Bogotá fue la ciudad más desigual de Colombia en 2015

Autor: 
Ana María Valencia Mosquera

Esta nota editorial analiza la disminución del coeficiente Gini en el último año, centrándose en el comportamiento de los ingresos de los bogotanos entre 2014 y 2015, especialmente de los quintiles 1 y 5. Aunque la desigualdad no solo se caracteriza por la concentración de los recursos monetarios, ya que también existen factores multidimensionales como las brechas en salud, nutrición y educación, en la presente nota solo se va a explorar los diferenciales en las rentas de los quintiles mencionados y cómo estos han variado de un año a otro.

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Foto:OdeBogotá

Los datos de pobreza monetaria y desigualdad fueron publicados por el DANE para 2015, donde se evidencia una disminución del coeficiente Gini en Bogotá[1]. El 0,498 obtenido por la ciudad es similar al dato registrado en 2012 (0,497), año en el que Bogotá obtuvo el Gini más bajo de toda la serie disponible en el DANE. Por su parte Colombia registró un coeficiente de Gini de 0,522, lo que lo convierte en uno de los países más desiguales del mundo según prestigiosas instituciones como el Banco Mundial y la CEPAL.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) (Periódico El Tiempo, 2015) son cinco los elementos que fomentan un cambio en el Gini: la educación, la tasa de desempleo, el gasto social como proporción del PIB, la inversión pública y el índice de progresividad tributaria, este último, fuente de muchos debates en Colombia. Consolidar un sistema tributario progresivo permite invertir en educación, salud y otros servicios sociales, los cuales, a juicio del economista francés Thomas Piketty (Revista Dinero, 2016), en el marco de su participación en el Hay Festival, es la mejor estrategia para reducir la inequidad.

Esta nota editorial analiza la disminución del coeficiente Gini en el último año, centrándose en el comportamiento de los ingresos de los bogotanos entre 2014 y 2015, especialmente de los quintiles 1 y 5. Aunque la desigualdad no solo se caracteriza por la concentración de los recursos monetarios, ya que también existen factores multidimensionales como las brechas en salud, nutrición y educación, en la presente nota solo se va a explorar los diferenciales en las rentas de los quintiles mencionados y cómo estos han variado de un año a otro.

Entre las principales conclusiones de la nota editorial se plantea que la desigualdad ha disminuido por una menor concentración del ingreso en el quintil 5 (pasó de percibir el 51,3% del ingreso total al 49,8% registrado, entre 2014 y 2015) y una leve mejoría en la participación del quintil 1 en 0,2 puntos porcentuales. Además, en términos reales el ingreso total de las personas de menores recursos cae menos que las del quintil más rico (1,9% vs 9,1%), sumado a que en seis de las ocho fuentes, la disminución de ingresos del quintil 5 es más pronunciada que en el quintil 1. Finalmente, se concluye que, pese a que el Gini disminuyó en Bogotá, lo hizo en menor proporción que las demás ciudades del país, lo que la llevó a ocupar el primer puesto de desigualdad entre las trece áreas metropolitanas.

En la primera parte se presentará el resultado que obtuvo Bogotá en el coeficiente Gini. Luego se analizan los ingresos por fuentes, examinando el ingreso de primera actividad, clasificándolos por posición ocupacional y ramas de actividad económica. Finalmente se presentan algunas conclusiones.

El coeficiente Gini[2] para Bogotá en 2015 se ubicó en 0,498 frente a 0,502 que alcanzó en 2014. El resultado para Bogotá no es bueno, teniendo en cuenta que, según ONU – Hábitat, la capital del país se encuentra en el rango de ciudades catalogadas con alta desigualdad (0,450 – 0,499)[3].

Gráfica 1: Coeficiente Gini. Bogotá y Colombia 2002 - 2015

 

Fuente: DANE, Pobreza monetaria y multidimensional 2016

El ingreso total mensual de los hogares bogotanos alcanzó en 2015, 7,66 billones de pesos[4], 6,3% menos que en 2014. Los ingresos que obtienen los ciudadanos son de dos tipos, los percibidos efectivamente (salarios, pensiones, ayudas de familiares o del Estado, entre otros.); y los ingresos imputados por concepto de arrendamiento para el caso de los hogares propietarios o usufructuarios de la vivienda donde habitan. Según el DANE, el proceso de imputación por propie­dad[5] es una asignación del valor del arriendo a aquellos hogares que no lo pagan porque son propietarios o porque habitan en la vivienda sin pagar arriendo efectivo (usufructo).

La disminución real de 6,3% en el ingreso total de los capitalinos se deriva de una caída en todos los quintiles, excepto en el quintil 2 (0,2%). Dentro de los que disminuyen el ingreso, la variación más pronunciada se presenta en el quintil 5 (-9,1%) y en el quintil 4 (-6,8%). La disminución experimentada por el quintil 1 fue -1,9%.

