En 2014, 247.720 personas dejaron de ser pobres en Bogotá

Autor: 
Ana María Valencia

El Departamento Nacional de Estadística – DANE – publicó las cifras de pobreza monetaria y multidimensional en Colombia, para el año 2014. Esta investigación incluye resultados de pobreza monetaria, extrema y multidimensional, líneas de pobreza, e ingresos per cápita de la unidad de gasto y coeficiente Gini. En general, Bogotá presenta buenos resultados en materia de pobreza pues ocupa el segundo lugar, después de Bucaramanga, en las ciudades con menor porcentaje, tanto en pobreza monetaria como en pobreza monetaria extrema. Es la ciudad del país con mayor ingreso por persona de la unidad de gasto, pero su reto continúa siendo disminuir la desigualdad económica, fenómeno que contrarresta las acciones públicas para reducir la carencia de ingresos.

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Foto:OdeBogotá

 

El Departamento Nacional de Estadística – DANE – publicó las cifras de pobreza monetaria y multidimensional en Colombia, para el año 2014. Esta investigación incluye resultados de pobreza monetaria, extrema y multidimensional, líneas de pobreza, e ingresos per cápita de la unidad de gasto y coeficiente Gini. Algunos datos como las líneas de pobreza están disponibles solo para el total nacional, cabeceras, trece áreas, centros poblados y rural disperso y otras cabeceras. La pobreza es definida como aquella condición caracterizada por la carencia de recursos, medios u oportunidades para la satisfacción de las necesidades humanas mínimas, tanto de tipo material como cultural. Conocer el nivel de pobreza de un país permite comprender las capacidades o posibilidades de bienestar de las que goza un hogar y el funcionamiento de los valores nacionales relacionados con la paz, la democracia y la solidaridad. Podríamos decir inicialmente que reducir el número de pobres es bueno para la economía, pues mejora la productividad, reduce las cargas fiscales del Estado, permite tener un mejor capital humano y reducir la delincuencia y criminalidad, asociada a la falta de oportunidades. Sin embargo no es solo por eso que es importante reducir la pobreza a la mínima expresión, se trata también de ejercer nuestra humanidad con libertad y dignidad, distribuyendo de forma justa los recursos que producimos y de practicar la ciudadanía.

Teniendo en cuenta, que la pobreza es un concepto amplio que no se circunscribe solamente a la cantidad de dinero con que cuente la persona, sino que involucra unas mediciones relacionadas con las condiciones de la vivienda y el acceso a servicios básicos, se hace necesario también ver el estado del país y de las ciudades desde una óptica multidimensional, teniendo en cuenta un enfoque de derechos y la perspectiva del desarrollo humano. Por estas razones el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá, presenta el análisis de las últimas cifras de pobreza monetaria y multidimensional, para la ciudad capital.

En general, Bogotá presenta buenos resultados en materia de pobreza pues ocupa el segundo lugar, después de Bucaramanga, en las ciudades con menor porcentaje, tanto en pobreza monetaria como en pobreza monetaria extrema. Es la ciudad del país con mayor ingreso por persona de la unidad de gasto – lo cual permite un mayor acceso a más bienes y servicios que mejoran la calidad de vida - pero su reto continúa siendo disminuir la desigualdad económica, fenómeno que contrarresta las acciones públicas para reducir la carencia de ingresos y no hace sostenible los mejores resultados que se obtienen anualmente. La mejor cifra que obtiene la capital es en pobreza multidimensional, en la cual aventaja a las regiones del país y ha tenido una disminución sostenida desde 2010. Este resultado satisfactorio que nos habla de las condiciones de vida, las herramientas con las que cuentan los hogares y el estado de las viviendas, muestra los beneficios y ventajas que brinda la aglomeración en Bogotá, caracterizada por una mayor y más efectiva gobernanza, sumada a la infraestructura educativa, de salud y de servicios públicos que permite que sea más fácil acceder a los derechos y servicios básicos. Además, hay que recordar que la capital del país cuenta con las más altas tasas de ocupación y participación en el mercado laboral, razón por la cual, miles de colombianos migran a la capital buscando oportunidades de empleo e ingresos.

