reguladora y por supuesto a los consumidores.

Adicionalmente, nuestro nuevo Nobel de Economía ha proporcionado una serie de importantes contribuciones a las teorías de la ley de competencia, tales como los análisis de los efectos competitivos de las patentes, los avances técnicos y las inversiones estratégicas, dado que por ejemplo las patentes pueden proporcionar a las empresas una ventaja      estratégica. Estudios relacionados con las condiciones en las que las empresas obtienen patentes fueron desarrollados por Tirole en 1983, junto a Drew Fudenberg, Richard Gilbert y Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía en 2001.

Reflexiones finales

La investigación de Jean Tirole se caracteriza por el respeto a las particularidades de los diferentes mercados y el hábil uso de nuevos métodos de análisis en las ciencias económicas. Ha desarrollado los resultados analíticos profundos sobre la naturaleza esencial de la competencia imperfecta y contratación bajo información asimétrica. La importancia del trabajo de Tirole también se destaca en la enseñanza, el asesoramiento sobre políticas, y la investigación continua. Sus contribuciones ofrecen un buen ejemplo de cómo la teoría económica puede ser de gran importancia práctica.

Con Tirole, queda claro que la mejor regulación o la competencia política debe adaptarse cuidadosamente a las condiciones específicas de cada industria, lo cual significa que aunque hay un marco general para el diseño de las políticas públicas, la regulación no será la misma en el sector de telecomunicaciones y en la banca.

Por su trabajo académico, no debe creerse que este economista está en contra de la     liberalización de los servicios, que generan menores precios. Es un defensor de esta   práctica, pero solo si está soportada por una regulación eficiente e independiente, que según su punto de vista será en un futuro no muy lejano, administrada por autoridades globales para empresas globales.

Un aspecto importante destacado en el discurso de la Academia Sueca de las Ciencias, es que los estudios de Tirole facilitan el realismo, dado que no se quedan solamente en comprender de forma lógica los modelos económicos, sino que con ellos logra capturar las características esenciales de entornos económicos específicos y poner de relieve los mecanismos importantes que la investigación aplicada encuentra para aplicar por parte de los hacedores de política. Como el trabajo teórico a veces parece separado del mundo real, uno de los logros de Tirole, es conectar esos dos espacios y brindar herramientas que puedan ser usadas en distintos contextos.

Finalmente, solo resta por afirmar que a través del premio Nobel de Economía, logramos conocer el trabajo de un académico sobresaliente que facilita el entendimiento de las empresas con poder de mercado y los dilemas e impactos de la autoridad para ejercer una regulación eficaz y oportuna. Lo mejor del caso es que su trabajo aún está en curso, pues el Doctor Tirole catalogado como uno de los economistas más influyentes de nuestro tiempo, a sus 61 años no piensa retirarse todavía.

 

[1] El galardón oficialmente se llama Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, pero no formó parte de los reconocimientos originales que indicó Nobel en su testamento de 1895.

[2] Economista francés, doctor en economía de la Universidad de Harvad, con quien Tirole desarrolló muchas de sus investigaciones sobre poder de mercado y regulación. Murió en 2004 por un cáncer diagnosticado en 2002.

[3] Esto se conoció como el “ cartel de los pañales”, el que, de acuerdo con la SIC, estaba conformado por las empresas Tecnoquímicas, Tecnosur, Colombiana Kimberly Colpapel, Productos Familia y Drypers Andian, dueños de las marcas Winny Ultratrim, Pequeñín, Huggies y Baby Sec

[4] Lime, Aseo Capital, Ciudad Limpia y ATESA

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