Gráfica 2. Ingreso total por percentiles en Bogotá

 

Fuente: DANE, Cálculos Observatorio de Desarrollo Económico

El 20% de la población más rica en Bogotá, concentra la mitad de la renta producida en la capital

Los resultados obtenidos muestran que en Bogotá, el 20% de la población más rica concentra el 49,8% de los ingresos totales y el 20% más pobre solamente el 6,1%. Aunque la brecha es importante y se mantiene con el paso de los años, para 2015 se observa un leve aumento de la participación del quintil 1 en 0,2 puntos porcentuales, mientras que la participación del quintil 5 se ha reducido 1,5 puntos porcentuales.

Gráfica 3: Participación del ingreso de los quintiles en el ingreso total mensual Bogotá. Porcentaje, 2014 – 2015

 

Fuente: DANE – Cálculos Secretaría Distrital de Desarrollo Económico

Ingresos del quintil más rico cayeron más que ingresos de quintil más pobre

En Colombia se establecieron ocho categorías de las cuales las personas obtienen su ingreso mensual (Ver cuadro del anexo). De estas categorías, el ingreso por primera actividad representa el 76,7% del ingreso total de los bogotanos, seguido por las pensiones y jubilaciones (8,6%) y los arriendos (5,5%).

Las fuentes de ingreso más representativas en el quintil 1 son el ingreso de primera actividad (83,3%), ayudas (5,8%) y el ingreso monetario de desocupados e inactivos (3,3%). En 2015 el ingreso de primera actividad se redujo 1,9% en los hogares más pobres, las ayudas en 3,5% y el ingreso de desocupados e inactivos en 3,3%, respecto a 2014. Por el contrario, intereses y dividendos y las pensiones y jubilaciones aumentaron, aunque su peso no es significativo dentro del quintil.

Con respecto al quintil 5, las fuentes que más participación tienen son el ingreso de primera actividad (73,2%), pensiones y jubilaciones (10,9%) y arriendos (6,4%). Estas tres fuentes cayeron, 9,2%, 1,8% y 24,0%, respectivamente, entre el 2014 y 2015.

Al analizar los quintiles intermedios, se pueden observar cosas interesantes. En el único quintil en el que crece el IMPA y el ISA es en el quintil 2 (2,3% y 8,2%). Además en el quintil 4 se da el mayor descenso en el rubro de ayudas (25,1%). Finalmente las fuentes que presentan mayor disminución en el quintil 3 son ingreso de segunda actividad (-38%), intereses y dividendos (-11,8%) y arriendos (-7,7%). 

Gráfica 4: Contribución de las categorías al ingreso total mensual por quintil. Bogotá Comparación quintil 1 y 5, Año 2015*

 

* El ingreso de primera actividad corresponde al salario, las bonificaciones y demás auxilios que recibe el trabajador. En el caso de los independientes, corresponde a la ganancia neta u honorarios de la actividad principal. El ingreso de segunda actividad se refiere al otro trabajo o negocio, además de la ocupación principal, desarrollado por los ocupados.

Fuente: DANE – Cálculos Secretaría Distrital de Desarrollo Económico

Los ingresos de los empleados de empresa particular disminuyen 7% y 20,4% en el quintil 1 y 5 respectivamente

Teniendo en cuenta que los ingresos derivados de la primera actividad (IMPA) son los que más aportan al ingreso de los bogotanos, a continuación se profundiza en el comportamiento de esta fuente, desagregando por posición ocupacional y las ramas de actividad económica.

Las posiciones ocupacionales que más aportan a la caída del IMPA en el quintil 1 son obrero o empleado de empresa particular y trabajador por cuenta propia, que presentaron una disminución de 7% y 1,8% respectivamente. Para los ocupados en empresas privadas, los datos[6] muestran una reducción de los ingresos laborales totales percibidos en las ramas de comercio, restaurantes y hoteles (-21,4%) e industria manufacturera (-23,3%), principalmente por el menor nivel de ocupación en cada una de la ramas mencionadas (68 mil y 49 mil menos respectivamente). Los trabajadores cuenta propia que hacen parte del quintil 1 y que experimentaron una mayor caída de su ingreso desarrollan principalmente actividades manufactureras (-24,61%). Esta situación también se produjo por el menor número del personal ocupado en el sector.

Para el quintil 5, se analizan las mismas posiciones ocupacionales por ser las que más contribuyen a la variación general de los ingresos de este grupo de población. La renta de los empleados de empresa particular (especialmente los ocupados en comercio, restaurantes y hoteles e industria) cae 20,4% con respecto a 2014 y los trabajadores cuenta propia 2%. Los patrones o empleadores, los cuales se ubican en mayor proporción en el quintil 5, tuvieron una variación real de su ingreso de -0,9%.

