Competitividad: conceptos y medición en Bogotá

Autor: 
César Ferrari Ph.D & Diana Carrero

Este es un Cuaderno de economía pura sin concesiones. Su tono y ambición se anuncian en esta afirmación temprana: “el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial es en realidad un índice de desarrollo institucional, y no mide competitividad en los términos que debería entenderse”. Después de eso, el impulso natural es acomodarse bien en la silla para lo que viene.

cuaderno14.jpg
Foto:OdeBogotá
La premisa de los autores es, cómo no, desafiante: no compiten los países, compiten los productores. Y la competitividad de un productor es una función de sus precios de venta y de sus costos de producción. Los autores, una figura que es “bestia negra” para no pocos exponentes de la economía ortodoxa, y una novel de la disciplina, se proponen, entonces, avanzar en la elaboración de un índice para Bogotá que capture la realidad donde China es un país más competitivo que Suiza,
así diga lo contrario el Foro Económico Mundial.
 
Si, como muestran los autores, la competitividad de un productor depende de los precios básicos de la economía, esto es, tasa de cambio, tasa de interés, salarios e impuestos indirectos, y de las productividades, expresadas en las relaciones factorproducto e insumo-producto, para saber la situación de la competitividad en un país “habría que responder cómo son los precios básicos, impuestos y productividad y cómo se comparan con los de otros países”.
 
Ellos hacen el ejercicio comparativo de Colombia con China y los resultados son elocuentes. Por ejemplo, y como incitación a buscar los demás datos, “en 2009 la tasa de interés activa promedio en Colombia era 13%, mientras que en China era 5.3% y en Corea 5.6%”. Se anticipa a los lectores que no son los salarios los que explican la mayor competitividad de las empresas en Shangai frente a las de Bogotá.
 
Con este modelo, los autores calculan los índices de competitividad para 21 actividades económicas bogotanas, entre enero de 2009 y julio de 2011. Algunos sectores aumentaron su competitividad y otros la redujeron, por efectos diferenciados de los factores que marcaron el periodo estudiado: la volatilidad de los precios internacionales, la reducción de los aranceles a las importaciones (desde 2010), la revaluación del peso y la reducción de la tasa de interés.
 
El efecto positivo de la reducción de la tasa de interés en la competitividad les permite enfatizar la importancia de la política económica, que “define el nivel de los precios básicos y, en menor medida, el de la productividad, y éstos la competitividad de los productores". Vale decir, realzan el papel de la intervención, también a través de la política fiscal (impuestos) y la política regulatoria.
 
Como este Cuaderno ofrece más de lo que promete en el título, culmina con un llamado consistente con su tono y ambición. “Una apuesta por una mayor competitividad de los productores bogotanos y colombianos en general, pasa por una nueva política económica, en sus vertientes monetaria, fiscal y regulatoria, que sea definida no sólo por razones de inflación y crecimiento, sino en función de metas de competitividad que, en últimas, son también una apuesta por mayor crecimiento económico, mayor equidad en la distribución del ingreso y menor inflación”.

Compartir este artículo