La calidad de vida en Bogotá durante 2012

Autor: 
Ana María Valencia Mosquera y Ricardo Jaramillo

De acuerdo con la Encuesta de Calidad de Vida del DANE (ECV) de 2012, la población bogotana ha percibido mejoras en su calidad de vida y cuenta con las mejores condiciones de acceso a servicios públicos, salud y educación del país.

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Fotografo ODE

La calidad de vida en Bogotá durante 2012

De acuerdo con la Encuesta de Calidad de Vida del DANE (ECV) para el año 2012, la población bogotana ha percibido mejoras en su calidad de vida y cuenta con las mejores condiciones de acceso a servicios públicos, salud y educación del país.

La encuesta, practicada a 1792 hogares, que representan al total de 2.293.513 de hogares que hay en Bogotá, mostró que el número de personas por hogar es, en promedio, 3,3, una cifra levemente inferior al promedio nacional (3,5). Los hogares encuestados en Bogotá mostraron mejoras en la percepción que tienen sobre los cambios en su nivel de vida durante los últimos cinco años. La percepción de que la calidad de vida había mejorado pasó del 47,7% en 2011 a 48,6% en 2012. Además, el porcentaje de hogares que considera que sus condiciones permanecieron iguales fue de 41,3%  y el porcentaje de hogares que afirmó que su calidad de vida empeoró disminuyó de 14,2% en 2011 a 10,1% en 2012. Esta cifra también es inferior a la de la cabecera nacional, donde 12,7% de los hogares encuestados en 2012 consideró que su calidad de vida había empeorado.

La mejor percepción sobre la calidad de vida de los bogotanos está relacionada con mejores niveles de ingreso, una mejor calidad del empleo, mejores oportunidades de educación y de acceso a salud, así como las condiciones de acceso a servicios públicos. De acuerdo con la encuesta, la opinión de los jefes de hogar sobre sus ingresos presentó también una mejora significativa. En 2012, el 63,3% consideró que sus ingresos solo alcanzan para cubrir los gastos mínimos del hogar, frente a 54% en 2011. Entre 2011 y 2012, el porcentaje de jefes de hogar que consideran que los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos pasó de 24,8% a 16,6%. El porcentaje es menor que el de la cabecera del total nacional, donde 23,8% de los jefes de hogar consideraron que su ingreso no es suficiente.

De acuerdo con la ECV, el 76,2% de los hogares en Bogotá no se consideran pobres. La cifra es superior en 11,5 puntos porcentuales frente a la manifestada por los hogares en la cabecera del total nacional (64,7%). Por su parte, un menor número de hogares bogotanos se consideraron pobres en el 2012: 23,8% de los hogares así lo manifestaron, frente a un 24,9% registrado en el periodo anterior.

La mejor percepción de los hogares, como se mencionó anteriormente, está principalmente relacionada con las oportunidades que se tienen para obtener ingresos y la calidad del trabajo asociado a estos. Así, la afiliación al sistema general de seguridad social, y en particular al sistema de salud, es un indicador de la calidad del trabajo y de la calidad de vida pues hace referencia a la posibilidad de acceder a bienes y servicios asociados con el ejercicio del derecho a la salud.

El 91,1% de la población bogotana (6.913.837 personas) está afiliada al sistema de seguridad social en salud. Sin embargo, este porcentaje es inferior al observado tanto en el 2010 (92,9%) como en el 2011 (92,6%). A partir de esto se puede observar una tendencia hacia el deterioro de la afiliación a salud en la ciudad. Sin embargo, Bogotá mantiene niveles altos de afiliación: en 2012 el 77% de los afiliados se encontraba en el régimen contributivo y el 22,8% pertenecía al régimen subsidiado. Esta relación es mejor que la que se presenta en la totalidad del país, donde la proporción de afiliados a los regímenes contributivo y subsidiado es de 47,5% y 52,2% respectivamente. En Bogotá se observa una mejora con respecto a los dos años anteriores, en los cuales la relación había sido 70,9% y 28,7% en 2010 y 77,3% y 22,5% en 2011. En este sentido, el aumento en la participación de afiliados al régimen contributivo frente al subsidiado para la ciudad es una señal importante de la mejor calidad del empleo y por lo tanto de mejores condiciones de acceso y sostenibilidad del sistema de salud de la capital.

