La calidad de vida en Bogotá durante 2014

Autor: 
Ana María Valencia

El Departamento Nacional de Estadística – DANE – publicó las cifras de calidad de vida en Colombia, para el año 2014, las cuales nos permiten concluir que la calidad de vida en Bogotá es mejor que en otras partes del país y continúa mejorando. Bien librada sale la ciudad en las variables de salud, donde mejora la cobertura de afiliación y menos personas manifestaron tener algún problema de salud en los últimos 30 días. El porcentaje de hogares que separa los residuos sólidos también aumentó, lo que muestra un cambio de conciencia – aunque lento – de la importancia del reciclaje para la vida y la sostenibilidad ambiental. La proporción de hogares que se percibe como pobre bajó sustancialmente, de manera similar a como lo hizo el porcentaje de pobres según la medición multidimensional.

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Foto:OdeBogotá

 

El Departamento Nacional de Estadística – DANE – publicó las cifras de calidad de vida en Colombia, para el año 2014. Estos resultados se presentan por regiones, donde Bogotá se toma como una de ellas. La Encuesta de Calidad de Vida (ECV) es una investigación, que permite conocer las condiciones de vida de los hogares colombianos, teniendo en cuenta que la calidad de vida es un concepto multidimensional, donde se analizan variables de la vivienda de los hogares, y características de las personas como su acceso a salud, educación, servicios públicos, gastos e ingresos, entre otras. Tener buena calidad de vida significa contar con los factores materiales, ambientales, de política gubernamental, lo mismo que de relacionamiento con las otras personas y el entorno. Además es fundamental el bienestar subjetivo, que incluye la satisfacción que experimentan las personas con la forma como viven y desarrollan sus capacidades. Bogotá presenta en la mayoría de variables, los mejores indicadores con respecto a las otras regiones y a la nación, producto de sus condiciones económicas y de desarrollo que la catalogan como el polo de desarrollo de Colombia.

Pese a su privilegiada situación, la capital del país y los formuladores de la política pública no pueden “dormirse en los laureles”, creyendo que todo está muy bien, pues hay aspectos como la primera infancia, la salud, la seguridad, el medio ambiente y la satisfacción experimentada por los miembros del hogar que tienen aún espacio de mejoría y que, de no intervenir adecuadamente, son susceptibles de empeorar. Los resultados de la ECV 2014, nos permiten concluir que la calidad de vida en la ciudad de Bogotá es mejor que en otras partes del país y continua mejorando. Bien librada sale la ciudad en las variables de salud, donde mejora la cobertura de afiliación y menos personas manifestaron tener algún problema de salud en los últimos 30 días. El porcentaje de hogares que separa los residuos sólidos también aumentó, lo que muestra un cambio de conciencia – aunque lento – de la importancia del reciclaje para la vida y la sostenibilidad ambiental. La proporción de hogares que se percibe como pobre bajó sustancialmente, de manera similar a como lo hizo el porcentaje de pobres según la medición multidimensional. Esto evidencia la importancia de las acciones tendientes a brindar acceso a educación, salud, puestos de trabajo y condiciones habitacionales adecuadas. Los retos, sin lugar a dudas están en la primera infancia, grupo etario en el que el Distrito ha destinado importantes recursos en programas y creación de jardines infantiles. Igualmente, la inseguridad, aunque ha mejorado con respecto a 2013, sigue siendo un factor preocupante para los habitantes de la capital, pues el mayor porcentaje de víctimas por atraco o robo en el país está en Bogotá, aspecto que sin lugar a dudas, afecta la calidad de vida de los hogares en el distrito.

En esta nota editorial se analizarán las variables más relevantes relacionadas con la calidad de vida de las bogotanas y bogotanos (tenencia de la vivienda, salud, primera infancia, reciclaje, población ocupada, seguridad, ingresos y percepción del jefe de hogar). Revisando las cifras se escogieron estas variables porque son las que han presentado un cambio significativo (más o menos puntos porcentuales) con respecto a periodos anteriores. La idea es comparar los resultados de 2014 con respecto a 2012, en la medida de lo posible, sin embargo dado que en cada año, la encuesta de calidad de vida suele incluir nuevas preguntas, en las variables donde no haya dato para 2012, se analizará con respecto a 2013. Las comparaciones que se realicen con el total nacional y las demás regiones, se harán únicamente con las cabeceras, buscando mayor nivel de proporcionalidad, teniendo en cuenta que Bogotá no tiene representatividad en la encuesta, para la zona rural. Algunos de los indicadores presentados se complementarán con las cifras de la encuesta de percepción ciudadana 2014 del programa “Bogotá como vamos”.  Finalmente se presentan unas conclusiones y recomendaciones de política para seguir avanzando en una ciudad con mayor calidad de vida.