Esta nota editorial se centra en la pobreza multidimensional, medición que presentó la mayor variación entre 2013 y 2014 y que como su nombre lo indica incluye diversos tipos de indicadores analizados con la Encuesta de Calidad de Vida – ECV, realizada también por el DANE. Interpretando el comportamiento de algunas variables, se intentará dar una explicación de la importante disminución experimentada en la capital, en pobreza multidimensional. Luego se presenta de forma breve los datos de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema, coeficiente Gini e ingresos de la unidad de gasto.

La pobreza multidimensional en Bogotá: la más baja de Colombia

El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), se construye a partir de una metodología complementaria a la pobreza monetaria y calcula este fenómeno teniendo en cuenta 5 dimensiones y 15 indicadores. Estos 15 indicadores construyen un valor de 0 a 100, donde 0 es un hogar con ninguna privación y 100 es un hogar con todas las privaciones. Aquellos hogares que tengan un puntaje con un valor igual o mayor a 33% en el indicador, son considerados pobres5. También aquellos que tengan privación en por lo menos 5 de los 15 indicadores.

La pobreza multidimensional en Bogotá ha disminuido de forma sostenida desde 2010, hasta llegar a presentar una cifra en 2014 de 5,4%, lo cual significa una disminución de 6,7 puntos porcentuales. Bogotá es la única ciudad que alcanza un solo dígito en este indicador. Esta cifra es la más baja comparada con las otras regiones y supera a la segunda (Valle del Cauca) en 10,3 puntos. Al ver los resultados de Bogotá en esta materia, vale la pena entonces indagar en qué indicadores o dimensiones mejoró el Distrito Capital, para obtener tan buenos resultado en esta medición.

Condiciones educativas

El DANE define que hay una privación en el logro educativo, cuando en un hogar la educación promedio de las personas de 15 años y más es menor a 9. En Bogotá los años promedio de educación según la última Encuesta de Calidad de Vida son 9,3 para personas de cinco años y más y han presentado aumentos en los grupos de edad de 15 a 24 años, quienes estudian en promedio 11,1 años, el grupo de 25 a 34 años cuyos años promedio de educación están en 12,4 y finalmente el grupo de 35 años en adelante donde los años de educación actuales se ubican en 9,6. En las cabeceras del nivel nacional los años promedio de educación alcanzaron apenas 8,2 años en 2014.

Un logro educativo aceptable en Colombia es que una persona de quince años o más haya aprobado nueve años de educación, los cuales corresponden a la educación básica que llega hasta noveno grado. En Bogotá, 30,4% de los hogares presentaron bajo logro educativo, 2,5 puntos porcentuales menos que en 2013. Con respecto al analfabetismo, una persona se considera privada si pertenece a un hogar en el que hay al menos una persona de 15 años y más que no sabe leer y escribir. La tasa de analfabetismo en Bogotá es 1,1%, segunda tasa más baja del país, después de San Andrés y Providencia. Una de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) es lograr, para el 2015, una tasa de analfabetismo de 1% para personas entre 15 y 24 años. La cifra de analfabetismo en Bogotá, muestra que la capital está muy cerca de alcanzar esta cifra. En la capital, 3,9% de hogares enfrentaban esta privación en 2013 y en 2014, 2,7% de hogares tenían al menos un miembro que no sabía leer ni escribir.

En esta dimensión de condiciones educativas, la ciudad obtiene excelentes resultados con respecto a 2013, pues los años promedio de educación pasaron de 9,1 a 9,3 y con respecto a los grupos de edad, todos aumentaron sus años promedio de educación, como lo muestra el cuadro 1. De la misma manera el analfabetismo cayó 0,5 puntos porcentuales.

