Bogotá octava ciudad para hacer negocios y quinta en el ranking de poder de marca en América Latina

Autor: 
Gisell Pugliese De la Cruz

En el 2013 Bogotá se mantuvo entre las diez mejores ciudades para hacer negocios en América Latina, ocupando el octavo lugar del ranking global y el quinto lugar en el ranking de poder de marca, ambos publicados por la revista América Economía.

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Fotografo ODE

Bogotá octava ciudad para hacer negocios y quinta en el ranking de poder de marca en América Latina

En el 2013 Bogotá se mantuvo entre las diez mejores ciudades para hacer negocios en América Latina, ocupando el octavo lugar del ranking global y el quinto lugar en el ranking de poder de marca, ambos publicados por la revista América Economía1. La capital colombiana entró entre estas diez posiciones hace 3 años, luego de que pasara del puesto 16 en 2003 al octavo en 2010.

Esta clasificación utiliza la metodología del Índice de Competitividad Urbana –ICUR– el cual reúne una serie de variables que combinadas permiten calibrar el clima de negocios y la atracción de capital a las urbes. Dentro de la metodología se incluyen variables como marco social y político, dinamismo económico, servicios a las empresas, infraestructura y conectividad, capital humano, sostenibilidad ambiental y poder de marca.

Los indicadores que mayor repunte presentaron en 2013 fueron el de sostenibilidad ambiental y poder de marca, en los cuales Bogotá obtuvo una puntuación que se ubicó por encima de los 80 puntos. También se destaca el desempeño del marco social y político, así como el dinamismo económico, cuyos indicadores superaron los 70 puntos.

En el tema ambiental, la puntuación se basa en la calidad de los recursos naturales y la sanidad del aire para determinar que tan amigable es la ciudad con el medio ambiente. La capital colombiana se muestra como una aglomeración ambientalmente sostenible si se compara incluso con ciudades como Miami, que a pesar de ostentar el primer lugar en el ranking global, no muestra avances significativos en sostenibilidad ambiental. De hecho, el medio ambiente es uno de los ejes fundamentales del actual plan de desarrollo de la Bogotá humana, cuyo principal objetivo es el ordenamiento en torno al agua.

Si bien a Bogotá no le fue tan bien en materia de servicios a ejecutivos ni en infraestructura y conectividad, la ciudad ha venido mejorando en estos temas con respecto a la puntuación alcanzada en el año 2010. De hecho, Bogotá presentó un incremento de 10 puntos en el indicador relacionado a infraestructura física.

En lo relativo al poder de marca, los resultado de la capital colombiana son positivos, ya que se ubica entre las mejores cinco ciudades con la mejor percepción para hacer negocios de acuerdo con la “Encuesta sobre Negocios y Calidad de Vida en las Ciudades de América Latina” aplicada en octubre de 2012. Los resultados de esta encuesta se ajustan a un indicador de percepción basado en noticias transcurridas entre 2012 y 2013.

Finalmente, se destaca dentro de los movimientos más relevantes que ocurrieron dentro del ranking en los últimos 3 años, el posicionamiento de Ciudad de Panamá al pasar del puesto 7 en 2010 al puesto 5 en 2013; la salida de San José de los primeros diez puestos, así como la entrada de Valparaíso al ranking de las mejores ciudades para hacer negocios ubicándose en el puesto número 10. Por otro lado, se destaca la caída en el ranking de ciudades como Ciudad de Guatemala que descendió 13 puestos en 3 años, y caracas que pasó del puesto 34 en 2010 al puesto 46 en 2013 ubicándose en el último lugar de la clasificación.

Pese a los movimientos que presentaron la mayoría de las urbes dentro del ranking, la capital colombiana se mantuvo en el octavo lugar y de paso en el top 10 de la clasificación, entre otras porque su buen desempeño económico, el cual acompañado de un buen marco social y político hacen de Bogotá un destino atractivo para los inversionistas.

El posicionamiento de la capital colombiana como una ciudad con buen clima de negocios es el resultado de un proceso que incluye la consolidación social y económica de la ciudad, lo cual se evidencia en su sostenido crecimiento económico acompañado de mejoras en las tasas de desempleo; así como de avances en materia de capital humano, pero sobre todo por su ratificación como una urbe ambientalmente sostenible.

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