Aumenta el porcentaje de hogares que viven en arriendo

En cuanto a la tenencia de la vivienda, la proporción de hogares propietarios disminuyó cerca de 1,6 puntos porcentuales, entre 2012 y 2014 (46,5% frente a 44,9%, respectivamente). Por el contrario, el 46,2% de los encuestados vivía en arriendo o subarriendo en 2014, lo cual representa un incremento de 1,5 puntos porcentuales con respecto a 2012. Aunque socialmente la propiedad de la vivienda se ha asociado con mayor bienestar y se convierte en la aspiración de muchos hogares, en términos de calidad lo que cuenta es el acceso a una vivienda digna, al margen del tipo de tenencia3. No obstante, tener una vivienda propia es importante para el hogar porque, además de generar el sentimiento de seguridad, esta se convierte en un activo para la familia e induce a mejores condiciones habitacionales. Igualmente, la propiedad de la vivienda permite elevar el ingreso, la calidad de vida y las oportunidades de capitalización de las familias (Banco Mundial, 1995), al ser utilizada para generar ingresos suplementarios al permitir la operación de una pequeña empresa o el alquiler de algunas habitaciones.

Disminuye el número de bogotanos que manifiesta haberse enfermado en los últimos 30 días

Teniendo en cuenta que es la afiliación al sistema de salud la que brinda la posibilidad de ser atendido en una situación de enfermedad o urgencia médica, se encontró que el 94,6% de la población capitalina está afiliada al sistema de seguridad social en salud, frente al 94% que presentan las cabeceras del total nacional. Aunque la cobertura en Bogotá es buena, y la afiliación al sistema aumentó en la capital 3,5 puntos porcentuales con respecto a 2012, puede seguir mejorando, pues en la región pacífica – sin incluir el Valle – el porcentaje de afiliación es de 95,1%, en Antioquia 95,8%, en San Andrés, 96,6% y en la región Orinoquía – Amazonía 96,4%. Para el año 2014, 77,6% de los bogotanos se encontraba afiliado al régimen contributivo y el 21,9% en el subsidiado, cifras muy similares a las registradas en 2012 y 2013. A nivel nacional la relación entre contributivo y subsidiado es de 57,2% y 42,6%. Las personas que manifestaron haber tenido algún problema de salud en los últimos 30 días representan el 4,2%; 6 puntos menos que en 2012. El 72,3% de estas personas acudieron a la institución prestadora de los servicios de salud, y el 10,8% acudió a un médico general independiente. El porcentaje de las personas que se auto recetan es 5%, frente a 23,6% de la región atlántica y 24,6% de la Orinoquía – Amazonía.

Las constantes aglomeraciones, el ruido en las calles, los horarios de trabajo extenuantes y las pocas actividades deportivas y lúdicas, son una constante en las grandes ciudades, lo cual posibilita la aparición de enfermedades o padecimientos de salud, propio de las grandes urbes. Los habitantes de la mayor aglomeración poblacional del país, presentan con mayor frecuencia enfermedades respiratorias y problemas en los oídos causados por alta exposición al ruido proveniente de pitos de los carros en las calles y de bares y discotecas que superan los niveles de ruido permitidos. El problema no es de poca monta, teniendo en cuenta que, la pérdida de audición es una de las enfermedades que más afecta a los trabajadores bogotanos, no solo por los altos niveles de ruido en las calles, sino los derivados de las actividades industriales y el trabajo con maquinaria.

Cuidado de la primera infancia

La ECV también indaga sobre quién y dónde se cuida a los niños menores de cinco años. Esto hace parte de la calidad de vida, porque la educación, principalmente la que se brinda en la primera etapa del ciclo de vida, es la manera más efectiva de romper círculos de pobreza, dados los elevados beneficios económicos que reporta para las personas y su entorno social. Por esto, la importancia de valorar los jardines infantiles y demás centros de desarrollo infantil como espacios importantes en el desarrollo cognitivo y psicosocial de los niños y niñas, por lo cual deben ser sitios que respondan a un plan integral en infraestructura, capacitación de docentes o cuidadores, diseño curricular, plan nutricional, etc.