Adicionalmente, los resultados de la ECV también indican que los y las bogotanas estudian más que en otras regiones del país pues la capital de la República alcanza un mayor número de años de educación promedio en cada uno de los grupos de edad. En 2012 el número de años promedio de educación para personas mayores de 5 años en Bogotá fue de 7,2 mientras en la cabecera nacional fue 6,1.

En particular, los grupos de edad relacionados con la educación básica primaria y básica secundaria también presentan un mayor número de años de educación, lo que indica que hay un mejor acceso y permanencia de la población a estos niveles educativos. En Bogotá, el promedio de número de años de educación para la población entre 5 y 14 años es de 3 años; la de la cabecera del total nacional, 2,9 años. La brecha crece a medida que se avanza en el nivel de educativo. El promedio de años de educación para la población entre 15 y 24 años en Bogotá es de 7,4 años y 6,5 para la cabecera del total nacional. El grupo de edad que mayor diferencia presenta es el grupo de 25 a 34 años, en el que las personas de Bogotá estudian en promedio 9,5 años y 8,1 en el total de la cabecera nacional. Finalmente el grupo de 35 años en adelante presenta una diferencia de 1,2 en años de educación pues mientras que en Bogotá los años promedio de estudio de este grupo es de 7,8 en el país es de 6,6.

La mejor percepción sobre la calidad de vida en Bogotá también se puede explicar por las mejores condiciones de acceso a servicios públicos. Según la ECV, el porcentaje de los hogares bogotanos que cuenta con servicios públicos como energía eléctrica fue de 99,8%; gas natural, 89,4%; acueducto y alcantarillado, 99,9%; y recolección de basuras, 100%. Estos porcentajes fueron mayores que en las otras regiones de Colombia.

El acceso a los servicios públicos domiciliarios presentó importantes avances con respecto al año 2011 en servicios como gas natural, donde se pasó de 87,4% a 89,4% en 2012, y recolección de basuras, donde se pasó 99,8% a 100% de los hogares. Bogotá aventaja a la cabecera del total nacional en el acceso a los servicios de gas natural con 89,4% de los hogares, frente a 71,3% del nivel nacional, y acueducto, con 99,9% de los hogares, frente a 97,0%.

El acceso a teléfono fijo en Bogotá disminuyó de 67,9% a 64,5%, lo que da cuenta de la mayor penetración de la telefonía celular. El porcentaje de hogares con teléfono celular en Bogotá presentó un incremento con respecto al 2011 al pasar de 94,5% a 97,8% en el 2012. La ciudad de Bogotá, que representa el 14% de la población nacional, concentra el 18,2% de personas que posee un celular.

En el periodo 2011-2012 crecieron en Bogotá los hogares que tienen vivienda propia totalmente pagada al pasar de 37,9% a 38,8%. Los que aún están pagando también aumentaron al pasar de 8,7% a 10,5%. La mayor parte de hogares (44,7% de los encuestados) viven en vivienda arrendada o subarrendada. Se presentó un incremento de los hogares que viven en usufructo, los cuales pasaron de 5,4% a 7,6%. El conjunto de estas cifras muestra los retos que en materia de política de vivienda enfrenta la ciudad pues la condición de tenencia ha mejorado y por esto deben garantizarse las oportunidades de acceso al crédito hipotecario y la oferta de vivienda de interés social y de interés prioritario.

Los resultados de la ECV son positivos para Bogotá: muestran una alta percepción de los hogares frente a su calidad de vida y una mejoría frente al año anterior. Tanto el mejor acceso a servicios públicos domiciliarios y las mejores condiciones de vinculación al sistema de salud como la diferencia en el número promedio de años de educación muestran que la ciudad brinda oportunidades que repercuten en los ingresos, en la calidad del trabajo y, por lo tanto, en la percepción de la calidad de vida de su población.

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