Teniendo en cuenta que las ramas de comercio, hoteles y restaurantes e industria manufacturera es donde más cayó el ingreso real en la ciudad, es importante analizar qué está sucediendo con la actividad real de estos dos sectores económicos.

La gran rama de comercio, hoteles y restaurantes, que representa el 15% de la economía de Bogotá, tuvo un crecimiento de 3,3% durante 2015, 1,5 puntos porcentuales menos que en 2014. Esta desaceleración obedeció a la reducción de las ventas de vehículos (Bogotá representa el 33% del mercado automotor nacional) y el encarecimiento de otros productos de consumo importados como los electrodomésticos y los artículos tecnológicos. Por su parte, los hoteles, restaurantes y bares aumentaron su valor agregado en 4,5% por la apertura de nuevos establecimientos. La menor dinámica del comercio ha impactado la contratación de personal, pues en 2015 se ocuparon en esta actividad 1.188.120 personas, 2,4% menos que lo registrado en 2014.

De la misma manera 2015 no fue un buen año para el sector fabril en Bogotá, pues la tendencia negativa persistió y nueve de los catorce sectores industriales registraron caídas en la producción. Durante el año en mención la producción de la industria manufacturera se redujo 2,7%, por el menor ritmo en la producción de vehículos y autopartes, maquinaria y equipo y minerales no metálicos.  Esta tendencia va en la misma vía con la reportada por el PIB trimestral, pues el valor agregado de la industria para 2015 también fue negativo           (-2,8%). En el tema de la empleabilidad, las cifras no son mejores, pues los ocupados en la rama cayeron 1,3% (8.612 menos).

Medellín y Pereira las de mayor reducción del Gini dentro de las trece áreas

A nivel nacional el Gini se ubicó en 0,522, presentando un importante descenso con respecto a 2014 (0,538), sin embargo este indicador es superior al registrado en las trece ciudades principales de Colombia. Los centros urbanos con las disminuciones más importantes entre 2014 y 2015 fueron Medellín (0,526 a 0,489) y Pereira (0,472 a 0,439).

En la capital de Antioquia, la participación del quintil 1 en el ingreso total mejoró, pasando de 5,4% en 2014 a 6% en 2015. El quintil 5, por el contrario, presentó una disminución de 6 puntos en la participación del ingreso total. En esta situación influyó el hecho de que en cinco de las ocho fuentes, el ingreso del quintil 5 se redujo, mientras que se presentó un aumento en el quintil 1. Por ejemplo en el ingreso de primera actividad el quintil 1 aumentó el ingreso en 3,5% mientras que en el quintil 5 cayó 13,8%.

Situación similar se presentó en la capital de Risaralda, donde el quintil 1 mejoró levemente su participación en el ingreso total, pero el quintil 5 perdió 2,8 puntos. En el análisis por fuentes, se observa también que el ingreso de primera actividad cae 12,6% en el quintil 5 y crece 3,9% en el quintil 1. La misma tendencia se observa en fuentes tan importantes como ayudas y arriendos.

Cuadro 1: Coeficiente Gini en las trece áreas 2014 – 2015

 

Fuente: DANE, Pobreza monetaria y multidimensional 2016

Conclusiones y recomendaciones

El crecimiento económico no siempre está acompañado de mejoras en desigualdad económica. Barranquilla tiene un ingreso per cápita de la unidad de gasto de $597.957, aunque su coeficiente Gini sea 0,439. Por su parte, Bogotá, que tiene el mayor ingreso per cápita en el país (989.329), tiene el Gini más alto entre las ciudades (0,498).

Las ramas de actividad económica donde se pudo comprobar que cayeron los ingresos tanto de asalariados como de independientes son comercio, hoteles y restaurantes e industria manufacturera. Las cifras de estas dos ramas reportan desaceleración, baja producción y menor empleo. Es necesario, entonces dinamizar estos dos sectores económicos que pesan casi la cuarta parte del PIB de la ciudad, a través políticas públicas que involucren al gobierno nacional, pues existen factores macroeconómicos donde la ciudad no tiene mayor injerencia.

2016 no parece fácil en el tema de la desigualdad económica, pues la tendencia al alza del desempleo puede afectar los ingresos de primera actividad. Parece haber indicios también de baja rentabilidad en acciones (principalmente las de empresas petroleras) y títulos de renta fija y variable. Otro tema que puede influir es la presentación por parte del Gobierno Nacional del proyecto de reforma tributaria, que se espera garantice la introducción de reformas equitativas tanto en el espíritu del proyecto como en el trámite que se de en el Congreso de la República.