En Bogotá, según la ECV 2014, hay 526.884 personas menores de cinco años. En este sentido, el 42,5% de los niños y niñas de la capital, asisten a un hogar comunitario, guardería, jardín o centro de desarrollo infantil, mientras que el 53% de los niños son cuidados en casas (sea propia o ajena) por sus padres, niñeras y parientes mayores de edad. El porcentaje de niños que permanecen con su padre o madre en su sitio de trabajo aumentó 0,6 puntos, pasando de 1,9 en 2012 a 2,5 en 2014. Estas cifras reflejan la resistencia o dificultad que existe para que algunos padres lleven a sus hijos a establecimientos privados o públicos encargados de cuidar y formar a los niños, razón por la cual prefieren que permanezcan en casa. Sin embargo, el hecho de que no asistan a un jardín sino que se queden en la casa, puede que no contribuya a su formación cognoscitiva. Según los resultados de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), para Bogotá, la actividad que mayoritariamente desempeñan los niños y niñas es dormir, acción a la que le dedican 11 horas y 57 minutos, en promedio. Le siguen en cantidad de tiempo usado, jugar (cuatro horas y 6 minutos); ver televisión (dos horas y 18 minutos); y jugar videojuegos (una hora y 13 minutos).

Según la investigación de pobreza multidimensional del DANE, el hecho de que aumente el porcentaje de niños y niñas que son cuidados por sus padres en el lugar de trabajo, representa una privación, teniendo en cuenta que no todos los sitios de trabajo son aptos para la presencia de niños menores de cinco años. Dentro de los niños que asisten a algún tipo de establecimiento, (42,5%), se muestra que el 31,6% son enviados a un jardín privado, el 54,6% a un hogar comunitario, hogar infantil o jardín de bienestar familiar, el 7,5% acude a jardín oficial y el 6,3% a un Centro de desarrollo infantil público. A propósito, en los sondeos de “Bogotá Cómo Vamos” se evidencia que, también para 2014 los padres experimentan igual satisfacción cuando los niños están en un jardín privado (80%) o en uno público (81%).

Si bien la encuesta reporta una disminución, entre 2013 y 20145, en la proporción de niños que asistieron a jardines (públicos o privados) o centros de desarrollo infantil y un aumento importante de menores que asistieron a hogares comunitarios del ICBF de 22% a 33%, en estos mismos años, es importante llamar la atención en las cifras que reporta el DANE a través de la ECV 2014, de menores de 5 años (526.884 personas), mientras que en 2012 y 2013 esta cifra fue de 561.300 y 566.126, respectivamente. Lo anterior puede obedecer a problemas de índole estadístico (rotación de segmentos, variaciones en la muestra, etc.).

Más hogares reciclan en la capital

Reciclar es importante para reducir los efectos negativos al medio ambiente y a la población que causa el exceso de basura y el actual modo de vida acelerado, consumista y destructor de la naturaleza que llevamos los seres humanos. La gestión de los residuos sólidos, disminuye el desperdicio y contribuye a la sostenibilidad ambiental y social de las ciudades, mitigando el cambio climático. Teniendo en cuenta lo anterior, la Encuesta de Calidad de Vida indagó sobre reciclaje y separación de residuos sólidos por parte de los hogares. En este sentido, el 54,6% de los hogares de la capital, clasifican las basuras, el porcentaje más alto del país, seguido de la cabecera de la región Orinoquía – Amazonía (52,2%). Los hogares que clasificaban las basuras en la capital para 2013, eran 44,7% lo que representa una mejoría de 9,9 puntos porcentuales.

En la capital, los bogotanos reciclan principalmente el papel y cartón (80,4%), el plástico (77,7%), los desperdicios de alimentos y desechos orgánicos (76,2%), el vidrio (66,6%), y las pilas y baterías (15,4%), este último porcentaje es el mismo obtenido por la región central (cabecera) y mayor en 1,8 puntos al obtenido en la capital en 2013. Reciclar las pilas usadas y depositarlas en centros y lugares especializados es especialmente importante, pues estos utensilios contienen químicos muy tóxicos y peligrosos que contaminan la tierra y todo lo que en ella se cultive.