Condiciones de la niñez y la juventud

Esta dimensión evalúa cuatro indicadores que son: inasistencia y rezago escolar, acceso a servicios para el cuidado de la primera infancia y trabajo infantil. El porcentaje de niños y jóvenes de 5 a 15 años que no asisten a la escuela tuvo un avance significativo, dado que en 2013, el 3,3% de los niños no asistía a una institución educativa, frente a 2,7% de ellos que no asistieron en 2014. La privación en este aspecto es de 1,2% de hogares, frente a 1,6% de 2013.

El rezago escolar es la siguiente variable que contempla esta dimensión. Según el Ministerio de Educación Nacional, la extraedad es el desfase entre la edad y el grado y ocurre cuando un niño o joven tiene dos o tres años más, por encima de la edad promedio, esperada para cursar un determinado grado. Por ejemplo, un estudiante de segundo grado debe tener entre siete y ocho años de edad, si tiene entre diez o más años, es un estudiante en extraedad. Los datos de pobreza multidimensional, muestran que en Bogotá, aumentaron los hogares que padecen este fenómeno del rezago escolar. La cifra de hogares en privación aumentó 2,8 puntos porcentuales.

En cuanto al acceso a los servicios para el cuidado de la primera infancia, un hogar está en privación si tiene al menos un niño de 0 a 5 años sin acceso a todos los servicios de cuidado integral (salud, nutrición y cuidado). En el tema de salud se le pregunta al informante de la ECV en los hogares que tienen niños en primera infancia, si estos están asegurados al sistema de salud. En el aspecto nutricional se pretende indagar si los niños reciben desayuno, almuerzo, onces o medias nueves en el lugar donde permanecen la mayor parte del tiempo entre semana. Por último, en el apartado de cuidado, se cataloga en privación a los niños que son cuidados por sus padres en el lugar de trabajo, los que son cuidados en su vivienda por una persona menor de 18 años o aquellos que permanecen solos en sus casas.

Usando los datos de la ECV podemos analizar el último aspecto relacionado con el cuidado de los niños. En este sentido, 42,5% de los niños y niñas de la capital, asisten a un hogar comunitario, guardería, jardín o centro de desarrollo infantil, mientras que 53% de los niños son cuidados en casas (sea propia o ajena) por sus padres, niñeras y parientes mayores de edad.6 El 2,5% de los niños permanecen con su padre o madre en su sitio de trabajo y el 0,7% permanece al cuidado de una persona menor de 18 años. Estas cifras reflejan la resistencia que aún se encuentra en algunos padres de enviar a sus hijos a establecimientos privados o públicos encargados de cuidar y formar a los niños, razón por la cual prefieren que permanezcan en casa. Dentro de los niños que asisten a algún tipo de establecimiento, (42,5%), se muestra que el 31,6% de los infantes son enviados a un jardín privado, el 54,6% a un hogar comunitario, hogar infantil o jardín de bienestar familiar, el 7,5% acuden a jardín oficial y el 6,3% a un Centro de desarrollo infantil público.

Con respecto a 2013, se presentó una distribución, pues aumentó el número de niños que asisten a jardines y hogares de bienestar familiar, administrados por el Gobierno Nacional, en detrimento de la asistencia a los jardines privados (menos 5,2 puntos), jardines oficiales del Distrito (menos 1,7 puntos) y centro de desarrollo infantil (menos 2,1 puntos). Aunque la ECV no muestra información sobre el acceso de los niños a los servicios de salud y nutrición, el agregado del indicador presentó una importante mejora, pues el porcentaje de hogares, cuyos niños no lograron acceder a servicios para el cuidado de la primera infancia, pasó de 11,3% en 2013 a 9% en 2014.

