Informe de seguimiento a la medida de pico y placa extendido

Autor: 
William Fernando Camargo Triana Juan Carlos Tarquino Edgar Erazo Juan Carlos Segura

La creciente demanda del parque automotor de la ciudad, así como el inicio de un importante número de obras de construcción y mantenimiento implican la toma de decisiones sobre la movilidad urbana que permitan en el corto plazo resolver la utilización de la infraestructura vial existente de la manera más eficiente.

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Foto:OdeBogotá

La gestión de la movilidad urbana, determina en la agenda pública de las grandes aglomeraciones, importantes tensiones territoriales, que se reflejan en desequilibrios económicos, pérdida de competitividad, problemas de congestión y accidentalidad, consumo de activos ambientales, reflejando los modelos de desarrollo urbano que las diferentes sociedades han construido a lo largo del tiempo. Bogotá no es la excepción y ha tenido en los últimos años, serias limitaciones en la respuesta a la demanda creciente de construcción y mantenimiento de infraestructura vial, los cuales tienen respuesta desde diferentes frentes: con el ordenamiento del territorio, con la provisión de infraestructura para transporte público y con medidas orientadas a la administración de la demanda de tráfico, entre otras. Dentro de estas últimas, la implementación de la limitación a la circulación tanto de vehículos públicos como privados, ha sido de la más utilizada.

Este documento  busca construir y alimentar indicadores de seguimiento a la medida de pico y placa, recogiendo información histórica que la ciudad ha ido levantando, así como el análisis que desde los sectores de la Administración se realiza, en cuanto a los datos relevantes que se determinaron monitorear, vinculados con aspectos de movilidad, impacto fiscal, impacto ambiental y aspectos económicos, entre otros.

La información que se pone a disposición de la ciudad, busca convertirse en un registro sistemático y periódico de la evolución y cambios que se registren en la ciudad, con relación al impacto de la medida y parte de reconocer que la administración de la demanda es sólo uno de los instrumentos para una movilidad sostenible, que se nutre también de acciones en transporte público, construcción y mantenimiento de la infraestructura vial y de transporte, gestión de suelo, cultura ciudadana y un aporte corresponsable entre la Administración y los ciudadanos que haga posible a través de un pacto sobre la movilidad, una mejor calidad de vida para todos y todas.

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