El ingreso promedio de los hogares y las personas en Bogotá, son los más altos del país

El 98,2% de los hogares bogotanos reciben ingresos monetarios mensuales y a nivel individual 6.350 mil personas mayores de doce años o más, perciben o devengan algún ingreso mensual. El ingreso promedio por hogar en 2014 se mantuvo en un nivel similar al reportado en el año inmediatamente anterior ($2.852.385 pesos), el ingreso más alto del país comparado con las demás regiones y con el total nacional. De la misma manera, el ingreso promedio por persona en 2014, fue similar al de 2013 ($890.247 y $887.279, respectivamente) y sigue siendo el más alto de Colombia, aventajando al segundo (San Andrés) en $193. 823.

El DANE advierte que esta información de ingresos no puede ser tomado como el ingreso real de los hogares colombianos7, pues dicha información, su dinámica y método de construcción se encuentra disponible en el módulo de pobreza que publica la misma entidad nacional de estadística. En esta nota editorial se ha mencionado, solamente para evidenciar las disparidades regionales con respecto al ingreso y como Bogotá sigue destacándose a nivel nacional a la hora de generar las mayores rentas para las personas en el país.

Si bien las anteriores cifras hacen referencia al trabajo remunerado, existen otras actividades que aunque ocupan una gran proporción de personas, no generan un pago o contraprestación efectiva. Es el caso de los oficios del hogar desempeñado en la mayoría de casos por mujeres amas de casa, que según la Encuesta de Calidad de Vida representan casi la tercera parte del total de mujeres residentes en la ciudad. Si tenemos en cuenta que para 2014, más de la mitad de los hogares bogotanos tiene dos o más niños en su casa, entendemos que las actividades del hogar no se refieren solo al aseo y la preparación de alimentos, sino que también incluyen el cuidado de personas, ayudar con las tareas del colegio, etc. Todas estas actividades, por la que las amas de casa no reciben ningún tipo de remuneración económica, representan una pobreza de tiempo, que repercute negativamente en la calidad de vida de las mujeres.

Baja sustancialmente el porcentaje de bogotanos víctimas de hechos violentos

La calidad de vida es como se dijo al comienzo de esta nota, un concepto multidimensional que involucra diversas variables. Entre ellas, también se tiene en cuenta la inseguridad, indicador que toma relevancia en las grandes urbes, donde este fenómeno es una de las desventajas de la aglomeración económica y social, que caracteriza las ciudades como Bogotá. En el 13,6% de los hogares de la capital, al menos uno de sus miembros ha sido víctima de atracos o robos. Aunque este porcentaje es el más alto de Colombia, presenta una disminución importante de 4,5 puntos con respecto a 2013. Los hechos violentos diferente al robo y atraco también disminuyeron de un año a otro (0,8% en 2013, frente 0,4% en 2014). Finalmente, el porcentaje de hogares que manifestó no haber sido víctima de hechos violentos pasó de 80,2% en 2013 a 85% en 2014, (aumento de 4,8 puntos porcentuales). En Colombia, la cifra se ubicó en 87,5%.

Percepciones de la población con respecto a la calidad de vida del hogar

En cuanto a las percepciones que tiene la población sobre las condiciones de vida, podemos decir que éstas han mejorado y, en general, los hogares consideran que su calidad de vida va en ascenso. La opinión de los jefes de hogar, con respecto a sus ingresos, muestra que el 21,2% afirma que cubren más que los gastos mínimos y el 63,8% que solo alcanzan para cubrir estos gastos. El 15% consideraron que los ingresos del hogar no cubrieron las mínimas necesidades. Esta cifra es inferior 1,5 puntos porcentuales a la existente en 2013 y 1,6 puntos con respecto a 2012. Estos resultados son coherentes con el hecho de que el promedio de ingresos por persona en Bogotá fue superior, como se aclaró en el apartado anterior. En Colombia, el 60,8% de los jefes de hogar declaran que los ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos mínimos del hogar y el 17,1% que cubre más de lo necesario. El 83,7% de la población en el distrito capital no se considera pobre, y este porcentaje aumentó 7,5 puntos porcentuales comparado con 2012 (76,2%). La proporción de hogares que se consideraron pobres disminuyó pasando de 23,8% en el 2012 a 16,3% en el 20148. Comparando con la encuesta de percepción ciudadana de "Bogotá Cómo Vamos", para el 2014, 15% de los bogotanos se consideraron pobres, (1 punto porcentual menos que en 2013).