El Trabajo infantil que se define como la participación realizada de forma regular de toda actividad laboral que involucra a niñas o niños de 12 a 17 años, sean remuneradas o no, perjudica la salud e integridad física o moral de estas personas y no le permiten asistir a la escuela, vulnerando sus derechos. En la capital 0,9% de los hogares enfrentan esta problemática, pero esta cifra es menor a la registrada en 2013 (1,3%).

La dimensión de condiciones de la niñez y la juventud, presenta un buen comportamiento con respecto a 2013, principalmente en el tema de la primera infancia. El único indicador que empeora en esta dimensión es rezago escolar, el cual aumentó 2,8 puntos porcentuales.

Trabajo

En esta dimensión son dos los indicadores que analiza la investigación: Desempleo de larga duración e inexistencia de empleo formal. Aunque la Encuesta de Calidad de Vida muestra la cantidad de ocupados y algunas variables relacionadas como la posición ocupación y el lugar donde desarrollan sus actividades los trabajadores, no podemos deducir con esto, cuántas personas de la PEA estuvieron desempleadas por más de doce meses o dentro de los ocupados cuáles no cotizan a pensión. Los hogares que tienen alguna persona en desempleo de larga duración, representaron 8,8% frente a lo registrado en 2013 (8,4%). Por el contrario los hogares con personas empleadas de forma informal, disminuyeron 5,5 puntos porcentuales con respecto a 2013.

La pobreza multidimensional analiza datos de la ECV, como se dijo anteriormente. Sin embargo es bueno recordar que las cifras de mercado laboral reconocidas y usadas para comprender el comportamiento del mercado de trabajo en el país, las proporciona la Gran Encuesta Integrada de Hogares – GEIH – en la cual el número de ocupados en la capital aumenta en 111.731 personas.

Salud

El primer indicador en esta dimensión habla del aseguramiento en salud, donde una persona se considera privada si pertenece a un hogar que tiene al menos una persona mayor de 5 años que no se encuentre asegurada. En Bogotá, el 94,6% de la población capitalina está afiliada al sistema de seguridad social en salud, frente al 94% que presentan las cabeceras del total nacional. La afiliación al sistema aumentó en la capital 2,2 puntos porcentuales. Para el año 2014, 77,6% de los bogotanos se encontraba afiliado al régimen contributivo y el 21,9% en el subsidiado, cifras muy similares a las analizadas en el 2013. A nivel nacional la relación entre contributivo y subsidiado es de 57,2% y 42,6%. Al analizar la privación por hogar, se observa que en Bogotá, el 12,4% de los hogares tiene a alguno de sus miembros sin afiliación al sistema de seguridad social en salud. Este porcentaje de privación disminuyó en la capital 2,6 puntos porcentuales.

En el segundo indicador de la medición que se refiere a los problemas de salud en los últimos 30 días, en el distrito 4,2% del total de la población tuvo en este lapso de tiempo algún problema de salud. Esta cifra presentó un importante descenso con respecto a 2013 de 5,3 puntos porcentuales. Con respecto a estas personas, 13,6% no acudieron a un médico general, especialista, odontólogo, terapista o institución de salud y 3,2% no hicieron nada. En 2013, las personas que teniendo un problema de salud se autorecetaron, usaron remedios caseros, terapias alternativas, o consultaron con boticarios, farmaceutas, teguas o curanderos fue 19,8%, lo que implica una mejora en 2014 de 6,2 puntos porcentuales.

A nivel de hogares, el número de estos que tuvieron este problema pasó de 5,7% a 2,2% (3,5 puntos menos con respecto a 2013). Este indicador muestra que 80.017 hogares dejaron de enfrentan barreras para acceder al sistema de salud respecto a 2013, razón por la cual, cuando se siente enfermos pueden consultar profesionales de la medicina.

