Confianza del consumidor acumula cuatro años de tendencia negativa

Autor: 
Nohora Margarita Sánchez Rivera

De acuerdo a los registros de la encuesta de opinión sobre las expectativas de los consumidores que realiza Fedesarrollo en Bogotá, durante los últimos cuatro años este indicador registró un paulatino deterioro, en especial a partir de octubre de 2015, periodo en el que empezaron a sentirse los efectos climáticos del fenómeno del niño y los aumentos efectuados en la tasa de interés por parte del Banco de la República

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Foto:OdeBogotá

Para los bogotanos, el panorama en 2016 es desalentador, donde diferentes indicadores de la economía dan cuenta de ello. El año inició con un fuerte aumento en el costo de vida, una fuerte temporada de sequías, una tasa de cambio sobre los $3.050, el fantasma del racionamiento eléctrico y la necesidad de implementar una nueva reforma tributaria. El pesimismo lo manifiestan tanto los hogares como las empresas, incluso se refleja en el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) que calcula el Dane. De hecho, este indicador registró, al cierre de 2015, un crecimiento real de 3%, inferior al crecimiento presentado en 2014 (4,3%), y, si se tiene en cuenta que el mismo permite anticipar la dinámica productiva en el corto plazo, entonces se colige que se mantendrá la tendencia negativa en algunos de los sectores económicos observados por este indicador.

Dinámica de la confianza del consumidor en Bogotá y Colombia. Balance mensual 2013-2016

Fuente: Fedesarrollo y SDH, Encuesta de Opinión del Consumidor - EOC.

De acuerdo a los registros de la encuesta de opinión sobre las expectativas de los consumidores que realiza Fedesarrollo en Bogotá, durante los últimos cuatro años este indicador registró un paulatino deterioro, en especial a partir de octubre de 2015, periodo en el que empezaron a sentirse los efectos climáticos del fenómeno del niño y los aumentos efectuados en la tasa de interés por parte del Banco de la República.

Además, Bogotá registró la mayor inflación en Colombia durante el primer trimestre de 2016 (3,8%), a lo que se agrega, de un lado, que el precio de hortalizas y verduras se espera que se mantenga al alza hasta mayo por efecto del clima, y del otro, que la propuesta de reforma tributaria sugiere grabar alimentos que actualmente hacen parte de la canasta básica, lo que significa que el costo de vida continuaría en ascenso en 2016.

A su vez, la calificación de la perspectiva crediticia del país en 2016 pasó de estable a negativa, según señaló Standard and Poor’s (S&P).

Por su parte, el balance entre las respuestas positivas y negativas del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en Bogotá se situó en –23,9% en febrero de 2016, cifra que indica la existencia de un mayor porcentaje de consumidores con perspectivas negativas sobre el rumbo de la economía. 

Industriales capitalinos ven con desánimo 2016

Fedesarrollo advirtió desánimo entre los empresarios que residen en la capital, percepción que puede estar relacionada con varios factores, como son: el mayor costo de las materias primas o bienes importados, efecto de la tasa de cambio; el impacto que podría generar la implementación de cortes de luz; la reforma tributaria y la posibilidad que tiene el país de obtener una menor calificación crediticia de riesgo para los próximos dos años, situación que desalentaría la inversión extranjera en este renglón de la economía.  

Según la Encuesta de Opinión Empresarial de febrero de 2016, en Bogotá, la perspectiva a seis meses no es alentadora. El Índice de Confianza de los Industriales (ICI) se ubicó en 2,8%, inferior en 0,8 p.p. al registro obtenido en febrero de 2015. En contraste, el ánimo de los productores fabriles en el resto del territorio nacional va en ascenso, motivado por la expectativa de ganar mercado frente a los bienes importados, cada vez más costosos. De hecho, el ICI a escala nacional se ubicó en 10,4%, el mayor registro desde enero de 2012 (10,5%).

Este mismo contraste lo percibe la Encuesta Mensual de Expectativas del Banco de la República. De acuerdo con sus resultados, durante el último año, las expectativas de los industriales capitalinos respecto a ventas, vinculación de personal e inversión en capacidad instalada, fueron más conservadoras. No obstante, los resultados en enero de 2016 ponen de manifiesto el interés del sector fabril bogotano en invertir  en maquinaria y equipo, lo que puede significar que se desarrollen mejoras tecnológicas y cambios en procesos productivos que conlleven mayor competitividad.     

De hecho, la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta de la ANDI señala que, al concluir el primer bimestre de 2016, solo 29% de los productores reportó disminución en las ventas fabriles a escala nacional, frente al 47% que manifestó esta misma condición al cierre de 2015. Lo anterior es reflejo de una mejor dinámica sectorial, situación que podría motivar la compra de maquinaria y equipo, además de incidir en el aumento del uso de la capacidad instalada.

Con pesimismo inician 2016 los comerciantes

En Bogotá, los comerciantes se muestran cautelosos frente a lo que será la dinámica sectorial durante los próximos seis meses, por cuenta de varias señales de alerta que ha generado la economía.

La tasa de desempleo en la capital sigue en aumento (llegó a 11% en febrero pasado, según informó el Dane) aunado al déficit fiscal de la nación que exige una reducción estructural en el gasto público y una nueva reforma tributaria, lo que reduciría el ingreso disponible de los hogares. Ambos factores hacen pensar que el consumo minorista se resentirá en el mediano plazo y por consiguiente podría impactar la dinámica del sector comercial.

Así, el Índice de Confianza Comercial (ICCO) que calcula Fedesarrollo para Bogotá, refleja el pesimismo que el sector manifiesta desde mayo de 2015, sin lograr alcanzar los niveles de confianza que se mantuvieron en 2014. En febrero de 2016 se ubicó en 19,3%. Cabe destacar que son contrarias las perspectivas para los próximos seis meses de los comerciantes bogotanos frente a las manifestadas a escala nacional. En efecto, mientras desmejora para los primeros, aumenta para los últimos.

De hecho, los más recientes resultados de la Encuesta de Comercio Minorista que realiza el Dane, indican que en Bogotá, las ventas reales del primer bimestre del año no variaron (0,1%) respecto al mismo periodo de 2015, mientras que a escala nacional crecieron 3,3%. Este indicador pone de manifiesto la menor dinámica del sector en Bogotá y adicionalmente, permite entrever que existe prevención por parte de los hogares frente al aumento en el precio de los bienes. Por su parte, el Índice de Expectativas del Consumidor (IEC) calculado por Fedesarrollo en se situó en –17,9% en Bogotá, el punto más bajo en los últimos cuatro años, cayendo 32 puntos porcentuales respecto a febrero de 2015.

Índice de Expectativas del Consumidor (IEC) Bogotá y Colombia Promedio móvil 12 meses (%), 2012-2016 

Fuente: Fedesarrollo y SDH, EOC

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No olvide: 
  • La percepción de la situación económica actual (ICE) se mantiene negativa en la capital. En febrero de 2016 se situó en –33%, más baja que la de Colombia (-30%).
  • En enero de 2016, las expectativas de inversión en maquinaria y equipo en Bogotá, por parte del sector fabril, se fijaron en 7,7%, superando el registro promedio de 2015 (-1,2%).
  • La disposición a la compra de vivienda por parte de los capitalinos acumula cuatro años con tendencia negativa. En febrero de 2016 se ubicó en –11,7%.
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