La actividad económica no da señales efectivas de recuperación. Así lo indican las recientes cifras de crecimiento del PIB

Autor: 
Secretaría de Deserrollo Económico

En septiembre de 2009, el DANE  publicó  la  información según la cual economía colombiana decreció en 0,5% durante el segundo trimestre de 2009 en comparación con el mismo periodo de 2008. Este mal resultado pone en entredicho los pronósticos de algunos  analistas y gremios  de la producción, según los cuales la economía colombiana ya había tocado fondo  y que se encontraba en una  fase de recuperación; estas aseveraciones, además  de tener una alta carga de deseo, no se compadecen con la realidad que vive el país y por el contrario señalan que aún se padecen los impactos negativos de la crisis global y de la parte recesiva del ciclo económico, como lo confirman los   datos recientemente publicados por el DANE sobre variables como producción industrial, ventas minoristas, exportaciones, importaciones e inversión extranjera directa, todas ellas registrando importantes reducciones en lo que va corrido del presente año, que inciden desde luego en la caída del producto interno  bruto.

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Foto:OdeBogotá

Al analizar el comportamiento reciente de la economía, se encuentra que la economía colombiana registra desde el último trimestre de 2007 una marcada desaceleración que se traduce en la caída de la producción, del consumo, de las exportaciones y de la inversión, a más de un crecimiento de la capacidad instalada no utilizada y del desempleo.

El dato publicado por el DANE sobre el crecimiento del PIB no hace más que reconfirmar que la economía nacional viene siendo afectada desde el segundo semestre del año pasado por la crisis financiera internacional y que, a pesar de múltiples manifestaciones oficiales, la economía nacional no estaba blindada para enfrentar dicha crisis.

Para los países de la región en general y para las economías nacional y bogotana en particular, los efectos de la crisis se propagaron a través de canales como: i) el contagio financiero, que se traduce en un mayor costo del financiamiento externo, en la escasez de crédito y en la falta de liquidez; ii) la caída de los precios de los productos básicos; iii) la disminución de la demanda externa de las exportaciones regionales; iv) la disminución de los flujos de la inversión extranjera directa -IED;  y, v) la disminución de las remesas de los trabajadores emigrantes. Estos efectos se hacen sentir, y desde luego se manifiestan, a través de los distintos componentes del producto interno bruto, que se analizarán uno a uno más adelante.

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