La dimensión de salud, es una que junto con condiciones de educación, logra disminuir la pobreza multidimensional en la ciudad, pues sus dos indicadores mejoraron. Aumentó la cobertura en salud, menos personas manifestaron haberse enfermado en los últimos 30 días y dentro de ellas bajó el porcentaje de personas que no asistieron a la institución de salud o aun médico o especialista.

Servicios públicos y condiciones de la vivienda

El acceso a servicios públicos de los habitantes de Bogotá, sigue siendo muy alto comparado con otras regiones del país. Este tipo de indicadores en la capital corresponde a temas estructurales, que hace que no presenta importantes cambios de un año a otro, por haber alcanzado ya el tope de la cobertura. Según la ECV, el porcentaje de los hogares bogotanos que cuentan con servicios públicos como energía eléctrica fue 100%; gas natural, 92,1%; acueducto, 99,7%, alcantarillado, 99,7% y recolección de basuras, 99,9%. El mayor avance en el acceso a los servicios públicos en la ciudad, se observa en gas natural donde con respecto al 2012, la cifra aumentó 2,7 puntos porcentuales.

El porcentaje de hogares que no tienen acceso a fuente de agua mejorada o no cuentan con el servicio de alcantarillado, aumentó levemente en la ciudad (0,2 y 0,1 puntos porcentuales). Analizando los datos de Calidad de vida para 2014, podemos aproximarnos a dar una explicación. En 2014 hay 0,4% de hogares con inodoro sin conexión y 0,4% de hogares sin servicio sanitario. Por el lado del acueducto, en el periodo analizado surgieron 0,1% de hogares que usan pozo con bomba, que se proveen de agua lluvia (0,1%) y de agua de los ríos, quebradas y manantiales (0,2%). Las anteriores formas de eliminar excretas y de abastecerse de agua mejorada no son las adecuadas y constituyen privación en los hogares.

El porcentaje de hogares que viven en viviendas con material inadecuado en sus paredes (madera burda, tabla, guadua, zinc, tela, cartón, etc) y con pisos de tierra, no presentó alteración con respecto a 2013 y se mantiene en 0,4% y 0,1% respectivamente. Finalmente el hacinamiento crítico, que hace referencia a los hogares donde conviven tres o más personas por cuarto, viene en descenso desde 2011 y alcanza en 2014 la cifra de 7,4%, 0,6 puntos porcentuales menos que en 2013.

En la capital, 10,1% de las personas son catalogadas como pobres

De acuerdo con el DANE, Bogotá redujo el porcentaje de ciudadanos pobres, el cual pasó de 10,2% en 2013 a 10,1% en 2014. La incidencia de la pobreza se ha venido reduciendo de forma sostenida, pues desde el 2008 (19,6%), esta cifra ha disminuido en 9,5 puntos porcentuales. Entre las trece principales áreas metropolitanas, el distrito capital es la ciudad del país con el menor porcentaje de pobreza, después de Bucaramanga (8,4%). A nivel nacional la pobreza se ubicó en 28,5%, 2,1 puntos porcentuales menos que en el año 2013.

En cuanto a la pobreza extrema, el DANE registra que este indicador presentó un leve aumento pasando de 1,6% a 1,9%, el cual sigue siendo inferior al nacional, cuyo resultado fue 8,1%. Pese al mínimo crecimiento obtenido, Bogotá, continúa siendo la segunda ciudad del país con menor pobreza extrema, luego de Bucaramanga cuya cifra se ubicó en 1,1%. La pobreza extrema, se define como la situación de precariedad en la que los individuos no cuentan con los recursos suficientes para adquirir una canasta de bienes alimentarios que permitan un nivel de sobrevivencia. Esta canasta básica es suplida por el Distrito a través de los comedores comunitarios, que brindan a las personas pobres, las calorías necesarias para las actividades diarias. Sin embargo, como la investigación de pobreza no contempla esta clase de ayudas estatales sino solamente los recursos económicos que percibe la gente, pues se sobredimensiona el valor de la pobreza extrema en la capital7.