Los temas de desempleo e impuestos son temas donde el Gobierno Nacional tiene más competencia para actuar comparado con los gobiernos locales. López Moreno, en el libro “Construcción de ciudades más equitativas: políticas públicas para la inclusión en América Latina” (2014) define cuatro categorías en las que las ciudades sí pueden actuar contra la desigualdad. Esas categorías son: conexión espacial, cohesión social, capacitación y coordinación institucional. El Gobierno Distrital entonces podría contribuir mejorando la provisión de espacio público, fortaleciendo la capacitación para mejorar las oportunidades de acceso a empleo digno y formal y fortaleciendo la coordinación institucional, incrementando las sinergias y el trabajo conjunto entre el orden nacional y el local.

Para alcanzar este último punto, la ciudad tendrá un compromiso político y un plan establecido, con una estructura eficiente y basada en resultados donde se tomen decisiones con base en criterios técnicos y transparentes que ofrezcan a los ciudadanos oportunidades reales para prosperar. (López Moreno, 2014). 

Para elevar los ingresos de los bogotanos, las políticas consignadas en el nuevo plan de desarrollo distrital “Bogotá Mejor para Todos” incentivarán la generación y el uso del conocimiento como eje de desarrollo económico para la ciudad. Es por esto que la administración distrital le apostará a fortalecer el ecosistema de emprendimiento e innovación y  generar oportunidades de trabajo decente y de calidad a través de la articulación efectiva de la oferta y la demanda de trabajo de todos los sectores económicos. Las acciones del gobierno distrital contribuirán a mejorar el nivel de la ocupación en Bogotá (principal fuente de ingresos) y a cerrar las brechas económicas entre los más y menos favorecidos.

Referencias

López, E (2014). Construcción de ciudades más equitativas: políticas públicas para la inclusión en América Latina. ONU – Hábitat y CAF. Recuperado de: http://www.onuhabitat.org/index.php?option=com_docman&task=doc_details&gid=1053&Itemid=538

Periódico El Tiempo (20/11/2015). Los impuestos en Colombia no se usan para reducir desigualdad. Recuperado de: http://m.eltiempo.com/economia/sectores/los-impuestos-en-colombia-no-se-usan-para-reducir-desigualdad/16426586/1

Alcaldía Mayor de Bogotá (2016). Proyecto del Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor para Todos” 2016 – 2020. Recuperado de: http://aplicaciones.sdp.gov.co:7777/pdd/anteproyecto_plan_distrital_desarrollo_2016_2019.pdf

Revista Dinero (30/01/2016). La desigualdad en Colombia está más allá de lo justificable: Pikkety. Recuperado de: http://www.dinero.com/economia/articulo/pikkety-la-reforma-tributaria-y-la-desigualdad-en-colombia-durante-el-hay-festival/218688

 

Anexo 
Cuadro 2. Definiciones de las fuentes de ingreso

 

Fuente: DANE

[1] Aunque hay varias técnicas o indicadores para medir la desigualdad, parece existir un consenso alrededor del coeficiente Gini, indicador que ha alcanzado una mayor aceptación tanto en los trabajos empíricos como en las mediciones oficiales de los países. Este índice, de fácil interpretación, se obtiene a partir de la curva de Lorenz, que representa los porcentajes acumulados de ingresos contra la cantidad acumulada de personas que los perciben, comenzando por las personas más pobre hasta las más ricas.

[2] Coeficiente que mide el nivel de desigualdad del ingreso, el cual oscila entre 0 y 1, donde 1 es la máxima desigualdad y 0 la igualdad total.

[3] En el libro “Construcción de ciudades más equitativas: políticas públicas para la inclusión en América Latina, realizado por Eduardo López para ONU – Hábitat y la CAF, se clasifican los niveles de desigualdad de la siguiente manera: (0,299 o menos) Baja desigualdad; (0,300 – 0,399) desigualdad moderada; (0,400 – 0,449) Relativa desigualdad; (0,450 – 0,499) Alta desigualdad; (0,500 – 0,599) Muy alta desigualdad y (0,600 o más) Extrema desigualdad.

[4] Pesos constantes de 2015, con imputación de arriendo a propietarios y usufructuarios. Es importante precisar que por la metodología de medición, estos ingresos no contemplan los subsidios del gobierno que se entregan en espacie, como el mínimo vital de agua o los descuentos en Transmilenio y el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

[5] Las unidades de gasto a las cuales se les efectúa esta imputación son las que reportan las siguientes categorías de ocupación de la vivienda: vivienda propia totalmente pagada; vivienda propia, la están pagando y vivienda en usufructo.

[6] Por representatividad estadística, en el análisis del ingreso de primera actividad, se decidió tomar dos posiciones ocupacionales: obrero o empleado de empresa particular y cuenta propia y dos ramas de actividad económica: comercio, hoteles y restaurantes e industria manufacturera.

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