Igualmente, si se compara la percepción que tienen los hogares respecto a su condición de pobreza o pobreza subjetiva, con otras mediciones que realiza el DANE sobre este fenómeno, se evidencia que todos los índices disminuyen, pero son las medidas de pobreza subjetiva y la multidimensional las que caen a un mayor ritmo, mientras que la pobreza monetaria lo hace de manera más leve o poco significativa, manteniéndose en alrededor del 10%. Lo anterior sugiere que existen factores adicionales, además de los ingresos, que hacen que una persona se considere o no pobre. Es decir, el hecho de que la proporción de hogares que se perciben como pobres haya bajado sustancialmente, de la misma manera que lo hizo el porcentaje de pobres según la medición multidimensional, evidencia que variables como el acceso a educación, salud, mercado de trabajo y condiciones habitacionales adecuadas son fundamentales a la hora de definir los niveles de pobreza.

Finalmente, se quiso conocer la opinión de los jefes de hogar en el nivel de vida en general, comparado con el que tenían hace cinco años. La mitad de los bogotanos dijo que este nivel mejoró (53,3%), el 38% manifestó que se mantiene igual y solo el 8,7% expresó que está peor. Esta percepción presenta un avance con respecto a años anteriores, pues en el 2012 la proporción de bogotanos que creía que su nivel de vida respecto cinco años atrás había mejorado, representaba 48,6%.

Conclusiones y recomendaciones

La proporción de hogares propietarios disminuyó de 46,5% a 44,9% entre 2012 y 2014, mientras que el porcentaje que habitaba en arriendo aumentó 1,5 puntos porcentuales, en el mismo período. Aunque socialmente la propiedad de la vivienda se ha asociado con mayor bienestar y se convierte en la aspiración de muchos hogares, en términos de calidad lo que cuenta es el acceso a una vivienda digna, al margen del tipo de tenencia. 

Aunque la cobertura en Bogotá es buena (94,6%), y la afiliación al sistema de salud aumentó en la capital 3,5 puntos porcentuales con respecto a 2012, puede seguir mejorando, pues en otras regiones el porcentaje de afiliación superó el 95%.

En el tema de salud y al analizar las principales enfermedades que padecen los bogotanos, es importante reforzar los programas de auto-prevención. Usar tapabocas cuando se tiene una afección respiratoria, recurrir a tapones cuando se ve expuesto a ruidos excesivos y realizar deporte y actividad física pueden ser acciones determinantes para seguir bajando este indicador. 

El esfuerzo que se ha hecho en posicionar el tema del reciclaje en Bogotá, parece estar dando sus frutos, pues mientras que en 2013 el 44,7% de los hogares de la capital, clasificaban las basuras, en 2014 lo hace el 54,6%, lo que representa una mejoría de 9,9 puntos porcentuales. No obstante, es necesario profundizar en campañas pedagógicas que enseñen a la gente a reciclar y creen conciencia de su importancia.

Bogotá, luego de San Andrés presenta la menor tasa de actividad doméstica no remunerada (amas de casa), lo cual implica que las mujeres en la capital participan más en el mercado laboral y en otras actividades de esparcimiento o de voluntariado, con respecto a las mujeres de las otras regiones de Colombia.

Por último, el hecho de que la proporción de hogares que se percibe como pobre haya bajado sustancialmente, de 23,8% a 16,3%, entre 2012 y 2014, de la misma manera que lo hizo el porcentaje de pobres según la medición multidimensional (11,5% a 5,4%), evidencia que, además del ingreso, variables como el acceso a educación, salud, mercado de trabajo y condiciones habitacionales adecuadas son fundamentales a la hora de definir los niveles de pobreza.

En síntesis, la calidad de vida en Bogotá, por sus particularidades como gran polo de desarrollo económico y social, se mantiene elevada con respecto a las otras regiones de Colombia, pero sigue presentando avances, lo cual demuestra que los programas en defensa de la vida, el bienestar y el desarrollo de las capacidades humanas, han dado frutos positivos.

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