La desigualdad de ingresos, volvió a disminuir en Bogotá

Finalmente, el DANE presentó los datos de la distribución de los ingresos, a través de la medición del coeficiente Gini8 de Bogotá, el cual bajó con respecto a 2013, pasando de 0,504 a 0,502. Bogotá se ubica entonces como la segunda ciudad más desigual del país, después de Medellín (0,526), lo que significa que aunque cayó con respecto a 2013, lo hizo en menor proporción a las otras ciudades, donde se destaca la disminución de Montería, que pasó de ocupar el primer puesto de las ciudades más desiguales al octavo. Dentro de las trece principales áreas metropolitanas, Bucaramanga, es la ciudad con menor desigualdad por ingresos (0.428).En la nación el coeficiente Gini se ubicó en 0,538.

El ingreso de Bogotá, es el más alto del país y aumentó 4,8% con respecto a 2013

Los datos de pobreza monetaria, muestran el ingreso por persona de la unidad de gasto que para el 2014 fue 999.195 pesos, lo cual significa que en promedio un hogar bogotano recibe al mes 3.197.424 pesos. Este ingreso es el más alto del país y aumentó con respecto al reportado en 2013, 45.513 pesos. Las ciudades de las treces áreas que le siguen a Bogotá en promedio del ingreso per cápita son: Medellín ($933.844), Bucaramanga ($863.880) y Manizales ($722.725).

Conclusiones

Pese a las presiones migratorias, tanto de personas en situación de desplazamiento como de las que buscan mejores opciones laborales, la capital del país provee los servicios básicos necesarios y garantiza los derechos de la población que habita la ciudad. Los resultados en pobreza monetaria y multidimensional dan cuenta de ello y posicionan a la capital como el lugar con la mejor calidad de vida del país.

Los mejores resultados del índice de pobreza multidimensional se obtienen en las dimensiones de condiciones educativas y salud, donde los indicadores respectivos de cada una mejoraron con respecto a 2013. Analizando las otras dimensiones, los indicadores que muestran una alerta, teniendo en cuenta que obtuvieron una cifra más alta en 2014 son: rezago escolar, desempleo de larga duración y el acceso a acueducto y alcantarillado de algunos hogares en la capital.

La desigualdad económica, aunque disminuyó con respecto a 2013, no lo hizo en la proporción esperada, lo que ubica a Bogotá en un deshonroso segundo puesto de las ciudades con más alto coeficiente Gini, después de Medellín. Hay que implementar medidas más audaces e innovadoras, que sin que perjudiquen los ingresos de los estratos más altos, logren que las rentas de los hogares de quintiles bajos, mejoren su ingreso disponible y puedan satisfacer más sus necesidades de bienes y servicios. Otras medidas como el funcionamiento del sistema tributario y la provisión de bienes públicos, han demostrado ser medidas efectivas para combatir este flagelo.

Bogotá es la segunda ciudad con menor pobreza monetaria (10,1%) y monetaria extrema (1,9%), aunque este último indicador haya aumentado levemente en 2014. La ciudad que aventaja a la capital es Bucaramanga, que como se sabe viene en una tendencia positiva desde hace algunos años.

El Distrito ha desarrollado una política de subsidios y de ayudas en especie, a la población más desfavorecida de la ciudad, que no es tenida en cuenta en las mediciones de pobreza monetaria. La encuesta del DANE indaga sobre el dinero efectivamente percibido por las personas, por lo tanto ignora los subsidios y ayudas estatales como la política de comedores comunitarios, el mínimo vital y los subsidios en transporte. En el primer caso, es claro el impacto en pobreza monetaria extrema, pues se garantiza el consumo calórico que necesitan las personas pobres para las acciones diarias. En el caso del mínimo vital y los subsidios en transporte, estos aumentan el ingreso disponible de los hogares, lo cual representa más dinero para adquirir otros bienes y servicios.

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